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Viernes, 17 Julio 2020 06:42

Obispos de EE.UU denuncian medida que favorece los abusos y la usura de bancos y entidades crediticias

La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos ha asegurado que la revocación de las restricciones sobre las entidades crediticias llevada a cabo por la Agencia de Protección Financiera del Consumidor (CFPB) expone a las personas pobres y vulnerables a «prácticas crediticias predatorias y abusivas».

 

El día 7 de julio, la CFPB eliminó los requisitos para que los prestamistas se aseguren de que los prestatarios puedan devolver un préstamo antes de concederlo, y limitó el número de préstamos sucesivos que una persona puede pedir.

«La Conferencia Episcopal de los Estados Unidos ha abogado desde hace tiempo por una ley fuerte de protección del consumidor financiero que prevenga los abusos en los préstamos sobre los sueldos para proteger a las personas pobres y vulnerables. Estoy profundamente decepcionado por la ley final que elimina incluso el requerimiento básico de que un préstamo debe hacerse sólo cuando las personas se lo pueden permitir, haciendo que los trabajadores y familias quiebren», dijo el 10 de julio el arzobispo Coakley de Oklahoma City, presidente del comité de justicia doméstica de la CEEU.

El obispo calificó los préstamos sobre los sueldos de «usura moderna», diciendo que los préstamos «están estructurados de forma que sea casi imposible para los prestatarios devolverlos en un corto espacio de tiempo, a menudo con un interés de tres dígitos. Esa práctica explota las dificultades financieras de las personas vulnerables y de las comunidades en aras del beneficio, contribuyendo a una economía de exclusión».

El arzobispo Coakley dijo que la crisis del coronavirus ha aumentado la importancia de «las protecciones económicas y de las justas prácticas crediticias».

«Debemos trabajar para asegurar que aquéllos que afrontan dificultades financieras encuentren políticas económicas que promuevan la dignidad de la persona humana y persigan el bien común. Animamos al Congreso de los Estados Unidos a tomar medidas para proteger a los consumidores y restrinja los créditos abusivos», concluyó.

Presión del sector financiero

La industria de los créditos sobre el sueldo presionó para que las normas fueran rescindidas; la CFPB ha descubierto que la industria recauda entre 7,3 y 7,7 miles de millones de dólares anualmente de las prácticas que habrían sido prohibidas.

Esta agencia dijo que «las bases legales y probatorias» para esas normas, que habían sido anunciadas en 2017, eran «insuficientes». Según dicha agencia, esa rescisión «ayudará a garantizar la disponibilidad continua de productos de pequeños préstamos para los consumidores que los demanden».

Kathy Kraninger, directora de la CFPB, dijo el día 7 de julio «nuestras acciones hoy aseguran que los consumidores tengan acceso a los créditos de un mercado competitivo, tengan la mejor información para tomar decisiones financieras adecuadas, y mantengan las protecciones importantes sin obstaculizar ese acceso».

Según el congresista Glenn Grothman, R-WI, 12 millones de americanos piden un préstamo sobre su sueldo al año, con una tasa de interés medio del 391%.

Grothman es copatrocinador de la ley de crédito justo para veteranos y consumidores de 2019, una propuesta de ley que limitaría la tasa de interés de los préstamos sobre los sueldos y los de los coches. Dicho proyecto extendería el tipo de interés de la Ley de Préstamos Militares de 2006, que sólo cubre a los militares en activo y a sus familias, a todos los consumidores. Esto limitaría todos los préstamos sobre el sueldo y de títulos de automóviles a un máximo de un 36% de tasa de interés anual.

Varios estados ya han establecido la tasa de interés en el 36% o incluso más bajo.

