Jueves, 06 Agosto 2020 05:32

Hoy es la fiesta de la Transfiguración del Señor

El 6 de agosto la Iglesia celebra la Transfiguración del Señor, ocurrida en presencia de los apóstoles Juan, Pedro y Santiago. Dos cosas caracterizan el momento: la conversación de Jesús con  Moisés y Elías, y la voz de Dios que irrumpe desde una nube diciendo: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo” (Lc. 9, Mc. 9, Mt. 17).

Según el relato evangélico, la Transfiguración ocurrió en un monte alto y apartado llamado Tabor, en Israel, que en hebreo significa “el abrazo de Dios”.

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica (555) en referencia al episodio: “por un instante, Jesús muestra su gloria divina, confirmando así la confesión de Pedro. Muestra también que para ‘entrar en su gloria’ (Lc 24, 26), es necesario pasar por la Cruz en Jerusalén”. “Moisés y Elías habían visto la gloria de Dios en la Montaña; la Ley y los profetas habían anunciado los sufrimientos del Mesías (cf. Lc 24, 27). La Pasión de Jesús es la voluntad por excelencia del Padre”, añade el Catecismo. 

San Jerónimo comenta el pasaje con expresiones que subrayan la predilección de Dios Padre por Jesús: “Éste es mi Hijo, no Moisés ni Elías. Éstos son mis siervos; aquél, mi Hijo. Éste es mi Hijo: de mi misma naturaleza, de mi misma sustancia, que en Mí permanece y es todo lo que Yo soy. También aquellos otros me son ciertamente amados, pero Éste es mi amadísimo. Por eso escuchadlo”. “Él es el Señor, estos otros, los consiervos. Moisés y Elías hablan de Cristo. Son consiervos vuestros. No honréis a los siervos del mismo modo que al Señor: prestad oídos sólo al Hijo de Dios”, añadía el santo.

Por su parte, Santo Tomás de Aquino subraya el aspecto trinitario de la teofanía: “Apareció toda la Trinidad: el Padre en la voz, el Hijo en el hombre, el Espíritu en la nube luminosa”.

Finalmente, es importante ponderar la reacción de los testigos directos del milagro. Cuando la Transfiguración acabó, Pedro, quien había dicho “Señor, ¡qué bien se está aquí!”, desciende del monte sin comprender lo que ha pasado. San Agustín, en un sermón, alude al apóstol con unas hermosas palabras que nos recuerdan, como Jesús le recordó a Pedro, que la vida no puede detenerse, que estamos de paso y que la contemplación definitiva de Dios solo es posible en el cielo: “Desciende (tú, Pedro) para penar en la tierra, para servir en la tierra, para ser despreciado y crucificado en la tierra. La Vida desciende para hacerse matar; el Pan desciende para tener hambre; el Camino desciende para fatigarse andando; la Fuente desciende para sentir la sed; y tú, ¿vas a negarte a sufrir?”

Llegará el día sin final, en el que diremos “¡qué bien se está aquí!” y permaneceremos en presencia del Transfigurado para siempre, en toda su gloria y esplendor. 

 

9 comentarios

Graciela Ester Martinez
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mrlñr
 
Jorge M Vascones
El cuerpo de Cristo necesitaba recibir mars del Espiritu santo para glorficarse y ser el cordero de sacificio divino que resucitaria al tercer dia con su glorficacion completa listo para ir al Padre, una muestra de lo que pasara con nosotros el dia de nuestra resureccion al fin de los tiempos para los que ganemos el cielo por la eternidad por obra del Espiritu Santo por orden de Dios
 
Angel Lopez
UNA MARAVILLA SIN IGUAL, EN TODA LA HISTORIA.
GRACIAS DIOS PADRE, POR SER TAN BUENO Y MISERICORDIOSO.
AMÉN.

Gerardo Mora
!Qué alegría recordar hoy que El Salvador celebra la fiesta de su Snto Patrono: el Divino Salvador del Mundo, "el Colicho!, como le dicen los Salvadores a la Imagen por su cabellera acolochada.
 
 
Jiménez Olga Jimenez
Ermosa portada padre
 
 
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