Martes, 11 Agosto 2020 05:35

El escándalo de los milagros

Oyendo a no pocos sacerdotes, teólogos y algún prelado, se diría que los milagros -el milagro literal, como fenómeno que desafía las leyes de la naturaleza- avergüenzan al sedicente ‘cristiano adulto’, que los considera poco más que símbolos y mitos propios de una experiencia de fe ‘infantil’.

“No podemos caer en el infantilismo de creer que Jesús hizo aparecer mágicamente pan o llovió pan del cielo”, puede leerse en la cuenta del párroco argentino Sebastián García ebn Twitter. “Eso aniña la grandeza de Jesús y aniña la fe. Dios pide que seamos nosotros los que nos hacemos cargo”.

No es un comentario muy original sobre la Multiplicación de los Panes y de los Peces, más bien al contrario: es prácticamente la versión, digamos, ‘oficial’ en la Iglesia hodierna. 

“El verdadero milagro de la multiplicación de panes y peces no será tanto que caiga pan del cielo, cuánto que Jesús destraba corazones que se animan a compartir de lo que tienen y no de lo que sobra”, insiste García. “Hay entonces verdadero milagro no porque “aparece pan” sino porque se destraban corazones endurecidos que pasan de la lógica del acaparar para sí y, de lo suyo y no de lo que sobra, son capaces de poner en común”.

Cualquiera que lea sin ninguna idea preconcebida el relato evangélico tiene que hacer verdaderos malabarismos lógicos para negar el milagro. Se habla claramente de cinco panes y dos peces, de cinco mil hombres, de doce cestas con sobras. Si se pudiese conseguir ese ‘milagro’ meramente ‘compartiendo’ con cinco mil personas cinco panes y dos peces, la economía sería completamente innecesaria. Solo se puede llegar a una de estas dos conclusiones tras leer el relato evangélico: o quien lo cuenta miente (o exagera o ‘poetiza’ y, en cualquier caso, su narración no es fiable), o se trata de un milagro particularmente llamativo.

Pero, como decíamos, no es nada original esta interpretación ni se refiere solo a este milagro. Es el milagro en general lo que parece escandalizar a un sector de enorme peso en la Iglesia, una opinión especialmente dominante en estos días.

Hace no mucho nos hicimos eco de un texto publicado por José Manuel Vidal en su portal de información religiosa, Religión Digital, en el que decía querer “una Iglesia menos milagrera y más científica: es decir, más evangélica”. Pero cualquiera que lea el Evangelio sin prejuicio alguno tendrá que convenir que ciencia, lo que se dice ciencia, no hay mucha, mientras que los milagros abundan hasta abrumar. Hay curaciones sin cuento, paralíticos que andan, leprosos que quedan limpios, muertos que resucitan, ciegos que ven, tormentas que cesan de repente, voces del cielo y -en el Evangelio del pasado domingo- Jesús caminando sobre las aguas.

Es, en definitiva, imposible ‘purgar’ el Nuevo Testamento de milagros y que siga teniendo sentido. Para empezar porque toda nuestra fe depende de un milagro, la Resurrección del Hijo de Dios.

Y, sin embargo, consiguen acallarlos, bordear lo maravilloso, lo prodigioso, lo que atrae poderosamente a personas más ‘infantiles’ -más sencillas, con menos estudios de teólogos alemanes-y, en ocasiones, les llevan a reconocer: “En verdad este hombre es Hijo de Dios”.

¿A qué viene ese miedo a los milagros? ¿Es un temor a lo sobrenatural, un deseo de convertir la doctrina cristiana en una ideología ‘de tejas para abajo’, sin visión transcendente, la ambición de crear una ‘cielo en la tierra’ que ha sido el vano -y desastroso- intento de las ideologías?

