Miércoles, Agosto 21, 2019

Política de Estado


Martes, 02 Julio 2019 08:31

El Vaticano reafirma la inviolabilidad del secreto de Confesión

El Vaticano reafirmó la inviolabilidad del secreto de Confesión y subrayó que no admite excepciones ni en el ámbito eclesial ni en el civil, ya que “proviene directamente del derecho divino revelado y está enraizado en la naturaleza misma del sacramento”.

La Santa Sede se expresó así mediante una nota de la Penitenciaría Apostólica, firmada por el Penitenciario Mayor, Cardenal Mauro Piacenza, sobre la importancia del foro interno y de la inviolabilidad del secreto sacramental, difundida este lunes 1 de julio, en la que se hace hincapié en que “toda acción política o iniciativa legislativa dirigida a forzar la inviolabilidad del secreto sacramental constituirían una inaceptable ofensa a la libertad eclesial”.

Constituiría, además, “una violación de la libertad religiosa, jurídicamente fundadora otras libertades, incluida la libertad de conciencia de los ciudadanos, tanto penitentes como confesores”.

En la nota se pone de relieve que “el creciente progreso técnico-científico” favorece una situación en la que “el mundo de la comunicación parece volverse sustituir a la realidad, ya sea condicionando la percepción, ya manipulando su comprensión”.

“De esta tendencia, que puede asumir los rasgos perturbadores de la morbosidad, no está inmune, por desgracia, la misma comunidad eclesial, que vive en el mundo y, en ocasiones, asume sus criterios”, se advierte.

Incluso, “también entre los creyentes, con frecuencia, se gastan energías valiosas en la búsqueda de ‘noticias’, o de auténticos ‘escándalos’, adaptadas a la sensibilidad de determinada opinión pública con finalidades y objetivos que no pertenecen realmente a la naturaleza teándrica de la Iglesia”.

Toda esta situación “va en detrimento del anuncio del Evangelio”, por lo que “es necesario reconocer humildemente que, ni siquiera las filas del clero, hasta la más alta jerarquía, están exentos de esta tendencia”.

En este contexto, “parece que se reafirma un cierto preocupante ‘prejuicio negativo’ hacia la Iglesia católica, cuya existencia se presenta cultural y socialmente, por un lado, a la luz de las tensiones que puedan ocurrir dentro de su misma jerarquía y, del otro, de los recientes escándalos de abusos horriblemente perpetrados por algunos miembros del clero”.

Ante esta situación, la Penitenciaría Apostólica ha aclarado, mediante esta nota, algunos conceptos.

Secreto sacramental

Sobre el sacramento de la Reconciliación, en la nota de la Penitenciaría Apostólica se recuerda que “la inviolabilidad del secreto de Confesión proviene directamente del derecho divino revelado y enraizado en la naturaleza misma del sacramento, hasta el punto de no admitir excepción alguna en el ámbito eclesial no, tampoco en el civil”.

En la nota se recuerda que el secreto de Confesión se remite “a la esencia misma del cristianismo y de la Iglesia”, se subraya que, en la Confesión, el sacerdote actúa en la misma persona de Cristo y que “todo penitente que, humildemente, se dirige al sacerdote para confesar sus pecados, testimonia el gran misterio de la Encarnación y la misma esencia sobrenatural de la Iglesia y del sacerdocio ministerial”.

“Por tal razón, la defensa del secreto sacramental por parte del confesor, si fuese necesario hasta derramar la sangre, representa no sólo un acto de lealtad hacia el penitente, sino mucho más: un necesario testimonio, un martirio, directamente vinculada con la unicidad y la universalidad salvífica de Cristo en la Iglesia”.

Al mismo tiempo, se señala que “la defensa del secreto sacramental y la santidad de la confesión no se podrán constituir nunca en alguna forma de connivencia con el mal, al contrario, representan el único antídoto verdadero contra el mal que amenaza al hombre y al mundo entero”.

 “Ante pecados que supongan un delito, no está permitido nunca poner al penitente, como condición para la absolución, la obligación de entregarse a la justicia civil, debido al principio natural, recogido en todo ordenamiento, según el cual ‘nemo tenetur se detegere’”, principio según el cual nadie está obligado a reconocer su culpabilidad.

Sin embargo, se subraya que también “pertenece a la naturaleza del sacramento de la Reconciliación, como condición para su validez, el sincero arrepentimiento, junto al firme propósito de enmendarse y de no reiterar el mal cometido”.

Legislaciones estatales

En la nota explicativa difundida junto al documento, el Cardenal Mauro Piacenza señaló que “es esencial insistir en que no es comparable el secreto de confesión con el secreto profesional, al cual as atienen algunas categorías (médicos, farmacéuticos, abogados, etcétera), para evitar que las legislaciones seculares apliquen al secreto de confesión, inviolable, las derogaciones legítimamente previstas para el secreto profesional”.

También indicó que “el secreto de confesión no es una obligación impuesta desde el exterior, sino una exigencia intrínseca del sacramento y, como tal, no puede ser privado ni siquiera el mismo penitente”.

Publicado en Aciprensa.

