Lunes, 17 Febrero 2020 09:42

El Congreso de Laicos o la novedad apolillada

Hoy termina Congreso de Laicos celebrado este fin de semana en Madrid, organizado por la Conferencia Episcopal Española, del que sale una ponencia que es un verdadero estofado de tópicos sobre un ‘renovado Pentecostés’ del que hemos visto ya tantos que suena a cualquier cosa menos a novedad.

Qué hermosa es la sinodalidad, ¿verdad? Caminar juntos y todo eso. Quizá esa haya sido la principal ‘revolución’ de este pontificado, el intento de acabar o, al menos, moderar la estructura rígidamente piramidal de una institución gobernada por criterios propios de las monarquías del Antiguo Régimen.

Ahora no, ahora las iglesias nacionales aportan, deliberan, deciden. Es por eso extraño que, sobre un modelo tan descentralizado del que podría esperarse una pluralidad de ‘sensibilidades’ y estilos, el resultado sea más monolítico que en toda la vida de la Iglesia desde… Pentecostés.

Lean, por ejemplo, este párrafo de la ponencia final del Congreso de Laicos celebrado este pasado fin de semana en Madrid, bajo el epígrafe Pueblo de Dios en Salida (pegadizo, ¿no les parece?): “En estos meses hemos vivido una experiencia de sinodalidad. Sinodalidad es caminar juntos. La Iglesia sinodal, gracias al Espíritu Santo, cultiva relaciones, pone en valor la vocación de cada fiel, favorece los carismas y el sentir con la Iglesia, se caracteriza por la comunión. El proceso sinodal que hemos vivido ha estado caracterizado por: la escucha, el discernimiento y la corresponsabilidad y la participación”. Es bastante difícil acumular en tan poco espacio tanto tópico de reciente creación.

Coincidir en torno a una serie de ideas no es en absoluto prueba de falta de pluralidad o uniformización. De hecho, la Iglesia está unida en torno al mensaje salvífico de Cristo. Pero lo que distingue realmente una idea de una consigna es que la primera, una vez asimilada y hecha vida, puede expresarse de muchas formas, con los modismos e imágenes propias de quien la comunica. La consigna, en cambio, se repite al pie de la letra: caminar juntos, Iglesia en salida, escucha atenta, discernimiento… Lo hemos oído tantas veces.

¿Qué significa ‘Iglesia en salida’? ¿Se supone que es la que sale de sus oscuras sacristías al encuentro con los hombres para anunciar el Evangelio? Porque, si es así, la pregunta es: ¿ha existido alguna vez otra Iglesia? ¿O, por lo menos, otro ideal de Iglesia? ¿Hay algún escrito, exhortación, encíclica o motu proprio en alguna época que haya recomendado no comunicar el Evangelio, no vivirlo con el ejemplo? ¿No es un poco como inventar la rueda, pero dándole otro nombre? Y, siendo algo tan sencillo de entender y explicar, de creer y comunicar, ¿por qué todo el mundo usa de repente una expresión que hasta hace unos pocos años prácticamente nadie usaba? ¿Es prueba de ‘sinodalidad’, descentralización y apertura repetir mantras como en un ashram tibetano?

El mensaje del Congreso lo llevo oyendo desde que tengo uso de razón, y no soy joven. Medio siglo de ‘nuevos Pentecostés’ que, como dice en Twitter Luis Fernando Pérez Bustamente, de Infocatólica, que en la práctica solo se han traducido en una descomunal apostasía en Occidente. Tanto más se habla de ‘primavera eclesial’ cuanto más se avanza hacia la extinción y a la irrelevancia. Más se habla de escuchar a las periferias, más nos miramos el redondo ombligo occidental e ignoramos la voz de la Iglesia en África, Asia o los países islámicos. Más se habla de Iglesia pobre, más dominan la agenda las iglesias ricas, especialmente la alemana.

Hagamos caso al cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, y reunámonos menos, sobre todo para repetir por enésima vez, con acumulación insoportable de consignas, una ‘novedad’ que lleva medio siglo vaciando iglesias.

 

1 comentarios en “El Congreso de Laicos o la novedad apolillada
  1. Belzunegui

    El concepto de iglesia en salida es de los más clerical que te puedes echar a la cara. Los laicos no necesitamos salir de ningún ambito para entrar en otro. Estamos simultáneamente en la Iglesia y en el mundo, tratando de santificarnos en el mundo, de santificar las realidades terrenas desde la perspectiva y la vivencia cristianas. Somos simultáneamene Iglesia y mundo, pero, los que creen haber decubierto el mediterráneo, todavía no se han enetrado. Ese modelo de iglesia que propugnan no es iglesia en salida, sino iglesia salida, salidísima.¡ Gracias, muchas gracias san Josemaría Escrivá !

     

     

    17/02/20 www.infovaticana.com