Jueves, Noviembre 14, 2019

Política de Estado


Sábado, 17 Agosto 2019 09:38

Amoris Laetitia, el centro de la controversia en el JPII (II)

Los arquitectos y ejecutores del nuevo Instituto quieren que este tenga un enfoque más acorde de lo que ha tenido hasta ahora, por parte de los antiguos docentes y administradores, a la Exhortación apostólica, objeto de un gran debate.

De alguna manera, la Exhortación apostólica post-sinodal Amoris Laetitia está en el centro de la controversia que ha llevado a las actuales circunstancias y a la futura gestión del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia. Al final de la primera parte de este ensayo que examina este asunto, un cruce de política, cultura y teología, empezó a emerger la centralidad del mensaje pastoral de papa Francisco a la Iglesia. En esta segunda parte, nos centraremos más en esta cuestión.
Los arquitectos y ejecutores del nuevo Instituto quieren que este tenga un enfoque más acorde de lo que ha tenido hasta ahora, por parte de los antiguos docentes y administradores, a la Exhortación apostólica Amoris Laetitia. El presidente del nuevo Instituto, mons. Pierangelo Sequeri, ha explicado todo este tema en una entrevista concedida a Avvenire, el periódico de la Conferencia Episcopal italiana, publicada el 19 de julio: «La Exhortación apostólica Amoris Laetitia (sic) estará naturalmente integrada en el currículo y en las materias que proporcionan apoyo magisterial a los varios cursos; también apoyará una mayor profundización en los seminarios y en las publicaciones universitarias. Es seguro que la incorporación de una nueva facultad y la reorganización de los planes de estudios, posible ahora con los nuevos estatutos, permitirá el desarrollo adecuado de la reflexión y el estudio de temas que ahora son motivo de debate entre los teólogos. La relevancia de la enseñanza magisterial de Amoris Laetitia (sic), que debe guiar la comprensión teológica y pastoral de la familia -incluso en sus circunstancias más problemáticas- implica dar crédito a la expresión autorizada de la enseñanza viva de la Iglesia».
Me parece bien. El Instituto es del papa, y puede hacer con él lo que le dé la gana. Siempre que estemos hablando de una ampliación real para traer otras voces -diferentes y comprensivas- o incluso de una remodelación de la parte administrativa en favor de unas voces mejor dispuestas, no hay razón para expresiones indignadas y quejas.
Sin embargo, el 30 de julio, Avvenire publicó un artículo de un veterano periodista del diario, Luciano Moia, en el que este, obedientemente, repetía como un loro la política del partido sobre los profesores mons. Livio Melina y el padre José Noriega DCJM, cuya posiciones no forman parte de la «renovación en la continuidad» que el papa Francisco desea y que el arzobispo Paglia lleva a cabo siguiendo las órdenes del pontífice.
Según la política del partido, Melina y Noriega no han sido despedidos; sencillamente no hay lugar para ellos en el nuevo equipo y, de todas formas, Noriega es el superior de su congregación durante otros cuatro meses después del inicio del nuevo año escolar inelegible. Moia también ha explicado que Melina y Noriega son personas problemáticas que han recibido su merecido.
«Nadie puede olvidar», ha escrito Moia, «que en la intensa estación sinodal y en los meses que siguieron a la publicación de Amoris Laetitia, algunos representantes de la dirección administrativa del Instituto, junto con algunos docentes, trabajaron sin descanso publicando, haciendo declaraciones e intervenciones en congresos y conferencias con el fin de minimizar la relevancia del cambio deseado por el papa Francisco».
El problema con esta cuestión es doble.
Primero: o es todo negocio y nada personal, o Melina y Noriega son unos descontentos contrarrevolucionarios. Ambas cosas a la vez no pueden ser. Segundo y más importante: para una mayor plática en la Iglesia, Melina y Noriega han intentado explicar cómo se puede comprender Amoris Laetitia a la luz de la enseñanza anterior y de acuerdo con la disciplina universal establecida. Como teólogos morales de una institución pontificia, este era su trabajo.
A principios de agosto mons. Melina replicó a Moia en Avvenire, impugnando la acusación de intentar «minimizar la relevancia del cambio deseado por el papa Francisco» y objetando enérgicamente a algunas de las insinuaciones de Moia: «Habiendo sopesado la vaguedad de esa expresión, deseamos subrayar que el argumento pertenece al debate natural del ámbito teológico y pastoral, en el que la hermenéutica de la renovación en la continuidad con la Tradición es un criterio que, hasta la fecha, no ha sido nunca condenado ni retirado del Magisterio. Esto, con el fin de tutelar el «buen nombre» de los profesores, que son víctimas de esta disposición y ahora también de las calumnias; pero, sobre todo, por el deseo de tutelar la «libertad de los hijos de Dios». Entre estos profesores también hay teólogos; no son meros doctores o escritorzuelos de corte, veletas que persiguen los caprichos del viento, ni siquiera mentores asalariados que expresan las opiniones de otros; salarios de los que ahora algunos [de estos profesores] están privados por motivos que juzgamos infundados y que perjudican seriamente nuestra dignidad. Por último, déjeme recordarle que la difamación no es sólo un pecado grave contra el que el papa Francisco siempre se ha opuesto en reiteradas ocasiones, sino que es también un crimen perseguible por la ley».
Moia respondió a la carta de Melina -que había sido firmada también por los profesores José Noriega, Stanislaw Grygiel, Monika Grygiel, Vittorina Marini, Przemyslaw Kwiatkowski y Jaroslaw Kupczak- diciendo que la verdad de sus acusaciones está clara en los escritos de Melina y en otras declaraciones públicas.