 

7 comentarios en “El escándalo de los milagros
  1. María

    Pues si no había tiendas por allí cerca y solo había 5 panes y 2 peces, por mucha caridad y voluntad que tuvieran algunas personas, difícil veo yo que pudieran compartir nada. De todas formas esta es la predicación oficial, el otro domingo el sacerdote dijo lo.mismo en misa, y eso que es una parroquia bastante ortodoxa

  2. Fred

    Esta claro que molestan los milagros, porque estos progres quieren hacer una religión puramente humana. Dios es ajeno a esta falsa religión, y por mucho que lo invoquen, se trata de un Dios lejano, que no interviene en la vida humana, sino que se queda solamente como una idea abstracta.
    Por tanto, la oración y los sacramentos no serían una acción del Espíritu Santo, sino rituales humanos. Por eso serían modificables a gusto de cada persona, en consonancia con sus sentimientos u opiniones y no con la fe de la Iglesia ni la Tradición.

  3. Margalith

    Este es el primer anuncio de la Iglesia de Cristo, el kerigma que proclaman los apóstoles., testigos de Cristo muerto y resucitado. Y lo anunciado del Mesías por los profetas: los ciegos ven, los cojos andan,…. E incluso los apóstoles han hecho milagros. Hasta la sombra de Pedro. Incluso hoy para reconocer a alguien santo piden como requisito milagros por su intercesión. Y qué decir del milagro de la Santa Misa.

  4. Belzunegui

    Quien ha negado la multiplicación de los panes y los peces es el propio Francisco, porque Jesucristo no hace magia, como si eso fuera magia y no un milagro.

    El negacionismo ocupa la cátedra de Pedro. Por eso nunca se arrodilla ante el Santísimo.

    1. Belzunegui

      Francisco no cree en la multiplicación de los panes por parte de Cristo.

      El pasaje evangélico de la multiplicación de los panes (Lc 9, 16) “no menciona la multiplicación como tal”, dijo el 23 de junio de 2019 el papa Francisco en la homilía de Corpus Christi.

      Según Francisco, el pasaje no hace énfasis en la multiplicación, sino en las palabras “pan”, “dar” y “distribuir”, en consecuencia, enfatiza “la acción de compartir”, aunque nunca se menciona este concepto.

      Francisco continuó pontificando que Cristo “no cambió cinco panes en cinco mil para después anunciar: ‘¡Allí! ¡Distribúyanlos!’”. Más bien, son los cinco panes que nunca se agotan, sugiere Francisco.

      Pero el hecho que sobraran doce canastas de restos de panes (Lc 9, 17) implica que hubo una multiplicación. Así muchas sobras de pan no pueden ser explicadas con la afirmación que los cinco panes “nunca se agotaron.

  5. Belzunegui

    Francisco no cree en la multiplicación de los panes por parte de Cristo.

    El pasaje evangélico de la multiplicación de los panes (Lc 9, 16) “no menciona la multiplicación como tal”, dijo el 23 de junio de 2019 el papa Francisco en la homilía de Corpus Christi.

    Según Francisco, el pasaje no hace énfasis en la multiplicación, sino en las palabras “pan”, “dar” y “distribuir”, en consecuencia, enfatiza “la acción de compartir”, aunque nunca se menciona este concepto.

    Francisco continuó pontificando que Cristo “no cambió cinco panes en cinco mil para después anunciar: ‘¡Allí! ¡Distribúyanlos!’”. Más bien, son los cinco panes que nunca se agotan, sugiere Francisco.

    Pero el hecho que sobraran doce canastas de restos de panes (Lc 9, 17) implica que hubo una multiplicación. Así muchas sobras de pan no pueden ser explicadas con la afirmación que los cinco panes “nunca se agotaron.

  6. pelicanillo

    Llama la atención ese énfasis en explicar un milagro como el triunfo del distributismo, a un paso de lo que muchos dicen que era Jesucristo, un buen comunista.
    A alguno he oído decir que lo que realmente ocurrió con los panes y los peces fue que cada una de las 5.000 personas presentes aportó su pan y su pez, “que es lo que en verdad dice la Septuaginta”. Y este individuo, tras decir esto, mentalmente se sacaba brillo a las uñas.
    Llenos de fatuidad nos tildan de infantiles beaturrones a los católicos que no cuestionamos los milagros de Nuestro Señor en los Evangelios puesto que son Palabra revelada.
    “Y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.”
    Mateo, 18, 3

     

     

    11/08/20 www.infovaticana.com