Miércoles, 26 Junio 2019 09:21

Apartan al obispo canadiense que permitió a una monja celebrar una boda

El obispo canadiense Dorylas Moreau ha sido retirado del gobierno de la diócesis de Rouyn-Noranda, años después de que permitiera a una monja celebrar una boda.

No es que la Santa Sede dé en su comunicación oficial motivo alguno para transmitir la escueta noticia de que Su Santidad ha aceptado la renuncia de Dorylas Moreau, desde 2001 obispo de Rouyn-Noranda, en Canadá, a quien todavía le quedaban tres años para presentarla formalmente por edad, como estipula la norma.

Pero la explicación más difundida, aunque tenga ya dos años de antigüedad, sigue siendo que Moreau dio permiso para que una monja, Pierrette Thiffault, celebrara una boda en el pueblecito de Lorrainville, dentro de su diócesis, en 2017.

La monja tenía ya costumbre de presidir celebraciones religiosas en ausencia de sacerdotes, escasos en la diócesis, y el veterano vaticanista cercano a Francisco, Andrea Tornelli, hoy responsable de las comunicaciones vaticanas, dio en su día la noticia especificando que Su Ilustrísima había solicitado y obtenido el preceptivo permiso de Roma.

Pero, canónica o no la ceremonia, con permiso de Roma o sin él, el caso levantó protestas. La propia hermana Thiffault, que ya había celebrado varios bautismos con el permiso del ordinario, había declarado previamente a la ocasión que no celebraba bodas porque “no estoy ordenada y no entra dentro de mis funciones”.

En realidad, si el revuelo que provocó en su día la boda en cuestión es lo que ha llevado a Su Santidad a aceptar su renuncia, estaríamos ante una cuestión de imagen y quizá de exceso de algo en sí mismo lícito. La presencia de Thiffault pareció hacerse tan habitual en ritos varios de la diócesis que el propio Moreau la llamaba “pastor”.

De hecho, no es una novedad de este pontificado; fue Juan Pablo II quien permitió que, en casos excepcionales, una monja celebrara bodas católicas, una excepción que permite el propio Código de Derecho Canónico que él mismo promulgó. “Donde no haya sacerdotes ni diáconos, el Obispo diocesano, previo voto favorable de la Conferencia Episcopal y obtenida licencia de la Santa Sede, puede delegar en laicos para que asistan a los matrimonios”, reza el Canon 1112.

En el caso que nos ocupa, no fue de la hermana ni de los contrayentes de quien partió la idea, sino del propio obispo, que recurrió por iniciativa propia a los servicios de Sor Pierrette.

 

3 comentarios en “Apartan al obispo canadiense que permitió a una monja celebrar una boda
  1. Belzunegui

    En una boda los ministros son los contrayentes, quienes, en tiempos ya remotos, ni siquiera precisaban la presencia de un testigo cualificado como es el sacerdote. Lo de la monja es una cuestión muy menor para las barbaridades que se cometen hoy día por casi todos los obispos en los ámbitos, no sólo litúrgico, sino especialmente moral, con la aprobación implícita del divorcio, el adulterio y la homosexualidad, y todavía más doctrinal. La monjita es una anécdota compoarado con las arbitrariedades que estamos padeciendo. Debe ser para consolar a los papólatras, en horas bajas.

  2. Belzunegui

    Esto sí que es una cuestión mayor. En Italia contamos con conocidos ex sacerdotes que se han convertido en activistas señeros de los movimientos eLeGeBeTe. Hoy tenemos entrevista a uno de ellos que cuenta cómo el Papa Francisco le llamó y le bendijo por su valiente decisión ¿ de pecar públicamente con uno de los pecados que claman al Cielo ?.

  3. Edgar

    Belzunegui te veo devanándote en el infierno, tu odio visceral al Papa no te deja en paz. Eres un alma en pena.

     

     

    26/06/19 www.infovaticana.com