Sábado, Febrero 22, 2020

Política de Estado


Martes, 03 Septiembre 2013 11:26

La pureza sexual es posible, es una gracia maravillosa

Las causas de la impureza

 

Pueden ser interiores o exterioresLas exteriores se llaman ocasiones de pecar.

 

1) Las interiores son: a) La intemperancia en comer y beber, b) la ociosidad, es decir la pereza, es la madre de todos los vicios; c) el orgullo, que impide a la persona conocer el peligro y retirarse a tiempo; y d) la falta de oración humilde y confiada, indispensable para poder contrarrestar la mala inclinación.

 

2) Las causas exteriores u ocasiones de impureza son principalmente: a) las miradas curiosas y demasiado libres; b) las malas compañías y conversaciones, que corrompen enseñando el mal; c) las malas lecturas y la concurrencia a cines, bailes y teatros, donde hoy día se respira una atmósfera malsana de inmoralidad; d) el trato familiar con personas de diverso sexo; y e) las modas indecentes.

 

Sobre las lecturas, bailes, cines, modas

 

        Las lecturas corruptoras, ya sea en libros, internet, revistas, periódicos, etc., son el peor incentivo para la impureza, y desgraciadamente el más generalizado (especialmente la internet).

 

        Hay libros de todos los tonos, desde el que se contenta con la insinuación maliciosa, hasta los que llegan a la mayor desvergüenza y cinismo. La consecuencia natural de una mala lectura es que la fantasía queda llena de perversas imaginaciones; la voluntad llena de malos deseos, y la sensualidad exacerbada para el mal. Y esto es, desgraciadamente, aún más accesible ahora con la pornografía en la internet, y muchísimos se están condenando por caer en este pecado. Es imposible que el joven (y cualquier persona) que no evita tan grave peligro pueda guardar la virtud de castidad.

 

        El baile en sí mismo considerado, es indiferente; pero muchas veces las circunstancias que lo rodean lo hacen culpable, o peligroso. Especialmente los bailes de nuestros días – debido a los vestidos inmodestos, del modo licencioso de danzar, de la música pagana, vulgar y excitante, y la libertad que suele acompañarlos –, son muchas veces un grave peligro para la castidad; aunque no para todas las personas lo son en el mismo grado.

 

        El cine es fuente gravísima de inmoralidad. Parece que el fin directo de un gran número de películas es incitar a la sensualidad, y obligar al joven a vivir dentro de ese ambiente envenenado. Es, pues, de rigor para la conciencia cristiana no asistir sino a aquellas películas que se sabe no ofrecerá lecciones y escenas de inmoralidad, aunque en la actualidad mejor es adquirir la película en DVD y verla en su hogar, porque en los cines (incluso antes de que se entre al cine) se ve la inmoralidad por todas partes.

 

        El ornato de la mujer, si es honesto y moderado, de acuerdo con la condición de la persona, no es vituperable; pero si es descocado y provocativo, merece graves reproches. Deben saber las mujeres que el ornato impúdico de su cuerpo incita a muchos malos pensamientos y deseos, de los cuales ellas se hacenresponsables ante Dios.

 

Peligro de pecar

 

        Sobre el peligro de pecar debemos advertir que en esta delicada materia siempre hay peligro, especialmente entre personas de diverso sexo; y que este peligro es tanto más grave: a) cuando mayor maliciaencierra el acto; b) cuanto más inclinada al mal esté la persona; y c) cuanto más se prolongue la ocasión de pecado.

 

        Contra las tentaciones y ocasiones deshonestas debe el joven luchar con toda generosidad y energía: a) porque la voluntad, débil de suyo e inclinada al mal, cede a la mala inclinación. b) Y porque, de modo especial en este vicio, quien contrae una mala costumbre se ve casi en la imposibilidad de dejarla, y así se coloca en grave peligro de condenación.

 

        Los santos y los autores insisten en que la fuga del peligro y de la ocasión es indispensable; y que en esta batalla los valientes son los que huyen.

 

¿Cuáles son los efectos del vicio de la impureza?

 

El vicio de la lujuria:

 

a) Debilita el cuerpo, y origina graves y vergonzosas enfermedades.


b) Ciega y entorpece nuestro entendimiento. Santo Tomás enseña que “la lujuria nos impide pensar en lo eterno”, y San Pablo dice que “el hombre carnal es incapaz de apreciar las cosas de Dios” (1 Cor. 2, 14).


c) Aferra nuestra voluntad en el mal, y la debilita para el bien.


d) Degrada al hombre, y lo rebaja al nivel del bruto. “El vicio carnal impide el recto uso de la razón, porque arrastra toda el alma hacia el deleite” (Santo Tomás).


e) Arrastra a toda clase de pecados, y es causa para muchos de eterna condenación.

 

        La lujuria arrastra a toda suerte de pecados y crímenes, porque el lujurioso todo lo sacrifica a la pasión. Ella arruina las familias, siembra por todas partes el escándalo, y lleva muchas veces a la pérdida de la fe y el suicidio.

