Domingo, 20 Diciembre 2020 08:00

Los obispos de EE UU señalan que los católicos tienen la “responsabilidad moral” de vacunarse

Representantes de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos han declarado que los católicos tiene la “responsabilidad moral” de vacunarse contra el coronavirus, aunque hay algunos disidentes en en el episcopado.

“Recibir una de las vacunas contra el COVID-19 debe entenderse como un acto de caridad hacia los demás miembros de nuestra comunidad”, han señalado Kevin Rhoades, obispo de Fort Wayne Bishop y presidente del Comité de Doctrina de la conferencia episcopal, y Joseoh Naumann, presidente del Comité de Acitividades Provida y arzobispo de Kansas City, en una declaración conjunta.

“De este modo, vacunarse de forma segura contra el COVID-19 debe considerarse un actor de amor hacia nuestro prójimo y parte de nuestra responsabilidad moral por el bien común”, reza el comunicado.

Los obispos insisten en que el riesgo sanitario que plantea el coronavirus es muy serio, “como prueban los millones de infecciones en todo el mundo y las cientos de miles de muertes solo en Estados Unidos”. Además, “en muchos casos el efecto más importante de la vacunación podría no ser la protección que ofrece a la persona que la recibe, que puede ser de salud relativamente robusta y poco propenso a verse seriamente afectado por la enfermedad”, dicen. “Más bien, el efecto más importante podría ser la protección que ofrecen a quienes tienen muchas más probabilidades de verse seriamente afectados por la enfermedad si la contrajeran al exponerse a los infectados”.

Los obispos no mencionaron los riesgos posibles de vacunas desarrolladas en un tiempo sin precedentes en la farmacología, con escasos conocimientos sobre sus efectos colaterales a corto y medio plazo y nulos sobre sus efectos a largo, ni las reacciones adversas que ya se están dando en algunos de los primeros inoculados, ni las declaraciones de muchos expertos en el sentido de que la vacunación no va a suponer el fin de las restricciones ni garantiza que sea imposible la reinfección.

 

21 comentarios en “Los obispos de EE UU señalan que los católicos tienen la “responsabilidad moral” de vacunarse”
  1. repito:La vacunación de para combatir algo que nadie sabe a ciencia cierta que es y creada promovida por gente muy mala, obsesionados con hacer daño, reducir la población y mil crímenes mas, es el proyecto de terror mas grande a escala mundial que se ha conocido. Tambien decir que de ser cierto, que lo es, la afirmación del virólogo premio novel Luc Montagnier, por la que se nos dice que el virus es creación humana, es absurdo vacunarse, pues bastaría con detener a los malhechores. Si a todo lo que estamos viendo le unimos la repentina afición por nuestra salud por parte de psicópatas tipo Pedro Sanchez, estamos perdidos. Además que será difícil escapar. Lo increíble, desagradable, peligroso, decepcionante, sospechoso, etc, es la postura de personas desde dentro de la Iglesia dando cobertura al plan criminal.

  2. Bueno…la primera responsabilidad moral que tenemos es con nuestro propio cuerpo, creo yo. Prefiero esperar a ver que pasa con estos obispos cuando se la pongan.No me fio ya de nadie, la verdad.

  3. La mía que se la pongan ellos, porque si con toda la información que hay negativa con respecto a las vacunas, incluso inmorales, Su opinión de moralidad está basado en su ignorancia de los compuestos, luego es solo opinión, no magisterio.

  4. Estos obispos se equivocan. Hay vacunas que se han elaborado sobre líneas de investigación que usa material procedente de abortos provocados. Y en ese caso, a juicio de muchos moralistas (entre los que yo me incluyo), lo más perfecto es no vacunarse para evitar una colaboración (aunque sea remota) con el aborto.

      1. Es muy complejo el tema, (pues al menos en la vacuna astrazeneca) se utiliza un cultivo celular de riñón de un feto abortado en la década de 1970, y según señalan los investigadores se trata de lineas celulares inmortalizadas, es decir que se siguen reproduciendo solas, en el laboratorio y dichas líneas celulares, solo han servido para cultivar el adenovirus con el cual se le indica a las células que ensamblen la proteína para defenderse del coronavirus. El caso que esta vacuna es la más prometedora, por precio, por facilidad de transporte, por ser de adn, que no se traslada a las células del receptor. Mientras que la de pfizer, contiene arn mensajero que sería el principio de los trashumanos, además de su costo y de las difíciles condiciones de conservación (a menos de 10º C).

  5. Con pesar observo que en nombre del bien común se va cayendo en una ideología colectivista. Quiero decir, parece que hay una especie de absoluto que obliga al individuo a tributarle el sacrificio de la propia individualidad. Como si la idea de que el individuo debe sacrificarse por la colonia fuese parte connatural de la doctrina cristiana. El mandamiento del amor habla de amar al projimo como a nosotros mismos, no mas que a nosotros mismos.
    En nombre del supuesto “bien común” caen los derechos individuales. En esta ideología colectivista ya no se busca la armonia entre los derechos del individuo y el bien comun, sino que los primeros pierden sentido ante el bien colectivo. El problema radica tambien en quien define cual es el bien comun objetivo.
    Detras de estas corrientes se va desfigurando el hecho que Dios actúa en la historia concreta de cada hombre, suplantandose por la poca precisa idea de que en realidad Dios actua en la historia del pueblo.