Publicamos a continuación la Nota explicativa al documento, ya que éste último sólo puede leerse en italiano.

Con motivo de la reciente audiencia  a los participantes en el Curso sobre el foro interno organizado por la Penitenciaría Apostólica (29 de marzo de 2019), el Papa Francisco ha puesto repetidamente el acento sobre dos temas tan centrales para la teología, el derecho y la práctica de la Iglesia como extraños para la opinión pública actual: la sacralidad del foro interno y la inviolabilidad del sello sacramental.

Al comienzo del discurso, el Santo Padre recordaba, en primer lugar, la naturaleza sagrada del foro interno, el ámbito íntimo de la relación entre Dios y los fieles, que no siempre se comprende y protege correctamente, incluso dentro de la propia comunidad eclesial:


“Y me gustaría agregar, fuera del texto, una palabra sobre el término “foro interno”. No es una tontería ¡es algo serio! El foro interno es foro interno y no puede salir al exterior. Y lo digo porque me he dado cuenta de que en algunos grupos de la Iglesia, los encargados, los superiores —digamos así— mezclan las dos cosas y sacan del foro interno cosas para las decisiones externas y viceversa. Por favor, ¡esto es un pecado! Es un pecado contra la dignidad de la persona que se fía del sacerdote, que pone de manifiesto su realidad para pedir perdón, y luego esto se utiliza para arreglar las cosas de un grupo o un movimiento, tal vez —no lo sé, invento— , tal vez incluso de una nueva congregación, no lo sé. Pero el foro interno es el foro interno. Es una cosa sagrada. Quería decir esto porque me preocupa.”

Posteriormente, el mismo pontífice reiteraba la inviolabilidad absoluta del sello sacramental, garantía indispensable del sacramento de la reconciliación:

“La Reconciliación, en sí misma, es un bien que la sabiduría de la Iglesia ha salvaguardado siempre con toda su fuerza moral y jurídica con el sello sacramental. Aunque este hecho no sea siempre entendido por la mentalidad moderna, es indispensable para la santidad del sacramento y para la libertad de conciencia del penitente, que debe estar seguro, en cualquier momento, de que el coloquio sacramental permanecerá en el secreto del confesionario, entre su conciencia que se abre a la gracia y Dios, con la mediación necesaria del sacerdote. El sello sacramental es indispensable y ningún poder humano tiene jurisdicción, ni puede reclamarla, sobre él.”

La Penitenciaría Apostólica, que desde hace ocho siglos es sido el Tribunal Apostólico encargado de tratar los asuntos que conciernen al foro interno, conoce bien el valor inestimable del secreto sacramental, de la reserva, de la inviolabilidad de la conciencia. Al redactar la Nota que ahora se presenta, ha querido ponerse al servicio de Pedro, de la Iglesia y de todos los hombres de buena voluntad, reafirmando su importancia y favoreciendo una mejor comprensión de tales conceptos que actualmente parecen ser en gran parte incomprendidos o incluso, en algunos casos, contrastados.

El documento parte  de la observación de que en la sociedad actual  fuertemente «mediatizada”, al desarrollo tecnológico y a la implementación de los medios de comunicación no corresponde, en general,  un compromiso similar con la búsqueda de la verdad, sino más bien el deseo morboso de que circulen  noticias, verdaderas o falsas, amplificadas o disminuidas según los intereses. Hoy todo se exhibe, todo debe ser conocido. «Al invocar, de hecho,  el juicio de la opinión pública como último tribunal, con demasiada frecuencia se divulga información de todo tipo, perteneciente también a las esferas más privadas y reservadas, que inevitablemente (…) inducen, -o por lo menos favorecen-, juicios temerarios, dañan ilegítima e irreparablemente la buena reputación de los demás”. Esta actitud generalizada también se refleja sobre la Iglesia, cuyo ordenamiento jurídico se querría, a veces, conformar  al de los Estados en los que vive en nombre de una supuesta corrección  y transparencia.

En este contexto, la Penitenciaría Apostólica ha considerado urgente recordar, en primer lugar, la inviolabilidad absoluta del sello sacramental, que se basa en la ley divina y no admite ninguna excepción. El sacerdote confesor, actuando in persona Christi capitis, conoce los pecados del penitente «no como hombre, sino como Dios», según una conocida expresión de Santo Tomás de Aquino. Por esta razón, está llamado a defender el secreto del contenido de la Confesión no solo por «lealtad» hacia el penitente, sino, más aún, por respeto a la santidad del sacramento.

En este sentido, es esencial insistir en lo incomparable del sello de confesión con el secreto profesional al que pertenecen determinadas categorías (médicos, farmacéuticos, abogados, etc.) para evitar que las legislaciones seculares apliquen al sello –inviolable- las excepciones legítimamente provistas para el secreto profesional

El secreto de la confesión no es una obligación impuesta desde el exterior, sino un requisito intrínseco del sacramento y, como tal, no puede ser disuelto ni siquiera por el penitente. El penitente no habla al confesor- hombre, sino a Dios, por lo cual apoderarse de lo que es de Dios sería un sacrilegio. Atañe a la defensa del mismo sacramento, instituido por Cristo para ser un puerto seguro de salvación para los pecadores. Si la confianza en el sello fuera defraudada, se desalentaría a los fieles para acceder al sacramento de la Reconciliación, y esto, obviamente, con un daño grave para las almas. Por otro lado, es precisamente esta preocupación por la salus animarum lo que mueve a la Iglesia a establecer las penas más severas para aquellos que violan el sello (véase can. 1388 CIC; can. 728, § 1, n. 1 y can. 1456 CCEO).

