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Viernes, 20 Septiembre 2013 11:34

Consultad todo en oración

7 DE NOVIEMBRE DE 1987

CENÁCULO MARÍA PROTECTORA DE LAS MADRES

Dice Nuestro Señor que es mucho más sencillo el avance cuanto más se confía en Él y menos en nuestras organizaciones, pues toda organización humana está sujeta a falla, mas la confianza en el Señor mueve a que el Señor mismo trabaje en cada obra y en cada persona. ¿Y quién os conoce, dice el Señor, como Yo?

Aquí habrá un lugar de oración. Dice el Señor que el nombre es: “María, Protectora de las Madres”. Aquí se deberá orar especialmente por el peligro que significa el libertinaje sexual y el peligro de la ley de aborto.

El Señor no está de acuerdo con nada de eso; aquí se debe pedir y orar, para que todos los niños lleguen a nacer y a recibir el Santo Bautismo; aquí se debe pedir y orar, para que los matrimonios se constituyan sobre base de amor y por la bendición del Señor.

Solo así cada mujer, será transformada plenamente en madre. Se debe orar también por aquellas madres que han sido abandonadas y que solo la Divina Providencia puede mantener firmes.

Dice el Señor que va a hacer grandes movimientos dentro de esta Obra muy especialmente entre los más allegados a la Obra que recibirán mayor fortaleza, que será aumentado su espíritu de lucha apostólica, pero que deben dedicarse con mayor fuerza a la oración.

Dice el Señor que los días de esta humanidad se acortan aceleradamente debido a todas sus iniquidades y a todas sus renuncias a los mandatos del Señor. Dice el Señor, Yo a vosotros os coloco como llamada de atención.

En cada sitio donde nos encontremos, debemos ser eso, un signo, una llamada por nuestra conducta y si se presenta oportunidad, debemos dar nuestro testimonio en palabra y Palabras del Señor son éstas: Queda poco tiempo y muchos aún están fuera del rebaño.

No os preocupéis demasiado de las cosas materiales, pues eso os hace inválidos para mi gracia. Tratad de fomentar entre vosotros una espiritualidad más acentuada y haced todo como en oración y consultad todo en oración y encomendad todo a la oración, orad en los templos con renovada fuerza y piedad pues el Espíritu está allí a la espera de quienes quieran recibir sus dones y mi presencia bajo las Sagradas Especies, se hace fuerte en aquellos que creen y aquellos que oran según esa fe, grandes gracias concederé a quienes se decidan a dar testimonio en éste mundo y Yo acrecentaré el rebaño con nuevas ovejas perdidas; hoy eres tú el llamado, mañana será otro, cada uno a su tiempo, serán llamados a recapacitar acerca de vuestro regreso.

Y no os preocupéis por el que merodea tratando destruir vuestra firmeza, porque de él me encargo Yo, si vosotros os encargáis de mí. Id con confianza, mi escudo irá frente a ustedes para protegerlos y mi ángel detrás de ustedes para fortalecerlos. Cuando os sintáis oprimidos en vuestros corazones, orad, cuando os sintáis decaídos de ánimo, acercáos a los Sacramentos de Penitencia y Eucaristía.

Cuando os veáis abatidos por los problemas de la vida, entregáos plenamente a mí en el Santo Sacrificio de la Misa, cuando tengáis en vuestros cuerpos o almas alguna enfermedad que os parece incurable confiáos en mi Divina Misericordia; pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá.

Bendita locura de aquél que desea seguir los pasos de su Señor pues será locura coronada con la gracia del Reino.
Continuad vuestras oraciones y recordad todo cuanto os he pedido, en ello va vuestra salvación y la de muchos de vuestros hermanos. Al final os bendeciré y muy especialmente a aquellas señoras, dice el Señor, a las mamás, a las madres.

Bendice el Señor en primer lugar éstos objetos: Dice que llevan una bendición muy especial para aquellas madres que pidan por la conversión de sus hijos y aquellas personas que desean rezar, hijos, por la conversión de sus padres, en especial de su madre, y que también la Virgen va a bendecirnos hoy.

Pide también los que están más atrás que pueden levantar los objetos y recibirán de la misma forma la bendición que va a impartir ahora el Señor y su Santa Madre. Dice el Señor, ahora estamos bendiciendo a todos, recibid la bendición, está diciendo el Señor, en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

Ahora, dice el Señor, vamos a bendecir a todos los que están aquí presentes muy especialmente a todas las madres para que mantengan siempre firme el ejemplo de la Santísima Virgen María.

Recibid la bendición de vuestro Señor que os ama, os espera, os guía, os entiende y os perdona si os arrepentís, recibid vida del Dador de Vida, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Continuad con la tarea que os he asignado, pues el tiempo apremia y no podemos entretener esta Obra en luchas internas, debemos acercar las gracias a los que las necesitan, dice el Señor, y esa gracia es conocer al verdadero Jesús vivo y presente que viene hoy otra vez, a buscar a cada uno.

No pasará mucho tiempo, sin que comiencen a ver signos cada día más fuertes del avance de la Justicia sobre la humanidad impía. Pero vosotros, dice el Señor, los consagrados a mi servicio, nada debéis temer, aún si os quitan la vida, que más da, os están acelerando el camino a mi Reino. Id en Paz, pues vuestro Señor os protege.

 

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