Martes, 04 Febrero 2020 09:02

“¿Existe más crisis de sacerdotes o de fieles?”

Compartimos con los lectores de InfoVaticana un artículo de Oriolt en el conocido blog eclesial Germinans Germinabit. El autor hace una interesante reflexión acerca de las vocaciones sacerdotales y su escasez. “¿Hay feligreses para nuevos curas?”, se pregunta Oriolt, “¿Existe más crisis de sacerdotes o de fieles?”.

- “La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad pues al dueño que envíe obreros a su mies” (Lc. 10,2). Hay pocos obreros, nulas vocaciones. Se pone especial énfasis en ello y se nos invita a orar y exhortar para que haya más llamados al sacerdocio. Es un hecho cierto, incuestionable. Pero ¿hay mies? ¿Hay feligreses para nuevos curas? ¿Qué futuro les espera a los que ingresan en el seminario? ¿Existe más crisis de sacerdotes o de fieles? ¿Una causa lleva a la otra y cuál de ellas será la más preocupante? 

A propósito de la perícopa evangélica de este domingo, festividad de la Candelaria, Mn. Jaume González Padrós, pensando en esos dos personajes del templo, los ancianos Simeón y Ana, en su homilía de la parroquia de Sant Llorenç nos decía una gran verdad: “Doy gracias a Dios por nuestros ancianos. Al igual que Simeón y Ana son ellos los que aguantan nuestras parroquias, los que dan calor a nuestros templos”. No le falta razón. Pero cuando esos ancianos fenezcan, ¿habrá relevo? Cuando los ancianos que hoy medio ocupan los bancos de nuestras iglesias vayan desapareciendo, ¿alguien nos asegura que los que hoy todavía no pintan canas y no se acercan a una iglesia les van a suceder? Parece muy iluso pensar que sí.

Las cabezas canas y calvas que todavía cubren los aforos de nuestros templos (en algunos más y otros menos) nacieron antes de la guerra civil o en la inmediata posguerra. Han ido a misa, han participado de los sacramentos, han seguido -mal que bien- su vida espiritual. No se trata de vocaciones tardías. No se han convertido -al menos en su inmensa mayoría- cuando vislumbran el ocaso de su existencia. Pero después de ellos viene el desierto. Asómense a la mayoría de nuestros templos y busquen files nacidos a partir de los años 60. Salvo algunas parroquias germinantes, se pueden contar con los dedos de la mano. Y de esos menores de 60 años, busquen matrimonios. O matrimonios jóvenes con hijos. Salvo contadas excepciones germinantes, son inexistentes. ¿Algún extraño milagro conseguirá que se acerquen a la iglesia cuando sean más mayores? ¿Van a sustituir a esos beneméritos ancianos que son el calor de nuestros templos?

No. No faltan sacerdotes. Faltan feligreses. Faltan creyentes. Añadiría yo, faltan conocedores de Cristo. Cristo se está convirtiendo en el gran desconocido. Casi no quedan ateos. Se niega lo que se conoce. Lo que no se conoce, no hace falta ni negarlo. Este el terrible drama de nuestros días. Entonces ¿para qué necesitamos más curas? ¿Serán necesarios dentro de unos años ante ese panorama aterrador que se nos augura?  ¿No sería más necesario buscar fieles, buscar creyentes, que no vocaciones que resultarán superfluas e innecesarias?

Sobrarán capellanes. Y sobrarán parroquias. Resultará absolutamente antieconómico mantener las estructuras parroquiales que tenemos hoy en día. Tarde o temprano se tendrán que acometer cierres. Y en los pueblos se tendrán que buscar soluciones imaginativas. No puede seguir un cura llevando 10 o 12 pueblos (en un futuro serán 20 o 25) para decir misa o administrar sacramentos a 15-20 fieles. Y en las ciudades acabaremos igual. Pero las soluciones imaginativas no tienen que implicar una renuncia a la ortodoxia de la fe. No debemos seguir el ejemplo de los colegios religiosos que, ante la ausencia de consagrados, optaron por ceder ante el poder político: el Estado les mantenía sus fértiles posesiones, pero ellos se sometían a la educación que les imponía el Estado. De ahí que de esos colegios ya no nacieran no solo vocaciones, sino ya casi ni bautizados. De ahí que de esos colegios se dice que enseñan valores, pero valores civiles. No valores cristianos, antaño llamadas virtudes.