En segundo lugar, la Nota considera el ámbito  jurídico-moral propio de esos actos del foro interno que se realizan fuera del sacramento de la Penitencia. El ejemplo clásico es el de la dirección espiritual. También en estos casos, la ley canónica garantiza una reserva especial a la conversación espiritual, que involucra la esfera más íntima y personal de los fieles para  poder escuchar y discernir la voluntad de Dios. Así, por ejemplo, con motivo de la admisión al Orden sagrado, está prohibido pedir el parecer no solo del confesor sino también del director espiritual del candidato, para evitar cualquier posible abuso de poder.

Finalmente, el último punto de la Nota trata de los otros «tipos» de secreto que están fuera del alcance del foro interno. En este sentido, se reafirma el principio del derecho natural a guardar el secreto, “salvo los casos excepcionales en los que el no revelarlos podría causar al que los ha confiado, al que los ha recibido o a un tercero daños muy graves y evitables únicamente mediante la divulgación de la verdad. «.(CCC, n. 2491). De manera más general, al comunicar u ocultar la verdad, la Nota propone como criterio general el de «conformar la propia vida al precepto del amor fraternal, con los ojos puestos en el bien y la seguridad, el respeto por la vida privada y el bien común”.

Cabe señalar que el texto de la Nota no puede y no quiere ser ninguna manera una justificación o una forma de tolerancia ante los execrables casos de abuso perpetrados por miembros del clero. Ningún compromiso es aceptable a la hora de promover la protección de los menores y de las personas vulnerables, y de prevenir y combatir todas las formas de abuso, en el espíritu de lo que el Papa Francisco ha reiterado constantemente y que recientemente ha regulado con el Motu Proprio Vox estis lux mundi (7 de mayo de 2019).

Al publicar una Nota sobre la importancia del foro interno y la inviolabilidad del sello sacramental, la Penitenciaría tiene la convicción absoluta de que «la defensa del sello sacramental y la santidad de la confesión nunca pueden constituir una forma de connivencia con el mal, al contrario, representan el único antídoto verdadero contra el mal que amenaza al hombre y al mundo entero; son la posibilidad real de rendirse al amor de Dios, de dejarse convertir y transformar por este amor, aprendiendo a corresponderle concretamente con la propia vida”.

Mauro Card. Piacenza             Mons. Krzysztof Nykiel

Penitenciario Mayor              Regente

 

6 comentarios en “El Vaticano reafirma la inviolabilidad del secreto de Confesión
  1. Belzunegui

    No estaría de más que se reafirmara que no se puede dar la absolución sin verdadero arrepentimiento y propósito de la enmienda y que, por tanto, no se puede comulgar en pecado mortal, pero esto es pedir demasiado a la misericorditis vigente, que ha hecho esfuerzos denodados en sentido contrario, por lo que, reafirmar la inviolabilidad del secreto de la confesión no es sino un ejercicio de hipocresía y una maniobra para contentar a los papólatras.

    1. Edgar

      Tu no puedes comulgar porque se nota tu falta de arrepentimiento y no tienes propósito de la enmienda, vives ante el ordenador escupiendo tu odio contra el Santo Padre, muchas veces escribes calumnias y mentiras sin ningún escrúpulo, y lo que es peor, tu contumacia arrastra a otros al pecado. Pídele perdón a Dios.

  2. vuelvo a decirlo por ultima vez, si no te dejan confesarte confiésate ante el altar en silencio en las iglesias asi dios te perdona

    1. José

      La confesión » perdona» los pecados pero no dede encubrir delitos ni silenciarlos. Ningún secreto profesional ni cofesional debe callar, ocultar o comprender delitos. Ha servido para prolongar por ejemplo la pederastia y las redes homosexuales en clero.

      1. que sepas josè que a mi no me costaría nada decir que si que la confesión es inviolable,y quedaría fenomenal pero soy profeta y aveces tengo que decir cosas que no gustan a la gente, pero la iglesia esta perseguida y los sacerdotes mas por el tema de abusos,así que doy una solución aunque no guste,ojala el papa sea sensato.

  3. José

    El sacerdote no puede decir nada, nunca, a nadie, de nada de lo que ha oído en confesión. Puede exhortar al penitente a entregarse a la justicia, pero ni siquiera puede condicionar a ello la absolución, nos aclara este documento. Otra cosa es aquello que el sacerdote o el Obispo conocen por otro medio distinto de la confesión, ahí es donde, según las normas actuales, hay que hacer la denuncia a la justicia. Lo otro pueden esperar sentados a que la Iglesia lo cambie, y hace muy bien en no cambiarlo.

 

 

02/07/19 www.infovaticana.com

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