Jueves, 08 Agosto 2013 11:10

Famoso exorcista Fortea publica libro sobre los Obispos: "La mitra y las ínfulas"

REDACCIÓN CENTRAL, 04 Oct. 12 /(ACIPRENSA.COM)

Siguiendo con la prometida serie de libros gratuitos del famoso exorcista español, el Padre José Antonio Fortea, ACI Prensa presenta ahora "La Mitra y las ínfulas", un texto sobre el servicio de los Obispos en la Iglesia Católica.

En el prólogo del libro, el Padre Fortea comenta que "no me considero digno de escribir cómo deben ser los obispos.

Mi alma está más necesitada de enseñanza que preparada para dar lecciones a nadie.

A pesar de ello si me he animado a escribir estos consejos ha sido porque también Dios usó a la burra de Balaam para dar su mensaje".

Tras señalar que tiene una gran devoción por los sucesores de los Apóstoles, el exorcista afirma que un Obispo, revestido de sus ornamentos episcopales, se convierte en "un espectáculo. El espectáculo de considerar cuánto poder ha dado Dios a su Iglesia.

Un poder divino en manos humanas. Un poder más allá de la naturaleza, administrado por pobres seres humanos".

"Venero profundísimamente a los obispos. Y este escrito pretende ser una manifestación ardiente de ese amor que les tengo. Estas líneas se han escrito por si a alguno de ellos le pueden servir. Lo que vas a leer nace del amor, ningún otro sentimiento me impulsó a escribir estas líneas. Mi consideración de los obispos está llena de afecto".

Sobre su decisión de publicar sus libros en formato electrónico, el famoso exorcista español afirma que "de inmediato pensé en ACI Prensa por dos razones: la ortodoxia de ACI Prensa está fuera de toda duda, a esto se añade que publicar con ellos supone que su difusión por todo el mundo está garantizada".

 


 

 

 

Tu alma

 

Nada vale más que tu alma. Tú vales lo que vale tu alma. Por eso lo primero que debes hacer es ordenar tu vida.

Debes levantarte a hora fija, debes orar a horas determinadas. Por nada del mundo debes reducir tu tiempo dedicado a alimentar tu vida espiritual. Lectio, oratio, silentium, mortificatio estas son las medicinas de tu alma.

Recuerda que el sometimiento a un horario fijo es ya un servitium Dei. Todos los santos tuvieron esa regla de vida.

Pésima costumbre sería que un obispo se saltara algunas horas del rezo del breviario. No hay deber más santo del obispo que el de honrar a Dios. Y honrarlo en su momento. Como escribió el Cardenal Cisneros: Dios es el primero que ha de ser servido.

No te olvides que hay hermanos tuyos, obispos, que sirven a la Iglesia como podrían trabajar para una multinacional. No digo que no trabajen, no digo que no dediquen todos sus esfuerzos por el bien de la Iglesia. Lo que digo es que el modo en que lo hacen, no difiere nada del que usarían si trabajaran para un negocio secular.

No es el esfuerzo lo que censuro, sino el modo. El modo en que debe trabajar un clérigo, hasta el último diácono de una diócesis, es un modo que le ha de transformar en el homo novus del que habla San Pablo.

Hay quienes tienen más interés en hablar de Dios que con Dios. ¿De qué te sirve ganar el mundo para Cristo, si Cristo lo primero que Él ansía es tu alma? Trabaja, trabaja, corre de un lado para otro, desasosiégate, que otros con paz y recogimiento harán mucho más en mucho menos tiempo. Porque no serán ellos los que hablen, sino que será el Espíritu Santo quien hablará a través de ellos.

Bene curristis, sed extra viam. Reclina tu cabeza sobre el pecho de Cristo, y todas tus palabras, toda tu labor, se transfigurará. Harás más entonces en un día, que ahora en un año.

Cuanto más tomes sobre ti las armas de la mortificación más resplandecerá en tu rostro Jesús crucificado. Ten voluntad de parecerte a Jesús escarnecido y despreciado, y el Padre te glorificará.

Pero si ansías el honor de Cristo, bajo capa de servir a Dios, entonces el Padre tendrá que humillarte ad docendum te. Hay pastores muy afanados en enseñar, y nada en aprender.

Insisto, hay pastores que irían al otro lado del mundo para hablar de Dios, pero que no recorren el pequeño camino que les separa del sagrario de su capilla privada. Dicen que no tienen tiempo. Hay muchas higueras con hojas, pero los que alimentan son los árboles fructíferos. Sólo una cosa es necesaria.

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No tienen tiempo para hablar con Dios, pero si les pidieran una conferencia en una prestigiosa universidad en otra nación, seguro que encontrarían el tiempo para ir. Ésa es la tristeza de Jesús. Comienza poco a poco, y el Señor te irá dando gusto por las cosas del espíritu.

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Para descargar el libro ingrese a: http://www.aciprensa.com/fortea/