Martes, Diciembre 10, 2019

Política de Estado


Domingo, 11 Agosto 2019 19:36

San Lorenzo y la riqueza de la Iglesia

Cuando el alcalde de la Roma aún pagana, aún perseguidora de los cristianos, se dirigió al diácono Lorenzo, cuya fiesta celebramos hoy, exigiendo que le entregara todas las riquezas de la Iglesia, el santo reunió a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas y los presentó al alcalde, diciéndole: “Estos son los tesoros de la Iglesia, más valiosos que los que posee el emperador».
Lo que ahora se ha dado en llamar “opción preferencial por los pobres” no es exactamente una novedad en la Iglesia, como puede verse, y nadie que conozca mínimamente la Historia de la Iglesia -la historia de Europa, incluso- puede ignorar que no solo los santos se han distinguido siempre por una ardiente caridad hacia los ‘descartados’ -por seguir con el vocabulario de moda-, sino que la propia institución, aun en medio de sus luchas de poder y de las riquezas de muchos de sus prelados, ha hecho más que ninguna otra en la historia por atender a quienes todos rechazan y nadie quiere. Esas son, efectivamente, nuestras verdaderas riquezas terrenales.
En el inicio de su pontificado, Su Santidad expresó su deseo de construir “una Iglesia pobre para los pobres”, y el deseo, aunque de complicada ejecución, no podría ser criticado desde ningún punto de vista evangélico. Pero el problema de semejante declaración no estaba, como podía argumentar el Mundo, en que el mejor modo de ayudar al pobre es no siéndolo.
No, el problema es doble. En primer lugar, en que es solo una declaración y hasta ahora, seis años después, no ha pasado de eso. Es un poco como esa ‘atención a las periferias’ que, en la práctica, se ha traducido en ignorar cuanto se ha podido la voz de la jerarquía africana y el abandono, en la práctica, de la Iglesia mártir, fiel y clandestina en China.
Y vemos que ese doble juego, ese contraste entre lo que se dice y cómo se actúa, se mantiene hoy en decenas de casos, siendo quizá el más evidente el del futuro Sínodo de la Amazonía. Es difícil hallar caso más obvio de ‘descarte’ que el de los indígenas amazones, no solo paupérrimos, sino también ignorantes, acosados por la codicia y físicamente aislados y apartados. Y, sin embargo, como demuestra el ‘instrumento de trabajo’, las obsesiones de Roma no son aliviar su pobreza, su ignorancia y su aislamiento; ni siquiera es responder a sus necesidades de evangelización, sino avanzar en las demandas de laxitud doctrinal que exige la más rica y de las más céntricas de las iglesias europeas, la alemana.
La Iglesia alemana pierde fieles a espuertas, más de doscientos mil el año pasado, pero acaba de anunciar una recaudación récord. Lo primero debería ser ya una razón para hacer de esta tierra tierra de misión y hacer responsables a sus pastores de la pérdida de tantas almas. Lo segundo, para tener en poco su voz, como iglesia demasiado rica cuando se quiere dar preferencia a las más pobres. Pero es evidente que no es el caso, sino más bien al contrario.
El segundo problema es de confusión entre doctrina y política. Cuando empieza a formarse un bloque dentro de la Iglesia alarmado por los efectos deletéreos de la ‘renovación’ de Francisco y la confusión doctrinal aneja, el sector de los añosos disidentes convertidos ahora en agentes de poder trata de reducir la resistencia a mera ideología mundana, pretendiendo que se trata solo de ‘la derecha’, y a más la derecha económica egoísta que desprecia el mensaje evangélico de acogida a los últimos entre los últimos.
El ‘truco’ es bastante sucio, pero funciona. Por ejemplo, en cuanto a la inmigración masiva ilegal. El maximalismo de la postura cuasioficial en la jerarquía en este asunto supone, básicamente, la desaparición de las fronteras, una iniciativa política que, a poco que se conozcan las cifras, significaría la desaparición de Europa en cualquier sentido comprensible salvo el meramente geográfico. Es pura aritmética. Pero la oposición a una medida globalista tan disparatada se presenta como un desprecio personal, culpable, al inmigrante, a la ‘persona migrante’. Lo que es, naturalmente, un disparate.
Sucede lo mismo con respecto a las recetas económicas propiciadas. El socialismo ha demostrado sobradamente no favorecer al pobre, sino empobrecer a todos, además de traducirse en opresión, represión y censura. Pero, aun así, mantiene ese ‘prestigio declarativo’ de sostener que actúa en beneficio del pobre. No hay pruebas de ello, más bien al contrario, pero es como si lo que se proclama no hiciera falta ponerlo en práctica.
El problema, en fin, consiste en tratar de convertir el Evangelio en un programa político, no importa cuál, olvidando el mensaje esencial de salvación y vida eterna, todo el plano sobrenatural sin el que nada tiene sentido, tampoco la ayuda al pobre y al necesitado. 
Dios no se ha hecho hombre para eliminar la pobreza, las enfermedades, el hambre. Puede hacerlo en un parpadeo. Cristo ha padecido, muerto y resucitado para salvarnos del pecado y llevarnos al Cielo, para vivir en eterna dicha junto a Él. A los pobres los tendremos siempre con nosotros, y siempre tendrán un lugar preferente en la vida de la Iglesia. Pero la meta, el fin, la sustancia, es Cristo, y Cristo muerto y resucitado.

 

4 comentarios en “San Lorenzo y la riqueza de la Iglesia
  1. Chester Ton

    Hoy se promueve el “Pobrismo”
    Que consiste en adular a la Izquierda antisistema, decir vaguedades que suenen a libro de autoayuda, mientras yo vivo en un 5 o 7 estrellas, que eso es Santa Marta.

  2. Belzunegui

    La riqueza de la Iglesia, el gran tesoro, no son los pobres, es Jesucristo, todo Jesucristo y nada más que Jesucristo, con el que tenemos que identificarnos pobres y ricos, todos llamados a la santidad.

  3. Spes

    Es verdad Belzunegui, la carencia de Cristo es, ya no pobreza, sino total indigencia ; una verdadera miseria.

  4. Uldar

    Que la Iglesia ha sido pobre y ayudado a los pobres en medio de una riqueza espeluznante y teniendo un estado independiente a su servicio
    Lo duda alguna persona sensata ?
    Que la Iglesia ha tenido una doctrina social que no cumple
    Tiene alguien alguna duda ?
    Una iglesia para los pobres ? No deja de ser un estupendo eslogan
    Que el objetivo primero De la Iglesia es la salvación ? Quien lo duda
    Pero hay una condición para la salvación
    Ayudar a los demás económica
    Ayudar al prójimo
    Creo que suena
    No ?

     

     

    11/08/19 www.infovaticana.com

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