Sábado, 08 Junio 2013 10:20

Madre Teresa visitó «ex profeso» a Giulio Andreotti para consolarle durante su periplo judicial

 

Entre los papeles personales del ex primer ministro italiano hay también mensajes de ánimo de

Juan Pablo II en los momentos procesales clave.

La muerte, el pasado 6 de mayo, del ex primer ministro

italiano Giulio Andreotti (1919-2013) significa el
principio del estudio del personaje como parte de la historia,
pues hasta su último momento fue parte de la actualidad
italiana como senador vitalicio.

Ministro múltiples veces y
jefe del gobierno en tres periodos (1972-1973, 1976-1979 y
1989-1992), su trayectoria política se confunde con los
momentos más turbios de la democracia cristiana
en el poder, incapaz de impedir ni la legalización
del divorcio en 1970 ni la del aborto en 1978 (en la
época del compromiso histórico con los comunistas), y
envuelta en escándalos de corrupción que acabaron en los
años noventa con el sistema político de postguerra.

Él mismo fue acusado de colaboración con la mafia y de
ordenar en 1979 el asesinato del periodista Mino
Pecorelli, en un tormentoso proceso judicial que en 2004
concluyó con su absolución por prescripción.

Justo sobre esos momentos tan difíciles personalmente para
él versan diversas cartas inéditas que se han
descubierto a raíz de su fallecimiento, y donde, como explica L´Avvenire, aparecen
sosteniéndole en la tribulación dos beatos, Juan Pablo II y Madre Teresa de Calcuta.

Los gestos del Papa

El Archivo Andreotti del Instituto Luigi Sturzo de Roma conserva el epistolario entre el político y el
Papa, a quien Andreotti se dirigió, por ejemplo, el 30 de octubre de 2003, cuando ya se clarificaba08/06/13 MadreTeresavisitó«exprofeso»aGiulioAndreotti paraconsolarledurantesuperiplojudicial - ReL
www.religionenlibertad.com/articulo_imprimir.asp?idarticulo=29601 2/3
el panorama:

"Mientras se cierra, a la luz de la verdad, mi peripecia de una década, siento el deber
de agradecerle profundamente no sólo por la confianza que ha mantenido en mí, sino por las
numerosas manifestaciones de aprecio, incluso públicas". En junio de 2002, durante la
canonización del Padre Pío, Juan Pablo II le había abrazado en una clara muestra de
una amistad que se había prolongado durante años, traduciéndose en numerosas misivas, algunas
de las cuales se descubren ahora y no cesaron en el decenio negro de procesos en Palermo y
Perugia al que hacía referencia Andreotti.

La Madre Teresa, en la puerta sin avisar

Pero la del 30 de octubre de 2003 tiene un significado mayor porque en ella devela cuáles fueron
sus sostenes espirituales: "Si he resistido, lo debo a Su Santidad y a la Madre Teresa,
quien vino a mi despacho y me dijo: ´Será largo, pero no se preocupe´". Esta visita era desconocida
y tuvo lugar en abril de 1993.

Don Giulio y la santa de Calcuta tenían una vieja amistad, y justo en aquellos días ella le había
pedido a su amigo que mediara ante el gobierno chino para que autorizase la apertura de una casa
de las Misioneras de la Caridad en Shangai.

Pero aquella vez fue distinto: nada más formularse las
primeras acusaciones judiciales, llegó a su despacho sin avisar y estuvieron hablando
más de una hora, tomándole ella en algún momento de la mano para confortarlo,
según contó él mismo a algunos amigos durante la beatificación de la Madre Teresa.

Posteriormente Andreotti le escribió una carta (de la cual mandó copia al hoy cardenal Stanislaw
Dziwisz, entonces secretario personal del Papa), donde le decía: "A usted, que ha venido a
consolarme con su solidaridad y su oración, quiero decir ante Dios que no hay ni una sombra de
verdad, yo solamente he luchado contra la mafia. Por lo demás, si el Señor quiere probarme, no
puedo lamentarme".

Cercanía espiritual

También Juan Pablo II le animó en 1999, con una carta del 13 de enero por su octogésimo
cumpleaños donde le decía: "Al confirmarle mis sentimientos de afecto, deseo que las pruebas y
sufrimientos que se han volcado sobre usted en estos últimos tiempos puedan, según
los misteriosos designios de la Providencia, convertirse en fuente de bien para su persona y para
toda la sociedad italiana".

Y el 14 de diciembre el Papa Karol Wojtyla insistía: "Renovándole la seguridad de mi cercanía
espiritual, que jamás ha decaído en el curso de estos años, durante los cuales usted ha
conservado una firme confianza en el Señor. Sigo rezando a Dios para que le ayude con
abundancia, sosteniéndole en su compromiso de perseverante testimonio cristiano y de generoso
servicio en bien de la amada nación italiana".08/06/13 MadreTeresavisitó«exprofeso»aGiulioAndreotti paraconsolarledurantesuperiplojudicial - ReL
www.religionenlibertad.com/articulo_imprimir.asp?idarticulo=29601 3/3

Andreotti era consciente de que el respaldo tenía riesgos para el Pontífice, y al día siguiente del
gesto en la canonización de San Pío de Pietrelcina escribió: "No quiera Dios que las vestiduras
blancas del Papa se manchen siquiera por una gota de este fango".

Pero eso no arredraba a Juan Pablo II, quien en la Navidad de 2002 se dirigió a él para lamentar
"las reiteradas pruebas permitidas por la Providencia": "Pido al Príncipe de la Paz que le
dé fuerza interior y constancia para no perder jamás esa serenidad de palabra y de actitud que es
motivo de admiración para cuantos le conocen".

Andreotti sólo habló de estas cartas de forma discreta con algunos familiares y amigos, pero
conservó fotocopias en su escritorio del Senado, donde fueron encontradas a su muerte.

 

religionenlibertad.com  08-06-2013