Sábado, 19 Octubre 2013 14:40

Los colegios sí pueden intervenir en la apariencia personal del estudiante

19/10/13 CVN - LOSCOLEGIOS SÍ PUEDEN INTERVENIR EN LA APARIENCIA PERSONAL DEL ESTUDIANTE Por XIMENA VELASCO
www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/printer-118600.html 1/2



Informe

Las instituciones educativas tienen la autonomía de establecer criterios y
prohibiciones en cuanto a la apariencia personal de sus estudiantes. Sin embargo,
esta libertad puede verse limitada por la Constitución y dependerá de la
interpretación del juez, en caso que un estudiante interponga una tutela.

El caso de *Juan es uno de los tantos que se presentan a diario en los colegios y
representa a los estudiantes inconformes con la restricción del uso de piercings,
aretes y cabello largo, accesorios y estilos que actualmente están marcando la
identidad de los jóvenes.

Juan se sintió muy atraído por la moda del piercing. Con el permiso de sus padres él
decidió perforarse en la ceja. Sin embargo al llegar al colegio, lo primero que recibió
fue un llamado de atención por parte de las directivas de la institución.

La justificación dada al joven era que en el reglamento escolar estaba prohibido el uso
de este tipo de accesorios y que, por ende, no podía iniciar clases si no se quitaba el
piercing de la ceja. Ante esta amenaza, Juan por defender su derecho a la libre
personalidad y a la educación, interpuso una tutela.

La Corte Constitucional ordenó al

colegio no prohibirle al menor de edad usar el piercing, pues debido a que los

manuales de convivencia de los centros educativos tienen que ajustarse a los
preceptos de la Constitución, no se pueden aplicar normas que atenten contra el libre
desarrollo de la personalidad.

Este conflicto puede resumirse en dos partes. Por un lado, está la potestad que el
Ministerio de Educación Nacional le otorga a los colegios de construir su propio
reglamento. Éste debe estar basado en la filosofía y cultura que rige la educación
prestada por la institución.

Por el otro, se encuentra el derecho que reclama el estudiante de expresar
libremente su personalidad, estipulado en la Constitución de 1991.

Frente al tema, Juana Inés Díaz, viceministra de Educación Preescolar, Básica y
Media, explicó: "Cada institución debe formular las normas de convivencia que
regirán la institución, en virtud de las orientaciones ideológicas y religiosas de sus
fundadores.

Este reglamento debe cumplir con las disposiciones emanadas por el
Ministerio de Educación Nacional y coincidir con el Proyecto Educativo Institucional".

En este sentido, el colegio está en todo el derecho de prohibir el uso del cabello
largo y el uso de piercing y aretes en los estudiantes. Claro, siempre y cuando esté
contemplado y estipulado en el reglamento, y no atente contra los derechos
generales consagrados en la Constitución colombiana.

Así mismo, la Corte Constitucional, de acuerdo con la Sentencia T-695/99, precisó:
"Si bien los reglamentos o manuales de convivencia obligan a la entidad que los ha
expedido y a sus destinatarios, no pueden desconocer los principios que emanan de
la Constitución, sino que deben ser la expresión de dichas normas, porque regulan
los derechos y deberes de los estudiantes dentro de la comunidad educativa".

Escoger mejor el colegio

Considerando que cada institución educativa establece sus propias normas de
convivencia en relación con el tipo de formación académica, los padres y los
estudiantes antes de realizar la matrícula deben informarse completamente sobre las
políticas que se tienen reglamentadas.

Díaz sostuvo al respecto: "Hay que tener en
cuenta que los padres al firmar la matrícula al inicio de cada año escolar están
aceptando todas las normas del colegio. Además, no hay que olvidar que hay un
contrato de inscripción que hay que cumplir".

Por tal efecto, los padres están en el derecho de conocer el manual y de informarse
de todas las normas que establece la institución educativa antes de inscribir a su
hijo.

Así mismo, según la funcionaria, los colegios deben ser muy claros con sus
políticas y exigencias una vez los padres se acerquen a la institución para averiguar
el currículo. Con esta participación, será posible evitar malos entendidos y los padres
tanto como los estudiantes podrán saber bajo qué normas están regidos.

En el momento de la elección del colegio, los padres deben tener en cuenta el tipo
de formación académica y disciplinaria que quieren para sus hijos. De este modo
podrán enfocarse hacia la institución que más se acerque a esos intereses.

No obstante, Díaz es clara en afirmar que existen instituciones en las que lo principal
es el aprendizaje del estudiante sin importar su apariencia, y otras en las que la
disciplina comienza por la parte física. Por esto, si el joven suele usar cabello largo y
joyas en su cuerpo, está en toda la libertad de buscar un colegio que no tenga 

joyas en su cuerpo, está en toda la libertad de buscar un colegio que no tenga

problema en aceptar estas libertades estéticas".

De acuerdo con el manual de C onvivencia del Colegio Rochester, se establece que:

"El uniforme es un símbolo de la institución; por consiguiente debe ser llevado para
enaltecer la imagen del colegio. El uso de piercings, cabello largo para los hombres,
tinte para el cabello, tatuajes y maquillaje (cara y uñas) se considera irrespetuoso
hacia el uniforme del Colegio Rochester y su cultura, al igual que hacia la salud del
estudiante, por consiguiente, no están permitidos".

El padre es quien escoge la educación y el tipo de formación para sus hijos. "Hay
muchos colegios que dicen que están de acuerdo con la libre personalidad del joven,
pero con lo que no están de acuerdo es que se demuestre físicamente porque puede
afectar la imagen del uniforme y de la institución.

Margen de interpretación de la Corte

En numerosas decisiones frente a tutelas, la Corte Constitucional ha considerado que
el derecho al libre desarrollo de la personalidad tiene dos límites centrales
contemplados en la sentencia T-532 de 1992: "El ordenamiento jurídico, y los
derechos de los demás.

La represión con base en vulneraciones hipotéticas o ficticias
a los derechos de los demás, o invocando el interés general no son argumentos
legítimos que puedan sostener a la luz de la Constitución una restricción al derecho
al libre desarrollo de la personalidad".

Así mismo, por medio de la sentencia SU-641
de 1998, frente al derecho a la imagen, especifica que: "Las normas de centros
educativos que impongan restricciones a la apariencia personal de los estudiantes
son inconstitucionales, salvo que se demuestre que estas medidas buscan la
protección o efectividad de un bien constitucional imperioso e inaplazable de mayor
peso que el derecho al libre desarrollo de la personalidad".

Con todo, también ha determinado este tribunal que los reglamentos o manuales de
convivencia no pueden convertirse en herramientas dominantes y autoritarias que se
amparen en su capacidad regulativa para incluir preceptos que vulneren los derechos
constitucionales de menores, que pueden al tiempo que verse privados de los
beneficios de la educación, sentir amenazada y quizás distorsionada su libertad de
autodeterminarse.

 

*El nombre de la fuente fue cambiado debido a que sus padres pidieron no revelar la
identidad, por ser menor de edad.