Miércoles, 28 Agosto 2019 09:58

La Archidiócesis de Seattle ‘aclara’ el escándalo del sacerdote que bendijo a un suicida

La Archidiócesis de Seattle ha tenido que intervenir con una extraña aclaración después de que uno de sus sacerdotes bendijera en la Iglesia y diera la comunión a un hombre que había decidido quitarse la vida ese mismo día.

La historia, tal como la contaba la agencia Associated Press el pasado día 26, es la siguiente. Robert Fuller es un católico homosexual de 75 años de Seattle con un historial de tendencias suicidas que, aquejado de un cáncer terminal, decide acogerse a la Ley de Muerte con Dignidad aprobada recientemente por el estado de Washington. Pero el día elegido para administrarse la inyección letal, decidió, tenía que ser una fiesta, que inició casándose con su pareja.

Fuller había vuelto a frecuentas la iglesia que había abandonado tiempo atrás. Sus creencias no eran exactamente ortodoxas: se consideraba un chamán y describía su muerte cercana como una “meditación perpetua”. Pero la Parroquia de Santa Teresa de Seattle ya tenía fama de manga muy ancha en cuanto a las creencias de sus feligreses.

La información de AP asegura que, aunque la Iglesia condena el suicidio asistido, la decisión de Fuller era conocida y aceptada por la feligresía de Santa Teresa. Tampoco fue obstáculo para que, ese día elegido para su suicidio, el párroco, el jesuita Quentin Dupont, no solo le administrara la Sagrada Eucaristía, sino que hizo llamar a los niños que acababan de hacer la Primera Comunión ese mismo día para que bendijeran al suicida, lo que hicieron alzando sus manos sobre él.

De todo hay documento gráfico, porque todo quedó grabado por un equipo de televisión. Pero el escándalo en círculos católicos fue suficiente para que la Archidiócesis de Seattle emitiera un comunicado asegurando que el párroco desconocía que Fuller fuera a suicidarse ese mismo día.

Me pregunto qué pensaba el padre Dupont que estaba haciendo la televisión grabando su misa y enfocando el extraño rito de bendición por parte de los niños. O cómo podía ignorar lo que, según AP, “era ampliamente conocido y aceptado”. O qué le llevó a pedir a unos niños que acababan de recibir por primera vez el Cuerpo de Cristo que bendijeran a Fuller, interrumpiendo la Santa Misa.

 
8 comentarios en “La Archidiócesis de Seattle ‘aclara’ el escándalo del sacerdote que bendijo a un suicida
  1. Es tremendo… La ceguera extendida oculta a Jesucristo de los hombres en situaciones más dolorosas, para que opten por el último pecado contra sí mismos. Por soberbia. Porque yo decido, y nadie más…
    Oremos

  2. Stork

    Un ciego guiando a otros ciegos…rumbo al abismo.

  3. Desidereo

    Game over.

  4. Robustiano Matamoros

    El sacerdote es Jesuita……….No hay más preguntas, Señoria…..

  5. Javier

    ¿Esto es ya escándalo en la Iglesia? Lo escandaloso —nos guste o no— es defender el Magisterio, el Catecismo, los Sacramentos, entender la Santa Misa como Renovación Incruenta del Sacrificio de la Cruz… Afirmar cada artículo del Credo. ¡Eso es escándalo! Esto, es moneda común en la neoiglesia del Vaticano II.

  6. Chester Ton

    Que espanto, viendo lo que hacen los sacerdotes, obispos y cardenales, y ni hablar del Numero Uno, parece evidente que la Apostasia del clero es generalizada.

    Esto no se arregla solo rezando.
    Hay que cerrar el bolsillo, y pedirles que hagan las maletas y dejen de usurpar el lugar que ocupan, para escandalo de los laicos y para su condenacion.

    No son sacerdotes catolicos, son vendedores de humo.
    Como el marica de Essen que tiene la impudicia de decirle al periodista que sigue en la Iglesia porque «es mi empleador».

    O sea, por la jubilacion.

    QUE ASCO !!!

  7. alma

    Soberbia en la oveja, ceguera en el pseudopastor, y encima involucrando a los niños de primera comunión en semejante esperpento! Por que de eso se trata, de un esperpento.

  8. Pues según está todo, ese cura tiene todas las papeletas para que le nombren obispo, por supermisericordiosísimo.

     

     

    28/08/19 www.infovaticana.com