Sábado, 24 Noviembre 2018 18:09

Tertulianos de la cadena Cope cuestionan la postura de la Iglesia sobre la homosexualidad y los seminaristas

En el último programa «La Linterna de la Iglesia» de la cadena Cope, un tertuliano aseguró que hay muchos sacerdotes homosexuales que son excelentes pastores y otro planteó que no hay por qué creer que entre las parejas homosexuales hay un «tinte de infidelidad»

 

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(InfoCatólica) La edición del viernes 24 de noviembre del prorgama «La Linterna de la Iglesia» presentado y dirigido por Faustino Catalina, contó ayer como contertulios con Mª Teresa Compte, doctora en Ciencias Política y Sociología, el P. José María Rodriguez Olaizola, sj, teólogo y sociólogo, y José Beltrán, periodista director de Vida Nueva. 

Entre los temas tratados abordaron las declaraciones, y posterior rectificación, de Mons. Luis Argüello sobre las condiciones para ser candidato al sacerdocio en la Iglesia Católica. El nuevo secretario general de la Conferencia Episcopal, dijo que se requiere que dichos candidatos estén dispuestos a ser célibes y «que se reconozcan y sean enteramente varones, por tanto, heterosexuales». Al poco de semejante declaración, pidió disculpas por «esta frase poco afortunada. Yo por supuesto, no puedo ni quiero decir que los varones homosexuales no sean perfectamene varones».

El P. Olaizola comentó que había unanimidad en que fue una metedura de pata, y que era de agradecer la prontarectificación, pero indicó que la verdadera cuestión era otra:

«Yo creo que, en la Iglesia universal, hay muchos sacerdotes homosexuales… excelentes pastores. ¿Dónde les deja esta reflexión sobre la admisión o no admisión en los seminarios?»

Y añadió que hay que «clarificar bien de qué estamos hablando cuando hablamos de poner límites a la admisión a los seminarios. Probablemente la reflexión que se está queriendo hacer y se está queriendo formular es que las personas que puedan prepararse para el sacerdocio sean gente capaz de vivir un celibato, y de vivirlo con una madurez efectiva»

Por su parte, José Beltrán fue más allá y dijo:

«Seguimos con un problema dentro de la Iglesia. Seguimos con una sospecha no solo de cara a los votos o de cara a una vida consagrada sino una sospecha al homosexual, pues que en el fondo está el poso de la enfermedad, el poso de que son personas inestables afectivas en lo moral...»

Y añadió:

.«.. ¿damos ya por sentado que todos los heterosexuales que optan por la vida consagrada son célibes y no les hacemos esa insistencia? O voy más allá, es decir, en una relación de pareja, ¿damos por hecho que todos los heterosexuales somos estupendos y somos fieles? Y sin embargo, creo que en el fondo, y ahí me incluyo, tenemos la sospecha de que una pareja homosexual, por el mero hecho de ser homosexual, ya tiene un tinte de infidelidad. Yo creo que hasta que no nos quitemos cada uno de nosotros esos clichés, pues evidentemente será muy difícil tender esos puentes con la comunidad LGTBI a la que nos invita el jesuita James Martin, que creo que es una persona consolidada en este tiempo… y a la vista está que tiene un respaldo de la Santa Sede, en cuanto que tuvo una de las conferencias principales en el Encuentro Mundial de las Familias el pasado verano en Dublín».

Previamente Mª Teresa Compte había criticado tanto las intenciones del periodista que hizo la pregunta a Mons. Argüello como los estudios que vinculan los abusos sexuales y la homosexualidad.

Lo cierto es que, sin ir más lejos, los datos del reciente informe de la fiscalía del estado de Pensilvania sobre abusos sexuales del clero, reflejan el hecho de que la mayoría de los abusos son de carácter homosexual:

 

Y un estudio del Cara Institute revela que una vez que se adoptó la política de no admitir en el seminario a candidatos homosexuales, se ha reducido el número de abusos:

 

Audio completo de la tertulia (la cuestión de las declaraciones de Mons Arguello empieza en el minuto 18:45)

Postura del papa Francisco 

En relación a este asunto, el pasado mes de mayo el Papa mantuvo un encuentro con los obispos italianos, en el que fue claro sobre la admisión en el seminario de candidatos con tendencias homosexuales. Dijo: 

«Si tienen la más mínima duda, es mejor no dejarlos entrar».

El Papa advirtió que estas tendencias, cuando están «profundamente arraigados» y llevan a «la práctica de actos homosexuales» pueden poner en peligro la vida del seminario, así como la de el mismo niño y su posible futuro sacerdocio. Y pueden generar esos «escándalos» que «desfiguran el rostro de la Iglesia».

Documentos sobre el discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales

«(…) Dos son los aspectos inseparables en toda vocación sacerdotal: el don gratuito de Dios y la libertad responsable del hombre. La vocación es un don de la gracia divina, recibido a través de la Iglesia, en la Iglesia y para el servicio de la Iglesia. Respondiendo a la llamada de Dios, el hombre se ofrece libremente a Él en el amor. El solo deseo de llegar a ser sacerdote no es suficiente y no existe un derecho a recibir la Sagrada Ordenación. Compete a la Iglesia, responsable de establecer los requisitos necesarios para la recepción de los Sacramentos instituidos por Cristo, discernir la idoneidad de quien desea entrar en el Seminario, acompañarlo durante los años de la formación y llamarlo a las Órdenes Sagradas, si lo juzga dotado de las cualidades requeridas. (…)
Sería gravemente deshonesto que el candidato ocultara la propia homosexualidad para acceder, a pesar de todo, a la Ordenación. Disposición tan falta de rectitud no corresponde al espíritu de verdad, de lealtad y de disponibilidad que debe caracterizar la personalidad de quien cree que ha sido llamado a servir a Cristo y a su Iglesia en el ministerio sacerdotal» 
(Congregación para la Educación Católica, Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas, n. 3, 4-11-2005).

Y:

«(...) la Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay» (Congregación para la Educación Católica, Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas, n. 2, 4-11-2005).

Y:

«La ordenación al diaconado o al presbiterado de hombres homosexuales es absolutamente desaconsejable e imprudente y, desde el punto de vista pastoral, muy arriesgada. Una persona homosexual o con tendencia homosexual no es, por lo tanto, idónea para recibir el sacramento del Orden sagrado» (Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Respuesta a la pregunta sobre si es lícito que un Obispo diocesano ordene al sagrado presbiterado a un varón que manifieste propensiones llamadas homosexuales, 16-5-2002).

Catecismo y homosexualidad

2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.

2358 Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

2359 Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

 

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