Moia aducía dos textos, ambos de una ponencia que el profesor Melina dio en 2016, en una conferencia en el Instituto JPII, para ofrecer las claves de interpretación de Amoris Laetitia, y que más tarde se convirtió en un libro titulado Quale pastorale dopo Amoris Laetitia? (¿Qué pastoral después de Amoris Laetitia?), en el que se reunieron las actas de la conferencia. En el primero Melina escribe: «… según esto, que es enseñado por la Familiaris consortio (n. 32) y por la Veritatis splendor, que es una encíclica con una intención claramente doctrinal y que, por lo tanto, tiene un rango magisterial respecto a una simple exhortación de naturaleza pastoral».
Si usted tiene que mirar dos veces, preguntándose dónde pueden estar el sujeto y el verbo principal en la última frase citada, deténgase. Moia no se molestó en ponerlos. En ese fragmento tenía lo que quería. Pensaba que tenía una pistola humeante. «Uno no sabe de dónde viene la creencia», comenta Moia, «según la cual la doctrina (ley) viene antes que la atención pastoral (hombre). Ciertamente no procede del Evangelio, donde se dice que «el sabbat fue hecho para el hombre, no el hombre para el sabbat»».
No importa que cualquier estudiante de teología de primer año sea capaz de afirmar que Melina tiene razón sobre la jerarquía de los documentos magisteriales, y le explique el porqué. Ignore por un momento que la doctrina no es la ley, y que la atención pastoral bien entendida y practicada es para ayudar a los cristianos a conformar sus vidas a las enseñanzas de la Iglesia. La utilización por parte de Moia de una frase sacada de contexto no demuestra absolutamente nada, incluso si trata la Sagrada Escritura como poco más que un eslogan de campaña.
Moia respondió con un eslogan a una discusión académica profesional, cierto, pero esto no importa cuando un gángster mitrado está en lo alto de la escalera.
La otra cita que Moia aduce contra Melina es esta: «Por lo tanto, debe afirmarse claramente que incluso después de Amoris Laetitia, admitir a los divorciados «que se han vuelto a casar» a la comunión, fuera de las situaciones consideradas por Familiaris consortio y Sacramentum caritatis 29, va contra la disciplina de la Iglesia, y enseñar que es posible admitir a un divorciado «que se ha vuelto a casar» a la comunión, más allá de estos criterios, es ir contra el Magisterio de la Iglesia». Moia introduce estas frases de Melina con estas otras, escritas por él: «Según Melina, en ningún momento Amoris Laetitia abre la puerta a esta posibilidad [admitir a los divorciados civilmente casados a la comunión]. Para evitar caer en una contradicción, ignora tomar en consideración las notas 336 y 351, que son parte esencial del texto». Melina no tuvo en cuenta la letra pequeña.
El problema con todo esto es que el papa Francisco y todos, con la excepción de unos pocos lectores ideológicamente comprometidos, están de acuerdo con Melina en este punto. El debate no es si Francisco ha cambiado la doctrina o la disciplina, sino si hay espacio para este tipo de flexibilidad pastoral que el papa Francisco ambiciona en Amoris Laetitia para las personas en situaciones irregulares. Formulado más finamente: el desacuerdo no es sobre si hay una libertad pastoral -todos están de acuerdo en que la hay-, sino en cuánta hay, dónde encontrarla y cómo controlarla.
Desde la publicación de Amoris Laetitia, no hay una visión cándida de la Iglesia que pueda de ninguna manera concluir que hay algo que se parezca mínimamente a un acuerdo en estas cuestiones. Ni siquiera en jurisdicciones que han puesto en marcha Amoris laetitia, a través de medidas políticas o normas especiales, hay un acuerdo generalizado sobre cuál es el objetivo del desarrollo de las características de Amoris Laetitia. Uno se podría preguntar, justamente, por qué una exhortación que hace un llamamiento a un discernimiento pastoral más profundo necesita esta apresurada puesta en marcha por doquier, pero este es totalmente otro tema.
Todo esto es discutible. O lo era. Sin embargo, Moia afirmó en el periódico oficial de la Conferencia Episcopal italiana, que contextualizar la cuestión no sólo levanta sospechas, sino que constituye un acto de deslealtad contumaz.
Pero Moia no se detiene ahí. A continuación amenaza con su cuchillo a otros tres profesores del Instituto JPII: José Granados, Stephan Kampowski y Juan-José Perez-Soba, impugnando un libro del que los tres son coautores, titulado: Amoris Laetitia, accompagnare, discernere, integrare. Al menos dos de estos tres profesores -Granados y Kampowski- aparentemente han sido elegidos para continuar su trabajo en el Instituto. Por consiguiente, su inclusión en las acusaciones de Moia puede ser una demostración de la limitación con la que todo este asunto se ha llevado a cabo, o una advertencia para que ambos se mantengan en su sitio, o ambos.
«La tesis básica», ha escrito Moia sobre su libro, «es que un texto magisterial es válido sólo si se interpreta en continuidad con el magisterio previo». Bien, pues sí. Los autores son católicos, no mormones. A continuación Moia cita su ponencia: «Cuando aparece en Amoris Laetitia un texto ambiguo o discutible, la única interpretación válida es leerlo en continuidad con el magisterio previo».
«Esto significa», sigue Moia proclamando su triunfo de manera retorcida, «que en Amoris Laetitia hay pasajes «ambiguos y discutibles», una valoración que no es muy benevolente hacia el papa». El propio papa Francisco se sentía inseguro sobre la ortodoxia de Amoris Laetitia. Nos sentíamos tranquilos porque Granados, Kampowski y Perez-Soba estaban en terreno seguro.
Pero este terreno empezó a moverse bajo los pies de los autores cuando estos escribieron que la nota a pie de página 351, enormemente discutida, era «muy general» y que «no puede hacer referencia al caso de los divorciados que se han vuelto a casar, porque a este respecto existe un magisterio muy claro que sirve de guía en caso de duda». Los autores, en este caso, se expusieron a ser legítimamente criticados. Este ensayo lo escribieron al principio del debate y, de todas formas, tienen razón sobre la amplia aplicabilidad de la nota 351, que no debe utilizarse para referirse sólo -o de manera principal- a la comunión para las personas en situación irregular. 
Es lo que dijo el cardenal Christoph Schönborn de Viena. El día que Amoris laetitia fue publicada, habló en la Radio Vaticana [entrevistado por Christopher R. Altieri, ndt]:

«Estoy profundamente convencido de que, 35 años después de la Familiaris consortio, el papa Francisco nos ha dejado un bello ejemplo de lo que el beato John Henry Newman llama «el desarrollo orgánico de la enseñanza». San Juan Pablo II ya había innovado algunos puntos: no una ruptura con la tradición, pero su «Teología del Cuerpo» era algo muy nuevo; sus palabras sobre la gradualidad en la Familiaris consortio eran bastante inusuales; sus palabras sobre el «discernimiento» en la Familiaris consortio, n. 84, fueron bastante sorprendentes -su firme invitación a discernir las distintas situaciones. El papa Francisco está en continuidad con esto, y el sínodo -los dos sínodos- también. «Discernimiento» es una palabra clave de la Exhortación del papa Francisco. Es muy «jesuítica» -el discernimiento del espíritu- y esto le lleva a una actitud que ya estaba presente en la enseñanza del papa Benedicto, del papa san Juan Pablo II, y que la Iglesia ofrece a quienes están en lo que se llama «situación irregular». El papa añade una breve nota en la que dice: «En algunos casos, también, la ayuda de los sacramentos». Esto es todo lo que dice.
CRA: Esto nos lleva amablemente al punto porque, cuando hablamos de discernimiento, estamos discutiendo inevitablemente de la conciencia -pero debemos dejar que la Madre Iglesia forme nuestras conciencias- y el papa Francisco ciertamente lo sabe, aunque evita mencionarlo. Los sacramentos: ¿cuáles? ¿Y en qué orden?
Card. Schönborn: Creo que está muy claro: hay circunstancias en las que personas en situación irregular pueden realmente necesitar la absolución sacramental, a pesar de que su situación general no pueda aclararse. El papa Francisco ha puesto un ejemplo: cuando una mujer [en una situación matrimonial irregular] confiesa haber abortado -el pecado, el pecado grave del aborto-, no aliviarla, a pesar de que su situación es irregular -el discernimiento del pastor puede ser, y yo diría, «debe ser»: tienes que ayudar a esta persona a liberarse de su carga, a pesar de que no puedes decirle que su situación matrimonial se ha regularizado debido a esta absolución-, pero no puedes dejar que deje el confesonario con la carga de su grave pecado, que por fin, con valentía, ha ido a confesar. Este fue el ejemplo que él dio, y creo que es un buen ejemplo de lo que esta breve nota puede significar en ciertos casos: p.ej. «[…]incluso la ayuda de los sacramentos»».

