Domingo, 18 Agosto 2019 10:48

Mons. Bizzeti, pastor de un territorio cuyo anterior vicario apostólico fue asesinado por un furibundo musulmán

Desde que fue nombrado Vicario de Anatolia, cada día se hace preguntas cruciales, dice Monseñor Paolo Bizzeti, como "¿Qué queremos hacer los cristianos, en Oriente y en Occidente? ¿Y qué decisiones debo tomar, aquí, como obispo?".

Monseñor Bizzeti es un carismático sacerdote jesuita, biblista, y enamorado de Turquía desde hace cuarenta años en los que ha dedicado estudios, libros y peregrinado por esta tierra. Cuando tal vez ya no lo consideraba, fue elegido por el papa Francisco para guiar a esta vasta diócesis, que va desde el mar Negro hasta el mar Mediterráneo, pasando por las fronteras con Siria, Irak, Irán.... Fue el año 2015 cuando el padre Paolo fue enviado a ocupar el lugar que había quedado trágicamente vacío, cinco años antes, cuando Monseñor Luigi Padovese, era asesinado en el patio parroquial por su chófer, al grito de Allahu Akbar, sin que hasta la fecha las autoridades del país hayan dado claridad a los hechos.

Un comienzo difícil también por la necesidad de "volver a tirar los hilos de una comunidad que se había sentido afligida y abandonada por la Iglesia", dice en su entrevista con la revista italiana Credere. "¿Y cómo culpar a estos hermanos? si durante demasiado tiempo hemos olvidado a Turquía, un país que debería estar en el centro de nuestras preocupaciones, no sólo porque es la Tierra Santa de la Iglesia Cristiana que nació en Antioquía, sino también porque es aquí donde se reúnen todos los temas más candentes del mundo, desde la migración a las relaciones entre las religiones y los efectos del exasperado desarrollo neoliberal. ¡Este país es vecino de Europa! ¿Qué queremos hacer, seguir construyendo muros? ¡Es una ilusión!", señala el Vicario Apostólico.
 
Entonces, Monseñor Bizzeti, ¿Qué iglesia encontraste en Anatolia?
Yo la definiría como sufriente y acostumbrada a permanecer cerrada dentro de sus propias fronteras. Durante siglos no ha habido aquí ninguna acción misionera. En las últimas décadas, mientras los católicos latinos se han encerrado cada vez más en iglesias y conventos, los protestantes han fundado 120 nuevas comunidades. Hoy, en Turquía, todos los libros sobre el cristianismo o las emisiones de televisión o radio que hablan de Jesús son obra de los protestantes, que se sumergieron entre la gente y encontraron la manera de hacer llegar el anuncio del Evangelio. Ahora, finalmente, estamos tratando de movernos también".
 

¿En qué sentido? 
Como primera intervención, tuvimos que actuar en el plano humanitario, porque nos encontramos ante la emergencia de masas de refugiados que huían de Siria e Irak, en condiciones trágicas. Así que volvimos a abrir Caritas, organizamos paquetes de alimentos, vales de compras, formas de microcrédito, becas. Pero la presencia de refugiados cristianos, que hoy son más que los fieles locales, también ha abierto una enorme oportunidad para la Iglesia.

Cuéntanos sobre ello.
Son familias que han preferido perderlo todo antes que negar su fe.  Presencias tan vitales y activas que siempre han seguido adelante concentrándose en la liturgia, las fiestas, las tradiciones... aunque no tengan una formación sólida. Y nosotros, desgraciadamente, no estamos preparados para hacer frente con eficacia a estas emergencias pastorales.

¿Qué es lo que más echas de menos?
Necesitamos sacerdotes, monjas, laicos preparados que puedan ayudar a nuestros cristianos en su formación y en su trabajo pastoral diario, que es aún más complejo debido a las grandes distancias. Y luego hay cuestiones importantes que deben resolverse a nivel cultural y político, sin olvidar los intereses de Occidente. Pienso, en primer lugar, en el tema de la verdadera libertad religiosa y el reconocimiento de la personalidad jurídica de las instituciones católicas, sin las cuales tenemos muchas dificultades para llevar a cabo actividades públicas. Aun así, vemos al Espíritu actuando cada día.
 

¿Puede decirnos cómo?
Tenemos tres mil refugiados que vienen de Irán y Afganistán en busca de Jesucristo, que se han encontrado ya sea gracias a los protestantes o a través de las formas más increíbles: sueños, sitios web...". No tenemos un sacerdote que hable que pueda seguirlos, así que con un pequeño equipo organizamos una jornada de catecumenado con momentos concentrados a lo largo del año y ahora hemos abierto una sencilla radio web de primera evangelización: ¡la primera semana de transmisión tuvimos tres mil contactos!

¿Tienen conversiones locales?
Sí, en todas nuestras parroquias tenemos musulmanes turcos que quieren ser cristianos. Hoy en mi diócesis los fieles más entusiastas son precisamente los novatos. Y luego tenemos casos de musulmanes que no tienen la intención de convertirse, pero que quieren conocer mejor el cristianismo y así ayudarnos a transmitir sus verdaderos contenidos y valores en la sociedad turca. Esta es verdaderamente una tierra llena de oportunidades para una Iglesia que quiere volver a ser misionera".
 
 
16/08/19 www.portaluz.org