Lunes, 02 Julio 2018 08:09

El Vaticano carece de directrices para tratar los abusos de menores

El Vaticano, que desde el Pontificado de Benedicto XVI impone detellados códigos para tratar los casos de abusos de menores, carece de un sistema propio para tratar estos casos.

Con independencia de que se considere dura o blanda la condena impuesta a su diplomático, el padre Carlo Capella, por posesión de pornografía infantil, el caso sirve para llamar la atención sobre realidades incontrovertibles en este asunto: que conviene que sea la autoridad civil la que denuncie, porque es rarísimo el caso que se desvela y castiga dentro del propio clero sin denuncia secular previa; y que el Vaticano de Francisco, que ha sido tajante en otros países como Chile, dictando directrices muy concretas en este sentido, no tiene una política propia para sus clérigos.

No hay directrices concretas para tratar el problema de los curas pederastas en el propio Estado Vaticano, que tampoco exige denunciar cualquier abuso a las autoridades, como revela un reportaje de la agencia Associated Press.

En esto, nos tememos, sucede como con otras ilusionantes reformas que se anunciaron a bombo y platillo a comienzos del pontificado y que, cinco años después, han quedado en agua de borrajas, algo parecido a la ‘Iglesia pobre para los pobres’ o a la ‘descentralización’ eclesial.

Francisco llegó a asegurar en la sede de las Naciones Unidas que estaba elaborando un “programa de entorno protegido” para los menores dentro de la Ciudad del Vaticano. Pero, preguntado por AP sobre este ‘plan’, el secretario general del Estado Vaticano, monseñor Fernando Vérgez, dijo que no podía responder eso “dado que sigue en curso un estudio y una constatación del programa”.

Associated Press se vale de un caso concreto, de 2012, que puso de manifiesto esta sorprendente laguna jurídica vaticana. Un adolescente del seminario juvenil del Vaticano acusó en 2012 a uno de los jóvenes mayores de agresión sexual contra su compañero de habitación y no hubo repercusión; ni se pidió a la policía que abriera una investigación ni los purpurados que supuestamente se ocuparon de ella -como el cardenal Angelo Comastri, vicario de Francisco para la Ciudad del Vaticano- llegaron a entrevistarse con el denunciante, Kamil Jarzembowski, que fue expulsado del seminario mientras el seminarista acusado era ordenado sacerdote en 2017.

La falta de aplicación de directrices concretas ha provocado, de hecho, un pequeño encontronazo con esa ONU tan cara al nuevo pontificado. Un comité de las Naciones Unidas, de hecho, ha desestimado las excusas alegadas por la Santa Sede y ha urgido al diminuto Estado a cumplir eficazmente su promesa de proteger a los niños de los abusos tanto dentro de sus límites territoriales como en toda la estructura eclesial universal.

 

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