Moia a continuación cita un pasaje del profesor de la renombrada cátedra Juan Pablo II, Stanislaw Grygiel, que en mayo de 2016 escribió lo siguiente sobre la Exhortación post-sinodal: «Amoris Laetitia nos obliga a una profunda reflexión sobre la fe, la esperanza y el amor, es decir, el don de la libertad que hemos recibido de Dios, porque Amoris Laetitia no proporciona un mensaje claro sobre los «dones de Dios» que son la verdad, la bondad y la misericordia». Esto tal vez no sea halagüeño, pero difícilmente cumple con el increíblemente vago criterio que el propio Moia estableció como el punto de referencia con el cual medirse.
Moia también cita las frases del ensayo de Grygiel que, en 2016, predijo: «Los pastores y los archi-pastores» «proponen una casuística «sí, pero…», tomando en consideración no tanto la conciencia del hombre cuanto su inclinación al mal». Moia cita de nuevo a Grygiel: «Si las cosas siguen así, pronto veremos aparecer el caos, en el que personas con inclinación al mal irán por las parroquias e incluso por las diócesis en busca de los casuistas más inteligentes». Gracias a Dios esto no ha sido así.
Casi al final de su extensa diatriba, Moia vuelve al trabajo del profesor Melina, que hizo unos comentarios en 2018, en la presentación del libro póstumo del cardinal Carlo Caffarra, el presidente fundador del difunto Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, «quien, por un extraño destino, falleció el 6 de septiembre de 2017, un día antes de que el Instituto Juan Pablo II dejara de existir por decisión del papa. Instituto que él [Caffarra] había visto nacer. Fue como si el Señor quisiera ahorrarle esa visión».
Por consiguiente, el profesor Melina, al recordar a esta figura, que había dedicado una parte importante de su vida a levantar una institución que ambos amaban, expresó lo que justamente puede interpretarse como una leve insatisfacción ante el desmantelamiento de su amado Instituto. Y Moia ve en esto base suficiente para desafiar y rechazar la declaración de Melina de «respecto filial y obediencia cordial».
La crítica de Moia es tan profundamente inadecuada que podemos preguntarnos si no fue una operación de bandera falsa. Si no hace lo que debe, cómo esperar que se ponga realizar tareas que van más allá. No es ninguna sorpresa que, después de aparecer, los poderes le hayan enviado a Moia una invitación secreta para que deje de ayudar.
Todo esto basta para decir que si las «pruebas» de carácter como las que Moia ha aducido se convierten, en un futuro, en suficientemente efectivas como para establecer la contumelia de justificar cualquier despido, entonces ese será el día en el que ambos, la investigación libre y el debate de ideas a ultranza en búsqueda de la verdad, encuentren una muerte sin sentido en el sistema pontificio de educación superior.

