Lunes, 21 Octubre 2013 07:50

La actitud racista de un ministro masón: Valls deporta a una alumna kosovar gitana

 
El Gobierno francés detiene a la joven de 15 años en plena excursión escolar y la envía junto a su familia a Kosovo, a pesar de que ni siquiera habla kosovar. La protesta por la vergonzosa expulsión ya está en la calle y cientos de estudiantes piden en París la dimisión del ministro 
 
Leonarda muestra en su casa de Kosovo los certificados que acreditan la lengua que habla, el francés
 
El ministro del Interior francés, Manuel Valls, continúa dando muestras de una actitud racista impropia del partido al que representa, el socialista. Si hace unos días la Comisión Europea advirtió al Gobierno de Francia de que sancionaría el racismo de Valls si no se respetan los derechos de libre circulación y de residencia dentro de la Unión Europea, la respuesta del Ejecutivo de François Hollande ha ido en una línea opuesta a la advertencia.

 

Así, el pasado 9 de octubre, Leonarda Dibrani, una estudiante gitana de origen kosovar de 15 años, fue detenida por la policía durante una excursión escolar y deportada a Kosovo, lo que ha desatado en Francia la polémica sobre el trato que se da en ese país a la minoría gitana, hasta el punto de sacar a la calle a miles y miles de estudiantes en defensa de Leonarda.

La chica vivía en Levier, en el este de Francia, fue objeto junto a sus padres y sus cinco hermanos y hermanas de una orden de expulsión, lo que provocó su deportación.

Según el relato de una docente presente en el autobús, fue el alcalde de Levier quien llamó por teléfono a la adolescente y pidió luego a sus profesores que detuvieran el vehículo. “Le contesté que no podía pedirme algo así porque me parecía totalmente inhumano”, relató la profesora.

Finalmente el autobús se detuvo en un estacionamiento donde llegó la policía para detener a la joven.

Los profesores del colegio donde estudiaba Leonarda y una de sus hermanas dijeron estar “profundamente consternados por los métodos utilizados para expulsar a niños de la colectividad gitana hacia países que desconocen y cuyo idioma no hablan”.

 

"Aquí tengo miedo, allá tenía libertad"

 

Desde Mitrovica, una ciudad en el norte de Kosovo, donde Leonarda vive ahora con su familia, que fue deportada el mismo día que ella, la joven expresó su incredulidad de hallarse en un país cuyo idioma no habla, y donde siente que no tiene futuro.

“No conozco a nadie aquí, no tengo casa, y si Dios existe, estaremos pronto en un avión con destino a Francia”, dijo Leonarda, subrayando que no habla albanés. “Aquí tengo miedo, no hablo la lengua, y ni siquiera quiero salir de la casa. Allá tenía libertad (…), aquí no tengo futuro”, dijo.

El caso de la deportación de la joven estudiante gitana saltó a la luz el lunes, y desde entonces las redes sociales están inundadas de mensajes y críticas contra el gobierno, y en particular contra el ministro del Interior Manuel Valls, que sin embargo sigue siendo la personalidad política más popular del país.

La controversia, que llegó ya a las filas de la mayoría gubernamental, se produce tras varias semanas de polémica sobre la situación de unos 20,000 gitanos presentes en Francia.

Valls, figura ascendente del Partido Socialista y político favorito de los franceses, según las encuestas, había escandalizado a una parte de la izquierda francesa al poner en duda la capacidad y la voluntad de los gitanos de integrarse a la sociedad francesa.

El ministro del Interior se defendió de las críticas aduciendo que se había limitado a “aplicar con firmeza las medidas de expulsión velando escrupulosamente por el respeto del derecho de los extranjeros que son objeto de esas medidas”.

 

Estudiantes en la calle

 

Ante la deportación de Leonarda, la reacción de los estudiantes franceses ha sido la de salir a la calle para denunciar la vergüenza de esa expulsión. Así, este jueves, 17 de octubre, cientos de jóvenes ocuparon las calles de París mostrando su disconformidad con la decisión del ministro de Interior y pidiendo su dimisión.

Efectivos de la policía antidisturbios tuvieron que emplearse a fondo en algunos casos para contener a los estudiantes franceses que mostraban actitudes más radicales en su protesta.

Los representantes estudiantiles se manifestaron en el Liceo Turgot de Paris y convocaron una protesta en la plaza Nation, en el este de la capital, a las nueve de la mañana para pedir a las autoridades francesas que detengan las expulsiones de alumnos extranjeros en situación irregular en el país.

Este martes, a medida de que aumentaba el número de manifestaciones y las críticas en las filas de su propio partido, Manuel Valls lanzó una “investigación administrativa” sobre las “condiciones” de la expulsión de la adolescente kosovar.

El jefe de los diputados socialistas, Bruno Le Roux, opinó que “no se puede ir a buscar a los niños a la escuela” y responsabilizó al prefecto por la acción. “En este caso fue durante los horarios escolares. Se podía esperar y postergar” la detención, estimó.

El presidente socialista de la Asamblea nacional, Claude Bartolone, expresó su indignación en un tuit. La izquierda “no puede transigir con los valores, so pena de perder su alma”.

El ministro de Educación Vincent Peillon exigió por su parte que “se convierta a la escuela en santuario” y que “esa situación no vuelva a repetirse”. “Que en el futuro se mantengan nuestros principios de humanidad”, reclamó Peillon, al tiempo que el líder del Partido Socialista, Harlem Desir, exigió el regreso de la estudiante a su clase.

 

"Política inhumana"

 

El Partido de Izquierda (PG) de Jean-Luc Melenchon fustigó el martes la “política inhumana” del ministro del Interior. “Manuel Valls no puede decretar que los gitanos no se integran e ir a sacarlos hasta de las escuelas”, denunció el PG.

Por su parte, el portavoz del Partido socialista David Assouline estimó “insoportable” e “inadmisible” la interpelación de la estudiante, y el diputado socialista Pouria Amirshahi manifestó su “horror” y exigió el “retorno inmediato a Francia de Leonarda y de su familia”.

Toda esta cuestión está poniendo contra las cuerdas al Partido Socialista francés y, en concreto, al ministro Valls, un socialista que está contradiciendo el espíritu social que debía caracterizar a su partido, que ha fracasado en sus políticas sociales.

En ese sentido, hay que recordar también el pasado de Manuel Valls como masón entre 1988 y 1996, reconocido por el propio ministro.

 

forumlibertas.com  18-10-2013