Lunes, 05 Agosto 2013 11:34

Cómo perder la guerra cultural en siete pasos; manual diabólico para que gane el demonio

Las grandes mentiras de nuestra cultura occidental.

 

Estamos en una guerra cultural, y la perspectiva doabólica realmente tiene una estrategia simple: sacar a la gente de lo real y verdadero , hacia lo falso, instruyó el Dr. Peter Kreeft, un profesor de filosofía en la universidad de Boston. Durante su presentación – una reminiscencia de “Cartas del diablo a su sobrino” de  CS Lewis – Kreeft llevaba puesto los cuernos del diablo y todo. 

 

Nuestra cultura occidental ha ido por un camino que parece sorprendente a los verdaderos cristianos, pero más sorprendente aún es cómo personas que tienen alguna capacidad de crítica en sus profesiones, aceptan a pie juntillas una serie de mecanismos de reacción absurdos, y en última instancia mentirosos y diabólicos, sin discernir. De esto trata la ponencia del Dr. Kreeft.

La presentación fue parte de la conferencia defensa de la fe en la Universidad Franciscana de Steubenville el fin de semana pasado, a la que asistieron cerca de 1.500 personas de todo el mundo.

En el “diablo a su sobrino”, Lewis representa a un diablo mayor instruyendo un demonio menor a través de una serie de cartas. En su charla, Kreeft entrenó a la audiencia sobre cómo convertir a los católicos en “farsantes” a través de siete pasos (sin ningún orden en particular): politización, charla feliz, organizacionalismo, neo-culto, igualitarismo, yuppismo y espiritualidad. 

Las siete maneras de Kreeft para crear “farsantes” son las siguientes:

POLITIZACIÓN 

 

Esto significa persuadir a la gente para tratar la religión como política y la política como la religión. Se hace de la política una forma de idolatría, y la religión se convierte en un simple medio para un fin, como una justificación para la acción política. Las personas son sacrificadas por causas abstractas.

CONVERSACIÓN FELIZ (NO ME QUITEN LA PAZ)

 

Básicamente, la “charla feliz” mantiene las cosas muy bien, pero no es real. La gente se concentra en lo que otros deben hacer en lugar de exigir su propia santidad. Se obsesionan con el éxito de la Iglesia, pero sólo en términos de sus propias contribuciones. Simplemente mantienen sonrisas suaves en su cara que no van más allá. Las personas también son ignorantes de la Biblia, especialmente en términos de la guerra espiritual. Niegan la existencia de los demonios.

ORGANIZACIONALISMO

 

Esto hace de la Iglesia una organización, una empresa del mundo, en lugar de un misterio espiritual. La esencia de la caridad se convierte en la “esclavitud del activismo constante”.  La gente se vuelve Martas, no Marías, y temen el fracaso, no el pecado. No hay tiempo para sentarse y escuchar, y es muy difícil encontrar un literal silencio, mucho menos la adoración eucarística.

NEO-CULTO 

 

Esto ocurre cuando la gente adora lo nuevo y de moda en lugar de la verdad. Respuestas sobre lo nuevo son fáciles de encontrar en los periódicos y en línea, mientras que la verdad se mantiene en el “espacio escéptico”. Si, por casualidad, alguno se da cuenta de que hay una guerra cultural, hacen caso omiso de las armas más poderosas con el “mote de pre-Vaticano II”.  Esto incluye la Misa, la Eucaristía, la adoración, la confesión, María, el pecado, el arrepentimiento, el sacrificio, el ayuno, la infalibilidad, los dogmas, los santos, el Credo, etc. La gente lee libros de los herejes sobre el Concilio Vaticano II en lugar de los propios documentos del Concilio Vaticano II.

IGUALITARISMO 

 

La igualdad se convierte en la más alta sabiduría en todas partes. La creencia de que Dios hizo a los hombres y mujeres superiores el uno al otro en su propia sexualidad se etiqueta como sexismo. Se borran las diferencias sexuales, y la moral se afloja. La justicia se reduce a la igualdad. Nadie se da cuenta de que es “tan injusto tratar a los desiguales por igual, que tratar igual a desiguales”. Los hombres no escuchan seriamente a sus esposas, y no ven que la mujer es la cosa más poderosa en el mundo: llevan la vida. En cambio, ven a la mujer como un objeto sexual y jugando como inferior al hombre.

YUPPISMO

 

La gente se vuelve absorta en el hedonismo y la búsqueda de placer. Se convierten en los compradores en lugar de santos. Se convierten en adictos a las comodidades del mundo y no están dispuestos a sacrificar o sufrir. El coraje es obsoleto: Queremos la cruz sin Cristo. Tienen miedo de gente como los musulmanes que son diferentes y ven a todos como terroristas, incapaces de ver lo bueno. La gente se adora a sí misma y a su propia comodidad.

ESPIRITUALIDAD 

 

Este es el típico fenómeno “espiritual pero no religioso”. Todo se espiritualiza y psicologiza. Es el camino al gnosticismo: el culto de la espiritualidad en lugar de Dios. La espiritualidad sustituye a la santidad, el yo creo convierte en yo siento. El mundo abraza a un “Dios sin derramamiento de sangre que salva a un hombre sin pecado de la maldad a la bondad”. No hay absolutos morales, de hecho, lo peor no es el pecado y la condenación, sino el fanatismo. Los santos son alborotadores y siempre contraculturales. La gente se siente avergonzada de ser diferente, quieren ser iguales, no superiores. El único pecado es que alguien se moleste. El temor a Dios es reemplazado por el temor al hombre.

Estas son las opiniones de autodestrucción que abrazó con facilidad la cultura. Pero, como Kreeft señaló, la persuasión inconsciente hace que lo feo parezca aceptable. Como dice Kreeft,

“Cuanto más grande sea la mentira, más los tontos.” 

 

Fuentes: Our Sunday VisitorSignos de estos Tiempos

forosdelavirgen.org  01-08-2013