Jueves, 22 Noviembre 2018 19:21

Expertos aclaran a CIDH que la “perspectiva de género” sí es una “ideología”

 

22-11-2018

 
 Varios expertos respondieron una reciente publicación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en la que considera preocupante y peyorativo llamar “ideología” a la denominada “perspectiva de género”.

“La Comisión considera preocupante que la perspectiva de género sea peyorativamente referida como ‘ideología de género’”, indica la CIDH en un comunicado de prensa emitido el 16 de noviembre.

En entrevista con ACI Prensa, Juan Carlos Puertas Figallo, abogado y presidente de la Asociación Antonin Scalia, afirmó que “la perspectiva de género es claramente una ideología, desde que parte de una idea base: que no existen diferencias entre el hombre y la mujer, entonces, cualquier desarrollo a partir de esta premisa no es más que un conjunto de ideas”.

“De ninguna manera podríamos catalogarla de ciencia porque no cumple el requisito de verificación (objetivamente hombres y mujeres no somos iguales), de hecho no puede ser una teoría dado que tampoco su premisa base puede derivarse de la observación”, añadió.

Según Puertas, esta situación “genera por lógica, algo que cada vez más personas van dándose cuenta, y es que la Comisión y la Corte Interamericana no aplican el derecho, sino que están vinculadas a una ideología, que además, claramente tiene raíces de nueva izquierda”.

Por su parte, Giuliana Caccia, magíster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra, y directora de la Fundación para la Familia (FAM), indicó que en la CIDH “se quejan de que se llame ideología de género”, pero existen “argumentos más que suficientes para llamarla ideología”.

“No es una forma peyorativa de hacerlo, sino descriptiva”, señaló.

En ese sentido, la directora de FAM explicó que una “ideología es un sistema de pensamiento que se fundamenta en unas premisas y busca dar una explicación de la realidad. Eso es precisamente lo que hace la ideología de género. Se basa en una premisa: el ser humano construye su identidad sexual, siendo un dato no definitorio el sexo con el que uno nace”.

Además, indicó que el verdadero problema es que la premisa mencionada “es anticientífica” y “a partir de ella se releen una serie de conceptos sobre la persona, la sociedad, la familia”.

“La ciencia, y hoy lo sabemos con mucha precisión, demuestra que cada persona es XX o XY hasta la última célula de su cuerpo. Y eso evidentemente tiene una razón de ser. No podemos pasarnos la ciencia, porque tiene una razón de ser y debe ser tomada en cuenta en las diversas etapas de la vida para construir una personalidad sana y libre”, agregó Caccia.

Perspectiva de género: ¿Herramienta clave contra la discriminación y violencia?

Seguidamente, en el mismo comunicado de prensa, la CIDH afirma “que la perspectiva de género es una herramienta clave para combatir la discriminación y la violencia contra las mujeres y contra las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, y un concepto que busca visibilizar la posición de desigualdad y de subordinación estructural de las mujeres a los hombres en razón de su género”.

Sin embargo, Caccia indicó que, si bien “todos estamos de acuerdo en que se debe combatir con todos los medios disponibles la violencia y discriminación”, el “gran debate es cómo combatirla de modo efectivo”.

“Los pedidos de la CIDH dan por supuesto que la integración de la ‘perspectiva de género’ va a producir esos efectos deseados. Sin embargo, esto no ha sido demostrado. Es más, tenemos cifras y estadísticas de países en los que esta perspectiva se viene aplicando hace décadas y los índices de violencia no sólo no han disminuido, sino que han aumentado. Ejemplos concretos son, principalmente, los de los países nórdicos. Y con ello han aparecido nuevas formas de violencia y de abuso de los derechos humanos”, sostuvo Caccia.

“Entonces, si la CIDH quiere imponer algo, primero que nos demuestre que funciona”, enfatizó.

Por otro lado, el texto de la Comisión Interamericana afirma que el Estado peruano tiene la “obligación de adoptar medidas específicas para modificar los patrones socioculturales de conductas heteronormativas”.

Estas incluyen “el diseño de programas de educación formales y no formales para contrarrestar prejuicios y costumbres y todo otro tipo de prácticas que se basen en la premisa de la inferioridad de las mujeres o de otros colectivos históricamente discriminados en razón de su diversidad sexual o identidad de género”.

Sin embargo, Puertas indicó que ya existen dos Convenciones que “hablan de modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres”.

Dijo que estas son la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CETFDCM) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida también como la Convención Belem do Pará.

“La frase ‘heteronormatividad’, no tiene nada que hacer con la discriminación o violencia contra la mujer, más bien, tiene origen en autoras que promueven el lesbianismo, fue utilizada en los ochenta por autoras como Gayle Rubin y Adrienne Rich, ambas sustentadas en bases teóricas de izquierda”, explicó Puertas.

En ese sentido, el experto dijo que ese término “no tiene que ver con erradicar la violencia contra la mujer, sino con promover o indicar de manera ideológica que las conductas heterosexuales no son naturales, sino que son impuestas desde la sociedad”.

“Nada más alejado de las Convenciones antes citadas”, concluyó.

Para Carlos Polo, director de la oficina para América Latina del Population Research Institute (PRI), que la Comisión Interamericana se refiera a “‘conductas heteronormativas’ y términos similares derivados del concepto de ‘género’”, indica que se está expresando “al nivel de un activismo ideológico radical”.

“El Perú ni ningún otro Estado suscrito al Pacto de San José le ha dado competencia a esta Comisión para obligarnos a aceptar determinados conceptos, ajenos a nuestras leyes y a nuestras costumbres. Cualquier funcionario peruano que acepte esas pretensiones estaría siendo cómplice de semejante usurpación de nuestra soberanía”, advirtió Polo.

 

 

aciprensa.com