Son muchas las causas de esta terrible crisis que azota, por ahora, a Europa occidental. Es innegable que la generación que ha venido por apartarse del cristianismo ha sido aquella contemporánea del Concilio Vaticano II. Lo cual no significa que el Concilio (o más bien el post-concilio) sean la única causa de este abandono. Hay muchas más. Pero lo que es indiscutible es que donde permanecen feligreses, donde surgen vocaciones, donde se participa de los sacramentos, es en esas comunidades que han permanecido alejadas de aquel progresismo post-conciliar que se iba a reconciliar con el mundo y que consiguió, como primera providencia, que el mundo echase a correr. No tener en cuenta esa realidad incontestable es vivir engañado.

 

4 comentarios en ““¿Existe más crisis de sacerdotes o de fieles?”
  1. Belzunegui

    Vamos a ver. Son los modernistas quienes han creado la crisis de vocaciones sacerdotales, persiguiendo a muerte a todas las instituciones católicas que gozaban o gozan de ellas. Ellos, a Dios gracias, no tiene vocaciones, pero padecen unos celos terribles de los Livieres de turno. Por eso van a por ellos. Gracias a Dios, que sigue llamando al sacerdocio, especialmente en las familias numerosas, habrá vocaciones sacerdotales, habrá fieles auténticos. La sed de Dios, del Dios de Verdad, nunca se apagará. ” Nos hiciste Señor para Tí y nuestro corazón anda inquieto hasta que descansa en Tí “: San Agustín. Los viri probati, que seguramente no serán ni viri ni probati, no pueden remediar una crisis creada al efecto. Son los curas modernistas los que están en crisis, no los católicos de verdad, la porción de pueblo fiel remanente.

  2. Betsaida

    La cristiandad ha tenido su ciclo. Estamos viviendo sobre sus ruinas. Si resurgirá lo desconozco. Pienso que no. O un sucedáneo manipulado por los mismos que manipulan todo ahora. Pero obviamente puedo estar equivocada. El que nunca morirá es el cristianismo. Pero el propio Jesús se preguntó si hallaría fe en la tierra cuando volviera. Así que a lo mejor sólo está pasando lo que tenía que pasar. Lo que Dios ya sabía que iba a pasar.
    De todas maneras está bien que nos preocupemos por mantener la Fe. Aunque quedemos cuatro gatos. Como siempre, de padres (incluyendo los espirituales) a hijos. Que no se apague la llama.

  3. Chester+Ton

    Excelente artículo, buena descripción, sin una sola idea de como se soluciona.

  4. Belzunegui

    Cardenal Bergo lio, en «El cielo y la tierra», escribió que «… la ley natural antecede a los derechos del sacerdote. La primera responsabilidad de un sacerdote que ha tenido un hijo es hacia el hijo. En consecuencia, un sacerdote en esta situación debe abandonar el sacerdocio para poder cuidar a su hijo ”. Pero si esto es cierto, ¿por qué hoy permitiría a los sacerdotes casarse y, en consecuencia, tener hijos? Él alienta implícitamente a los sacerdotes a casarse y tener hijos hoy, cuando ayer escribió que ” si un sacerdote tiene un hijo, debe abandonar el sacerdocio para cuidar al hijo, porque tiene más responsabilidad hacia el hijo que hacia la orden sacerdotal.»

     

     

    04/02/20 www.infovaticana.com