  6. Entonces no se habrán enterado que el CEO de Pfizer ha declinado amablemente el colocársela y que el presidente Putin tampoco la suya porque es peligrosa para los de más de 60. Que me diga alguien entonces por que razón deberíamos nosotros -simples e ignorantes mortales- en un acto de “responsabilidad moral” ofrecernos como cobayos para un experimento en el que sus propios creadores no quieren participar.
    Que los obispos se ocupen de las almas, que las tienen algunos, bastante abandonadas.

  7. Hemos visto desconcertados a gran cantidad de supuestos expertos –la mayor parte de los cuales faltos de toda autoridad científica y en buena parte con un grave conflicto de intereses debido a su relación con compañías farmacéuticas o con organismos supranacionales– pontificando en televisión y en la prensa sobre contagios, vacunas, inmunidad, gente que da positivo, obligatoriedad de las mascarillas, riesgos para los ancianos, contagiosos asintomáticos y la peligrosidad de que se reúnan las familias. Nos agobian con expresiones esotéricas como distanciamiento social o aforo máximo, en una serie incesante de contradicciones grotescas, alarmas absurdas, amenazas apocalípticas y preceptos sociales y ceremonias sanitarias que han sustituido a los ritos religiosos.

    Carlo María Viganó.

    1. Y mientras esos, generosamente pagados por intervenir a todas horas, aterrorizan a la población, nuestros gobernantes y políticos ostentan la mascarilla ante las cámaras de televisión para luego quitársela enseguida.

      Obligándonos a ir enmascarados como seres anónimos y sin rostro, nos han impuesto un tapabocas totalmente inútil para evitar el contagio y nocivo para la salud, pero indispensable para que nos sintamos sometidos y homologados. Nos impiden curarnos con terapias válidas y conocidas, mientras nos prometen una vacuna que quieren hacer ya obligatoria antes de conocer su eficacia, habiéndola probada de forma incompleta.

    2. Y para no arriesgar los enormes beneficios de las farmacéuticas, les han concedido inmunidad por los daños que dichas vacunas pudieran ocasionar a la población. Nos han dicho que la vacuna será gratuita, pero que habrá que costearla con el dinero de los contribuyentes aunque los fabricantes no nos garanticen que nos librará del contagio.

  8. “De este modo, vacunarse de forma segura … … prójimo y parte de nuestra responsabilidad moral por el bien común”

    Observese la sutileza: vacunarse de forma segura. Si dentro de diez años aparecen las secuelas, siempre podrán decir que advirtieron que fuera de forma segura. Aquí el que no corre, vuela.

    Por otra parte, sería muy de agradecer que cada cual hable de lo que entiende y los obispos no son precisamente virólogos, pero como saben pontificar, pues pontifican, venga o no a cuento.

    En los anteriores comentarios se dan muchas razones para desconfiar, Mencionaré algo que tras casi un año de plandemia, no se ha conseguido y es aislar el bicho o sea, ponerlo en un tubito y decir: este es el bicho. Y si en un año no lo han conseguido, no quedan muy bien los científicos y como consecuencia, no pretenderán que nos pongamos una vacuna contra algo que no se conoce, elaborada por unos tipos que están demostrando su incompetencia.

    1. El bicho existe o al menos un bicho, porque la gente se enferma y lo pasa mal y todos conocemos casos y conocemos las secuelas que quedan.

      También es cierto que gran parte de los problemas han venido por la falta de cuidados o de cuidados inadecuados, fruto de los consejos del “comité de expertos” y la falta de material e infraestructuras hospitalarias. Pero esto ya es meterse en política y este es un medio religioso.

      Respecto a los obispos useños, tampoco podemos espera mucho de unos tipos que han pedido el voto para Biden, que es un abortero, además de otras cosas que se sabrán en su momento. Con tipos como estos, uno piensa si la Iglesia no debería ser menos católica, o sea menos universal, porque de alguna manera, esos obispos también son nuestros obispos.

    2. Y para el VIH..han encontrado vacuna..???? Y para la gripe estacional ,que también causa epidemias cada invierno…???
      Y contra un virus q todavía ni conocen,sacan varias y en menos de un año…, a quién quieren engañar..?

    1. Estando al nivel tan bajo como está el nivel episcopal….. en todo el mundo….. los católicos tenemos la responsabilidad moral de vacunarnos contra ellos y sus gansadas, más letales que las enfermedades de verdad.

      La mejor vacuna es volver a Cristo, a la Virgen, a la Tradición. Y rogar a Dios que nos provéa sacerdotes santos.

  9. Pues yo no entiendo nada,por un lado nos venden que es un virus contagiosisisisisssimo y que hay miles de millones contagiadisimos,pero a la hora de dar datos de población inmunizada..entonces y sólo entonces es un número mísero de la ploblación( de ahí que nos vendan la urgencia de la vacuna)pues aquí alguien miente..porque las comparaciones entre contagiados y despues inmunes no me cuadran.
    Para hablar de los contagiados no damos abasto,pero inmunizados…ahhh,no…esos son muy pocos.

     

     

    18/12/20 www.infovaticana.com