 

8 comentarios en “Amoris Laetitia, el centro de la controversia en el JPII (II)
  1. Belzunegui

    El 303 es infumable. ¿ Como se puede elevarle pecado a rango de respuesta generosa a la voluntad de Dios, cuando el pecado nos aparta De Dios ? Es la mayor blasfemia de la historia de la Iglesia jamás cometida por uno que dice ser papa y que , cada vez, es más dudoso que lo sea, a juzgar por lo siguiente:
    Bergo lio felicita o condecora a los enemigos de la Iglesia, como las abortistas Ploumen y Bonino, e ignora a los héroes católicos que defienden nuestra fe.
    Para que conste, Bergo lio no ha felicitado al joven héroe católico polaco Jakub Baryła que se enfrentó a la marcha LGBT anticatólica en Polonia con un crucifijo; mientras felicitó a una niña autista pro homosexual que se utiliza como títere político para impulsar la agenda izquierdista climática. Más claro agua.

  2. Belzunegui

    El 303 es infumable. ¿ Como se puede elevar el pecado a rango de respuesta generosa a la voluntad de Dios, cuando el pecado nos aparta de Dios ? Es la mayor blasfemia de la historia de la Iglesia jamás cometida por uno que dice ser papa y que , cada vez, es más dudoso que lo sea, a juzgar por lo siguiente:
    Bergo lio felicita o condecora a los enemigos de la Iglesia, como las abortistas Ploumen y Bonino, e ignora a los héroes católicos que defienden nuestra fe.
    Para que conste, Bergo lio no ha felicitado al joven héroe católico polaco Jakub Baryła que se enfrentó a la marcha LGBT anticatólica en Polonia con un crucifijo; mientras felicitó a una niña autista pro homosexual que se utiliza como títere político para impulsar la agenda izquierdista climática. Más claro agua.

    1. Demasiadas palabras para evitar decir que la linea oficial de la Iglesia católica, en realidad, ya no cree en Jesucristo, su Palabra claramente plasmada en los santos Evangelios canónicos, la doctrina bimilenaria de Cristo custodiada durante más de 2000 años, vivida por todos los santos habidos y por haber.
      No sólo se refleja la apostasía de la Fe en Amoris Laetitia, sino en muchos otros gestos, palabras y afirmaciones durante este pontificado actual, y sinceramente creo que ha llegado el momento de plantarse.
      Yo oro por la conversión de Fran cisco, pero no por sus intenciones. Oro por las intenciones y los padecimientos de Benedicto XVI, me uno a este último en oración.
      Si deseamos ser fieles a Jesucristo, distanciémonos de la linea oficial, al menos a nivel interno. Cualquier intento de rodeo linguístico fracasará.

      1. Belzunegui

        Buen análisis, Neila. Muchas gracias por tus reconfortantes y católicas palabras, que tanto escasean en estos tiempos de apostasía generalizada, para quien quiera verla.