 

        La lujuria es la que pierde a nuestros jóvenes. Comienza por tornarles pesada la piedad; luego, los llevaal olvido de Dios; y termina por hacerles perder prácticamente la fe (es por eso que se les indicó anteriormente que primero tomen los pasos de conversión a la verdadera fe católica para poder extirpar este vicio con mayor beneficio). En tal estado de impureza se deja convencer el joven por cualquier argumento contra la religión, porque llega a ver en ella un reproche permanente para su conducta, y acaso un enemigo de su falsa dicha.

 

        Por último, al ver que los deleites en que cifra su felicidad, en lugar de llenar su corazón, lo defraudan y torturan, siente un tedio profundo por la vida; y no sostenido por la fe y la oración, puede llegar a la irremediable desgracia del suicidio.

 

        La lujuria, como lo explicamos en nuestro video, es causa de condenación para muchos. San Pablo declara que “los inmundos no entrarán en el reino de Dios”. (1 Cor. 6, 9). Y los santos y doctores están de acuerdo en afirmar que este es el vicio que más almas precipita en el infierno.

 

        “Desafortunadamente, muchos jóvenes pierden la fe porque no consiguen ser castos —decía el Padre Pío de Pietrelcina—. La lujuria es el camino más breve y más fácil para ir al infierno, porque quita el gusto de la oración, debilita la fe hasta extinguirla, predispone a todo tipo de pecado, endurece el corazón y, sin una gracia específica, lleva a la impenitencia final”. Nuestra Señora de Fátima, nos advirtió: “Más almas se van al infierno por pecados de la carne (es decir, pecados en contra del 6 y 9 mandamientos) que por cualquier otra razón”. Nuestra Señora de Fátima le dijo a Jacinta, “Se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a Mi Hijo”. Jacinta también dijo, “Las personas que sirven a Dios no deberían seguir las modas. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor es siempre el mismo”.

 

        San Alfonso de Ligorio, gran teólogo y gran santo, no vacila en afirmar que “La impureza es la puerta más ancha del infierno; y que de cada cien condenados adultos, noventa y nueve caen en él por este vicio, o al menos con él”Palabras que son como un eco de estas otras de Jesucristo: “Entrad por la puerta angosta; porque la puerta ancha y el camino espacioso conducen a la perdición, siendo muchos los que entran por él. ¡Oh!, ¡qué angosta es la puerta y cuán estrecha la senda que conduce a la vida! ¡Y cuán pocos los que atinan con ella!” (Mt. 7, 13-14).

 

 

¿Cómo vencer por completo el vicio de la impureza?

 

Para combatir este vicio debemos emplear dos clases de medios: unos naturales, y otros sobrenaturales.

 

Medios naturales

 

        El principal de los medios naturales es una firme resolución de luchar contra este vicio, cueste lo que cueste, y de apartarse decididamente de cuanto pueda llevar a él.

 

        Para obtener esta resolución es necesario: a) pedírsela al Señor; b) considerar atentamente la necesidad de la castidad para salvarnos, y las funestísimas consecuencias del vicio impuro; y c) formar un firme propósitoy renovarlo con frecuencia.

 

        Son también medios naturales necesarios: la templanza en el comer y el beber; el tener a raya la imaginación y los sentidos, especialmente los ojos; y el dedicarse con empeño y amor al trabajo y al cumplimiento de nuestros deberes de estado.

 

        Para el estudiante es muy eficaz el consagrarse con todo amor e interés en sus estudios católicos, principalmente en la doctrina católica. Los jóvenes deben tener especial cuidado en no dejarse imbuir de las falsas y perniciosas teorías que se difunden hoy por los cuatro vientos y que tienen por sostenedores a escritores y médicos sin criterio moral, sobre la indomabilidad de las pasiones (o sea que no se pueden sujetar o reprimir las pasiones), la libre rienda que debe darse a todos los instintos y la legitimidad de lo que llaman amor libre y unión libre fuera del matrimonio. Eminentes médicos están de acuerdo en afirmar que la castidad no envuelve ningún peligro para la salud corporal, sino que, por el contrario, la beneficia. La castidad, según el estado de cada cual, es un deber del cristiano: y es posible si se ponen en práctica los medios que acabamos de aconsejar.

 

Medios sobrenaturales

 

        Podemos compendiar los medios sobrenaturales en estos tres, que nos indicó el mismo Cristo: vigilancia, mortificación y oración.

 

1) Por vigilancia se entiende el ser previsivos en apartarnos a tiempo de la ocasión de pecar; y en especial, refrenar el sentido de la vista.

 

        La vigilancia cristiana se funda en la virtud de la humildad, o sea en el conocimiento de nuestra flaqueza. Cuanto más se aleje uno de la ocasión, tanto más se evita el peligro, tanto más fácil y seguramente se vence la tentaciónEs mucho mejor prevenir la lucha que exponerse casi seguramente a la derrota; o por lo menos a la intranquilidad que queda en el alma cuando uno no huye de la tentación.

