Martes, 26 Enero 2021 11:20

La conversión radical

La Iglesia celebra hoy la conversión de San Pablo, el momento en el que Saulo, perseguidor de cristianos, sufrió la célebre caída del caballo, cuando se dirigía a Damasco, tras la que tuvo un encuentro con Cristo. Aunque este tipo de conversiones resulten difícil de encajar en nuestra mentalidad moderna, repentinas, radicales, místicas; de hecho, ocurren. Y no sólo en tiempos pretéritos.

En tiempos más recientes, en el siglo XX, un filósofo español, se “cayó del caballo” una noche de abril de 1937: lo que el llamó ‘el hecho extraordinario’. Homo Legens ha publicado el libro que recoge la experiencia de este español, Manuel García Morente, que tras su repentina conversión acabaría abrazando el sacerdocio.

Manuel García Morente nació el 22 de abril de 1886 en Arjonilla. En 1911 se doctoró en Filosofía por la Universidad Central de Madrid y en abril de 1912 obtuvo la cátedra de Ética en la Facultad de Filosofía y Letras, en la que también ejerció el cargo de decano. Tras estallar la Guerra Civil y recibir el aviso de que su vida corría peligro si permanecía en España, huyó a París, donde llegó el 2 de octubre de 1936, sin dinero y con el alma transida de angustia y de dolor, como él mismo cuenta en una carta que envió años más tarde a su director espiritual, José Mª García Lahiguera.

Fue en este exilio de París, en la noche del 29 al 30 de abril de 1937, cuando se produjo el “hecho extraordinario” que el propio García Morente describe en la larga y detallada carta que dirigió a José Mª García Lahiguera en 1940, pocos meses antes de recibir la ordenación sacerdotal. En esta carta -recogida en las páginas del libro «El hecho extraordinario» (Ed. Homo Legens)- explica su radical conversión a la fe y su profunda y singularísima experiencia de Dios, que despertó en él la resolución inquebrantable de entregarse al servicio de Dios a través del sacerdocio.

Sobre este acontecimiento y sobre la extraordinaria conversión de García Morente habla el sociólogo y escritor Amando de Miguel en un vídeo publicado por la editorial Homo Legens:

Tras su conversión y el afianzamiento de ésta mediante el “hecho extraordinario”, el 10 de septiembre de 1938 Manuel García Morente ingresó en el convento de los Padres Mercedarios de Poyo y comenzó su preparación para el sacerdocio. El 21 de diciembre de 1940 recibió la ordenación sacerdotal.

Hasta su muerte, vivió como un sacerdote virtuoso y ejemplar que destacó por su espiritualidad, su humildad, y su generosidad en la entrega. Murió en Madrid el 7 de diciembre de 1942.

 

10 comentarios en “La conversión radical”
  1. Una presencia. Lo mismo descubrió André Frossard, autor del libro ” Dios existe, yo me lo encontré “:

    Habiendo entrado, a las cinco y diez de la tarde, en una capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra.

    Habiendo entrado allí escéptico y ateo de extrema izquierda, y aún más que escéptico y todavía más que ateo, indiferente y ocupado en cosas muy distintas a un Dios que ni siquiera tenía intención de negar -hasta tal punto me parecía pasado, desde hacía mucho tiempo, a la cuenta de pérdidas y ganancias de la inquietud y de la ignorancia humanas-, volví a salir, algunos minutos más tarde, “católico, apostólico, romano”, llevado, alzado, recogido y arrollado por la ola de una alegría inagotable.

  2. Así describe Frossard su encuentro extraordinario o místico con Dios: “Es un cristal indestructible, de una transparencia infinita, de una luminosidad casi insostenible (un grado más y me aniquilaría) y más bien azul. Él es la realidad, Él es la Verdad; la veo desde la oscura orilla en la que aún me encuentro retenido. Es otro mundo, un mundo muy distinto, de una densidad y claridad que despiden al nuestro a las frágiles sombras de los sueños incompletos. Existe un orden en el Universo, y en su vértice, más allá de este velo de bruma impenetrable, la evidencia de Dios.”

    En estas evidencias extraordinarias no hay ningún argumento, razonamiento o demostración racional de la existencia de Dios. El vidente no necesita de ninguna prueba de que Dios existe, con la simple manifestación de su Presencia le basta y sobra. Es todo un encontronazo con Dios, una experiencia directa de Dios.

