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Miércoles, 14 Agosto 2013 12:12

Mi padre biológico es un violador, pero eso no define quién soy

 

13/08/2013

Monica Kelsey

13 de agosto de 2013 (Notifam.net)

Como bombero y paramédico, prácticamente he visto de todo.

Presenciar emergencias y catástrofes como parte de mi trabajo trae consigo muchas emociones.

Pero la crisis emocional más grave que tuve en mi vida fue cuando me enteré de que fui concebida en un acto de maldad.

Jamás pensé escuchar las palabras “concebida en una violación”, cuando me puse en contacto con mi madre biológica hace algunos años.

Escuché el terrible relato de aquella noche oscura de 1972, sentada en la sala de mi madre, tomada de la mano de mi esposo.

Ella salía de un restaurante cuando aceptó que un hombre y su amigo la llevaran a casa. El hombre la llevó a una carretera oscura a las afueras de la ciudad y la violó, después la dejó sola. Ensangrentada y herida, mi madre caminó hasta su casa, entró en su habitación y se echó a llorar. Esa noche comenzó su infierno.

Al día siguiente le confió lo acontecido a su propia madre y ambas fueron a la estación de policía a presentar cargos.

Cuando finalmente la vida de mi madre comenzó a regresar a la normalidad, se enteró de que estaba embarazada. Se sentía devastada. Se preguntaba qué dirían los demás. ¿Sería conocida como la chica fácil del pueblo, todo por un crimen que ella no cometió?

Me contó que cayó en una profunda depresión. Lloró durante semanas. Más tarde acudió a una clínica abortiva clandestina, siguiendo los consejos de su madre.

Me dijo que quería “recuperar su vida”. Pensaba que si se deshacía de mi vida, entonces podría continuar la suya como si nada hubiera pasado. Y le parecía que un aborto ilegal era la solución para que todo llegara a la normalidad. Pero al llegar a la clínica y ya sentada en la plancha en la cual me quitarían la vida, cambió de parecer. Dejó ese lugar y nunca miró hacia atrás.

Su madre la escondió del mundo. Cuando me dio a luz ni siquiera me miró. Pero me dio el regalo más grande que jamás he recibido. Y encima de darme la vida, me regaló una familia adoptiva increíble. Por eso, estoy eternamente agradecida.