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Viernes, 18 Octubre 2019 10:50

“La Manif pour Tous” reaparece con fuerza en Francia contra la reproducción asistida “sin padre”

El pasado domingo 6 de octubre, París fue el escenario del regreso con fuerza del movimiento favorable a la familia tradicional. Se trata en gran parte de los mismos organizadores que llenaron las calles en 2013 para oponerse a la ley dicha del “Matrimonio para Todos” (Mariage pour Tous) de François Hollande.

Este año, el objetivo de la manifestación era evitar la aplicación de la ley, promovida por el presidente francés Emmanuel Macron, para autorizar el acceso a la reproducción asistida para mujeres solteras y lesbianas.

El número total de manifestantes, alrededor de 100.000 personas, hicieron de la cita la protesta más multitudinaria de los últimos años en París. Ni los propios organizadores esperaban una afluencia similar, hasta el punto de que se tuvo que abrir un itinerario secundario para descongestionar el centro de París.

La medida autorizando el acceso de mujeres solas o parejas lesbianas a la reproducción asistida (y pagada por la seguridad social) fue aprobada tan sólo horas antes de la manifestación. El objetivo del legislativo -donde el partido de Macron “La República en Marcha” dispone de una mayoría abrumadora debido al peculiar sistema de doble vuelta francés- era aprobar la ley a toda prisa para evitar tensiones entre partidarios y detractores. De hecho, varios parlamentarios de su partido votaron en contra.

La manifestación se desarrolló en un ambiente festivo y pacífico. Nada que ver con las protestas de las “chalecos amarillos” de los últimos meses, infiltradas por grupos extremistas violentos. Como el comentarista Eric Zemmour recogía en el Figaro, se trató de “manifestantes modélicos que hacen la presencia de la policía antidisturbios totalmente inútil”. Ya de entrada, un descanso para todos los parisinos, acostumbrados a manifestaciones caóticas.

El perfil del manifestante era más bien católico. Padre o hijo (o los dos a la vez) de familia numerosa, y preocupado por la degradación de la institución familiar.

En efecto, la familia tradicional sufre en Francia una constante pérdida de centralidad desde la aprobación en 2013 de la ley del matrimonio homosexual y la autorización a estas parejas adoptar.

Esta vez, los manifestantes hicieron un grito en el cielo contra el drama de los niños sin padre. Como trasfondo vieron la negación del valor de la paternidad, y por tanto, de la masculinidad. La idea de que los hombres son prescindibles.

Frente a ella, la negación hasta el absurdo de esta cuestión fundamental. La ministra de sanidad francesa, Agnès Buzyn, afirmó que “una mujer puede ser un padre”. Algunos diputados partidarios de la ley de bioética llegaron a defender la medida en términos grotescos. La diputada Aurore Bergé llegó a decir que “no se trata de prohibir la reproducción carnal de las parejas heterosexuales”.

Para pasar del matrimonio homosexual (adopción incluida) en la reproducción asistida para lesbianas y mujeres solas han hecho falta tan sólo 6 años. Los opositores temen (y el estado actual del debate parece confirmar esta tendencia) que el próximo salto sea la reproducción asistida para parejas homosexuales masculinas, esto es, legalizar los “vientres de alquiler”.

Sociológicamente, parece un combate perdido en nuestras sociedades cada vez más individualistas e individualizadas. Entorno el 65% de los franceses aprueban la reproducción asistida para las mujeres solas y parejas lesbianas, según una encuesta reciente del IFOP.

Pero cabe preguntarse, dentro de esa mayoría que dice aprobar la medida, ¿hasta qué punto se tiene conciencia de los problemas que genera, primeramente, para el niño, pero también para la solidez del tejido social? No es casualidad que sean las familias más sólidas y numerosas las que más teman la proliferación de medidas como la reproducción asistida.

 

 

18/10/19 www.forumlibertas.com

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