  3. Oremos hermanos, para que los ateos que visitan de vez en cuando Infovaticana, reciban del Buen Dios una experiencia extraordinaria, como Frossard y García Morente. Ya que a estos ateos recalcitrantes no les basta con las pruebas racionales de la existencia de Dios, que al menos reconozcan la existencia de Dios por experiencia directa o evidencia inmediata de Dios mismo, sin necesidad de argumento alguno.

    1. La fe es un don gratuito.
      Y como tal, nadie puede (ni debe) imponerla.
      El ejemplo de estas vidas santas es uno de los tantos caminos que nos conducen hacia la aceptación personalísima e irrevocable de esa dimensión que llamamos Dios.

  4. Como los ateos me tenía colocada en el trono de mi corazón, como Herodes. Nadie quiere renunciar a Él.Se teme el no poder gobernar la propia vida.Como Herodes. El temía perder su trono, el ateo también. Por eso es tan difícil la conversión. Dios hace tan bien la cosas…con cada uno de la forma que sabe que puede funcionar. Algunos caemos del caballo antes del encuentro. Caemos en un vacío existencial tremendo. Caemos del trono, nos reconocemos inútiles. Nos reconocemos ajenos al mundo. Distantes y distintos, no encajamos. Nos hundimos en el vacío. En ese silencio de desinterés se produce el encuentro.

    1. Sea como sea, se vean luces, se oiga su voz, nos inunde su amor, caiga una gota del cielo, se viva como se viva hay un elemento común en todas Reconocemos su voz como el buen pastor, nos cura la ceguera, sentimos el abrazo del Padre com el hijo pródigo…todos, absolutamente todos los que lo hemos vivido reconocemos y entronizamos a nuestro Dios. No más nosotros, sólo Él. El es nuestro Dios y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guia. Todo el dolor antiguo valió la pena, porque de ello surge el encuentro con lo maravilloso, con el tesoro. Nada vale ya, nada de este mundo importa, nada vale , todo es basura, como decía St.Pablo.

      Donde queda plasmado más claramente es en las palabras del Padre del hijo pródigo: “…este hijo mio estaba muerto y ha vuelto a la vida”.

      1. Dios tuvo esa gran misericordia conmigo y puede tenerla con todo el mundo. Quiere tenerla. Si algún ateo lee esto, que le busque porque es el tesoro más grande que puede encontrar.Es infinito y todo amor, un amor inimaginable.Es la pieza que nos falta, el aliento de vida, la luz más grande y más preciosa, la plenitud inefable, la paz ,el consuelo, el amor.

        Búscadle! está dentro de vosotros pero no le encontraremos mientras queramos ser nuestros propios reyes, debemos bajar del trono de nuestro corazón, dejarle ese lugar a Él. Abrirnos a la posibilidad. Nadie se arrepiente de haberle encontrado, nadie! al contrario. Sé lo que es la vida sin Él y la vida con Él, es incomparable. El es luz, es vida, es paz interior, es felicidad plena.

        “este hijo mio estaba muerto y ha vuelto a la vida” Gracias Padre, hijo y Espíritu Santo. Gracias.

        1. La Biblia dice que ante Jesús toda rodilla se doblará y es así. Caes ante Él enamorado, fascinado, sobrepasado. No te tumba el miedo sino el amor, la admiración, el deslumbramiento, le reconoces y le amas en un segundo. Confias y te entregas. Te colma de gozo. Te abraza por fuera y te llena por dentro. No se puede explicar, no cabe en la razón. No cabe en las palabras. No hay nada parecido. Es el sentido de la vida, la Vida misma. Es el amor elevado a la enésima potencia , elevado al infinito. El amor inimaginado e inimaginable.
          Doblé mi rodilla, mi vida y mi corazón. Me doblegué toda ante mi Dios, sin sentirme humillada sino amada, privilegiada, preferida.

          “ya no te llamarán abandonada , ni a tu tierra desolada, a ti te llamarán mi favorita pq tu tierra tendrá marido” (Is 62,4)

          Buscadle, no os arrepentireis. Vivireis!

           

           

          25/01/21 www.infovaticana.com