Lunes, Abril 06, 2020

Política de Estado


Domingo, 16 Febrero 2020 09:56

Hoy la Iglesia conmemora a San Onésimo, Obispo de Éfeso

San Onésimo fue un esclavo fugitivo que se convirtió en Obispo de Éfeso y que murió mártir al ser lapidado en Roma. Su nombre proviene del griego y significa “provechoso”.

Según el Martiriologio Romano, Onésimo “fue acogido por San Pablo de Tarso y engendrado como hijo en la fe”. Este suceso ocurrió cuando huía de la justicia tras haberle robado a su amo Filemón, un cristiano acomodado y líder de la Iglesia de Colosas (territorio de la actual Turquía).

Fue entonces cuando Onésimo entró en contacto con San Pablo, quien se hallaba entonces prisionero en Roma. El Apóstol lo convirtió, bautizó y lo envió a la casa de su antiguo amo con una carta de recomendación tal como está escrito en su carta a Filemón 10-12: “Te ruego en favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo, que en otro tiempo te fue inútil, pero ahora es muy útil para ti y para mí. Te lo envío de vuelta, y con él va mi propio corazón”.

En los versículos 18-19 de la misma epístola Pablo se compromete a pagar las deudas de Onésimo "Si en algo te ofendió, o algo te debe, ponlo a mi cuenta; yo, Pablo, lo firmo con mi puño y letra, yo pagaré".

De 25 versículos que contiene la carta de San Pablo a Filemón, 12 son dedicados a presentarle a Onésimo como hijo suyo. En su carta a los colosenses (4, 7-9) es nombrado nuevamente y cuenta que volvió de nuevo a casa de Filemón y finalmente fue aceptado como un verdadero hermano:

“En cuanto a mí, de todo os informará Tíquico, el hermano querido, fiel ministro y consiervo en el Señor, a quien os envío expresamente para que sepáis de nosotros y consuele vuestros corazones. Y con él a Onésimo, el hermano fiel y querido compatriota vuestro. Ellos os informarán de todo cuanto aquí sucede”.

Según parece, Filemón perdonó y puso en libertad a su esclavo arrepentido y lo mandó reunirse de nuevo con San Pablo.

San Jerónimo cuenta que Onésimo llegó a ser predicador del Evangelio y luego Obispo de Éfeso por orden del Apóstol Pablo. Posteriormente, Onésimo fue hecho prisionero y llevado a Roma, donde murió lapidado.

 

1 comentario

Paulo Cesar Toledo Narvaez
Amen
 
 
16/02/20 www.aciprensa.com
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