Enseñanza de la Iglesia

La Iglesia ha enseñado siempre, incluso en muchos concilios ecuménicos, que la usura es mala

Benedicto XIV en su encíclica de 1745, Vix pervenit, sobre la usura y otras ganancias deshonestas, enseñó que un contrato de préstamo demanda «que uno devuelva a otro tanto como ha recibido. El pecado está en el hecho de que a veces el prestamista desea más de lo que ha dado. Por lo tanto, sostiene que debe obtener alguna ganancia, más allá de lo que ha prestado, pero toda ganancia que exceda la cantidad que presta es ilícita y usurera

En su discurso en la Audiencia General del 10 de febrero de 2016, el Papa Francisco enseñó que «la Escritura exhorta persistentemente a una respuesta generosa a las solicitudes de préstamos, sin hacer cálculos mezquinos y sin demandar tasas de interés imposibles», citando el Levítico.

«Esta lección siempre es apropiada», dijo. «Cuántas familias están en la calle, víctimas de la especulación…. Es un pecado grave, la usura es un pecado que clama en la presencia de Dios».

Traducido por Ana María Rodríguez y Manuel Pérez Peña

 

5 comentarios

 Juan de Barcelona
Éste sí que es un virus letal, el de la avaricia humana que es además un pecado mortal. El Covid es de la naturaleza, pero la usura y las finanzas que destruyen la caridad y alejan de la gracia de Dios, no pueden tener el perdón del cielo mientras sostengan estas estructuras socioeconómicas injustas del pecado.
15/07/20 9:27 PM
 
 José Luis
Recordemos que cada cosa que se hace mal y no la prestamos la atención debida, termina en una revolución radical y totalitaria contra los valores cristianos. Mucho cuidado aunque solo sea por las repercusiones. Mejor, luchar contra lo que es injusto sin esperar a las acciones violentas.
15/07/20 9:47 PM
 
 Fátima
Las entidades financieras no son publicas sino empresas privadas; el dinero es " humo ", dicho en el sentido que no tiene paridad oro; es más, el dinero de contar es un 5% y el apuntar el resto. El dinero se crea el firmar los documentos de prestamos o creditos, o sea, que el dinero se crea a través de la deuda. Soy partidario de que las entidades bancarias sean las tradicionales de administrar los depositos y de prestar, pero no las entidades de inversión. El dinero existe por la confianza que le damós los ciudadanos a la moneda. Lo ideal, y algún día llegara, es que el sistema financiero no ponga en primera linea a los ciudadanos, y si a las personas y / o entidades empresariales que son ricas. Lo pobres están alejados de prestamos - no es general - pero las garantías que se solicitan, son para este grupo, de dificil cumplimiento, y con ello se hace cuesta arriba para iniciar negocios. Los prestamos pequeños serían un sector que deberían existir en todas las entidades bancarias. Se produce en la práctica a una muerte civil, cuando no se tienen nominas y/o una declaraciòn de renta muy baja. En fin, nunca hay que perder la esperanza. Hay que recordar que las Familias con hijos deberían ser consideradas una garantía de primer nivel.
15/07/20 11:26 PM
 
 J. Pereira
Pues reservense parte de los diezmos que ascienden a las arquidiócesis y conferencias episcopales (que, en mi país, ya se fueran parar hasta en ONG aborteras y en organizaciones revolucionarias) y se formen cajas de ahorros y préstamos en las parroquias. Y sean ejemplares.
Por otro lado, si es cierto que la usura es un grande mal, no se puede querer que el Estado sustituya el juicio del jefe de familia para decirle, o otro por el, si tiene o no condiciones de hacer frente al pactado.
Mucho dedo apuntado al vecino y el IOR especulando en el mercado inmobiliario.
16/07/20 7:08 AM
 
 Jorge
Tal vez los obispos de EEUU no deberían enfocarse en temas mundanos, y si lo hacen deberían saber que si los EEUU retomaran sus políticas de desarrollo industrial y tecnológico, promoviendo una mayor fuerza laboral en manufacturas en lugar de servicios, las familias recibirán mayores salarios reales, cuyo efecto natural será el ahorro por lo que no necesitarán tanto hacer solicitudes de préstamos
16/07/20 5:04 PM
 
 
15/07/20 www.infocatolica.com