  3. Hermanos, agarraos a la silla..! ha llegado el apocalipsis !

  4. Sota de Bastos

    Hay una cosa que los conservadores no quieren comprender, aunque la tienen delante de sus narices: la moral sexual y matrimonial de la Iglesia se basaba hasta ahora en la filosofía griega y el derecho romano y se fue estrechando como un dogal, según se estrechaba también el dogal del celibato de los clérigos. Pero es que la sociedad y la psicología actuales han permitido comprender que todo eso era un inmenso disparate, basado en una interpretación farisaica de las Escrituras, por lo que la sociedad actual, creyentes incluidos, “pasa” totalmente de lo que venía diciendo la Iglesia. Como el sexo y el matrimonio son algo fundamental en la vida humana, si la Iglesia sigue por ese camino, las iglesias se seguirán vaciando, y la Iglesia quedará como una especie de secta, estilo Testigos de Jehová, pero en vez con la fobia a las transfusiones de sangre, con la fobia al sexo, lo que es mucho peor. De eso va la Amoris Letitia, de corregir ese rumbo nefasto.

  5. Uno

    Bueno, con el truco de la hermeneutica de la continuidad todo se soluciona y todo se tapa. Este truco ha funcionado desde el cvii, a ver si cuela esta vez.

  6. Belzunegui

    El texto de Amoris Laetitia es revolucionario y ambiguo, como lo demuestra el hecho de que fue interpretado de manera diferente en Alemania y Polonia. Parte de la responsabilidad es el lenguaje utilizado, que es alusivo y no declarativo. Llamar al pecado «fragilidad» es ambiguo. Pero es una ambigüedad que tiene razones no aleatorias . La Nuova Bússola Quotidiana entrevista al profesor Stefano Fontana, autor del libro ¿Exhortación o revolución? Todos los problemas de Amoris laetitia. «La novedad de AL consiste en cambiar la doctrina sin decirlo. Una revolución, una ruptura.

     

     

    17/08/19 www.infovaticana.com

Valora este artículo
(0 votos)
Inicia sesión para enviar comentarios

Santo Tomas Moro

El hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral.

Nuestra Señora de las Rosas - Mensajes

 

Mensajes a  Maureen Sweeney-Kyle

 

 

 

 

 

“Como hijos de la Nueva Jerusalén,

 

ustedes deben afrontar la corrupción

 

que está consumiendo el corazón del

 

mundo. 

 

La decadencia moral no tiene límites." ...

 

lea más: amorsanto.com 15-09-2009

 

 

 

Primer vínculo vital e irremplazable

Dale el pecho a tu niño hasta los 2 años de edad, como mínimo.

Monumento al no nacido - Eslovaquia

 

 

 

 

Políticas de Estado en Perú

Conozca las exitosas políticas de estado de Perú

Cántico de David 1 Cro 29 10-13

 

 

 

Bendito eres, Señor,

 

Dios de nuestro padre Israel,

 

por los siglos de los siglos.

 

 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

 

la gloria, el esplendor, la majestad,

 

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

 

tú eres rey y soberano de todo.

 

 

De ti viene la riqueza y la gloria,

 

tú eres Señor del universo,

 

en tu mano están el poder y la fuerza,

 

tú engrandeces y confortas a todos.

 

 

Por eso, Dios nuestro,

 

nosotros te damos gracias,

 

alabando tu nombre glorioso.

 

 

 

 

 

Oración a Sta. María, Señora de la Gracia

Resultado de imagen para inmaculado corazon de maria

 

Santísima Virgen María

 

Señora de la Gracia

 

Te ruego me concedas tener

 

Un profundo conocimiento intelectual

 

De tus virtudes virginales

 

Una intensa experiencia vital

 

De tu ternura de madre

 

Y una constante actitud

 

De consagración total

 

A tu Inmaculado Corazón

 

Y que

 

Por el conocimiento

 

El amor

 

Y la consagración

 

Pueda hacerme

 

Un poco más semejante

 

A tu tan querido Hijo

 

Mi Salvador y Señor

 

Jesucristo

 

Amén