 

2) La mortificación es de dos maneras: exterior e interior. La exterior consiste en castigar nuestro cuerpo con el ayuno, o algún dolor voluntario. La interior, en moderar los sentidos y la imaginación, y en negarle a nuestra voluntad la satisfacción de tantos antojos que nos suelen venir.

 

3) La oración es necesaria para la castidad, porque sólo ella nos alcanza el socorro de Dios, sin el cual no podemos vencer las malas inclinaciones de nuestra naturaleza. El Dr. Plinio Corrêa de Oliveira dijo: “Muchas personas se desaniman porque ven que no logran librarse en un corto plazo del vicio de la impureza; entonces, que la persona no se desanime si no logra dejar de inmediato o en un corto tiempo el vicio de la impureza, sino que debe mantener estos buenos propósitos rezando siempre por más que puedan haber recaídas, porque si se persevera, levantándose siempre después de cada caída y acudiendo siempre a la oración confiada y humilde, en algún momento logrará vencer el mal hábito, porque Jesucristo prometió: pedid, y se os dará; todo cuanto pidiereis a mi Padre en mi nombre lo obtendréis. No olvidarse de pedir siempre y sin desanimar también la ayuda de la Virgen purísima”.

 

        Son muy expresivas estas palabras del libro de la Sabiduría: “Desde que comprendí que no podía ser casto si Dios no me lo otorgaba, acudí a Él, y se lo supliqué y pedí del fondo de mi corazón” (8, 21). Y estas otras del mismo Cristo: “Vigilad y orad para no caer en la tentación; porque el espíritu está pronto, pero la carne es flaca”. (Mt. 26, 41).

 

        La oración comprende: a) la oración de petición, por la cual pedimos a Dios humilde y confiadamente su auxilio; b) la oración mental, o sea la atenta consideración de las verdades eternas; c) el recuerdo frecuente de lapresencia de Dios, que está mirando hasta nuestros más íntimos pensamientos y ha de ser juez de nuestras obras.

 

        También se nos recomienda para defender la santa virtud de la pureza, a) la recepción frecuente y digna de los santos sacramentos (pero debido a que hoy estamos viviendo la Gran Apostasía, por favor, consulte esta página: ¿Dónde ir a Misa o a confesarse en estos días?). La confesión purifica el alma y la fortifica contra las recaídas; y la comunión debilita la concupiscencia. b) La devoción constante y confiada a la Santísima Virgen, nuestra madre y defensora, a quien debemos acudir especialmente en el momento de la tentación. c) La lectura asidua y cuidadosa de la Sagrada Escritura, en especial de los Evangelios, que purifica nuestra alma, y la llena de temor de Dios y de amor hacia Él.

 

 

Valora este artículo
(0 votos)
Inicia sesión para enviar comentarios

Santo Tomas Moro

El hombre no se puede separar de Dios, ni la política de la moral.

Nuestra Señora de las Rosas - Mensajes

 

Mensajes a  Maureen Sweeney-Kyle

 

 

 

 

 

“Como hijos de la Nueva Jerusalén,

 

ustedes deben afrontar la corrupción

 

que está consumiendo el corazón del

 

mundo. 

 

La decadencia moral no tiene límites." ...

 

lea más: amorsanto.com 15-09-2009

 

 

 

Primer vínculo vital e irremplazable

Dale el pecho a tu niño hasta los 2 años de edad, como mínimo.

Monumento al no nacido - Eslovaquia

 

 

 

 

Políticas de Estado en Perú

Conozca las exitosas políticas de estado de Perú

Cántico de David 1 Cro 29 10-13

 

 

 

Bendito eres, Señor,

 

Dios de nuestro padre Israel,

 

por los siglos de los siglos.

 

 

Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder,

 

la gloria, el esplendor, la majestad,

 

porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra,

 

tú eres rey y soberano de todo.

 

 

De ti viene la riqueza y la gloria,

 

tú eres Señor del universo,

 

en tu mano están el poder y la fuerza,

 

tú engrandeces y confortas a todos.

 

 

Por eso, Dios nuestro,

 

nosotros te damos gracias,

 

alabando tu nombre glorioso.

 

 

 

 

 

Oración a Sta. María, Señora de la Gracia

Resultado de imagen para inmaculado corazon de maria

 

Santísima Virgen María

 

Señora de la Gracia

 

Te ruego me concedas tener

 

Un profundo conocimiento intelectual

 

De tus virtudes virginales

 

Una intensa experiencia vital

 

De tu ternura de madre

 

Y una constante actitud

 

De consagración total

 

A tu Inmaculado Corazón

 

Y que

 

Por el conocimiento

 

El amor

 

Y la consagración

 

Pueda hacerme

 

Un poco más semejante

 

A tu tan querido Hijo

 

Mi Salvador y Señor

 

Jesucristo

 

Amén