Martes, 02 Marzo 2021 08:54

Francisco, sobre su muerte: “Será en Roma y como Papa. A la Argentina no vuelvo”

Asegura no tenerle miedo y se la imagina siendo Papa, “ya sea en ejercicio o emérito”.

Nelson Castro, periodista y neurólogo argentino, ha publicado, como consecuencia de la aparición de un libro suyo sobre la salud de los Vicarios de Cristo, una entrevista que le realizó al Papa Francisco en 2019 para su elaboración en la que Bergoglio nos habla de sus problemas de salud y de la muerte.

En la entrevista, de la cual podemos ver algunos extractos en el diario argentino La Nación, Francisco aseguraba estar “muy bien” de salud. “Gracias a Dios estoy muy bien. Me siento con energías y con ganas. Tengo 82 años y me encuentro pleno”, dijo el Papa, que ahora tiene 84.

Sin embargo, el Papa reconoce que pasó “momentos delicados”. En 1957, cuando era seminarista, con 21 años, hubo una epidemia de gripe que afectó al Pontífice. “Pero lo cierto es que mi caso evolucionó de una manera más tórpida. Mis otros compañeros se recuperaron en pocos días y sin ninguna secuela. En cambio, yo seguí padeciendo un cuadro febril que no cedía”, explica. 

“Ante esta situación, el director del seminario me dijo: “No estás bien. Te voy a llevar al Hospital Sirio Libanés para que te examinen y te hagan los estudios que correspondan para así saber qué te está pasando”. Así que, a la mañana siguiente, me subió a su auto y me condujo al hospital. Allí me vio el director, doctor Apud, quien, al saber de mi cuadro clínico, llamó al doctor Zorraquín, un destacado neumonólogo que, luego de revisarme, ordenó estudios de laboratorio y radiografías de tórax. En aquella época no había tomografía computada ni resonancia nuclear magnética. Al ver las radiografías, el especialista encontró tres quistes en el lóbulo superior del pulmón derecho. Había también un derrame pleural bilateral que me producía dolor y dificultad respiratoria. Por lo tanto, luego de analizar minuciosamente mi caso, procedió a la realización de una punción pleural para extraer el líquido. Tras ello, comenzaron a tratarme y, para el mes de octubre, cuando ya estaba recuperado, me anunciaron que debían operarme para extirpar el lóbulo afectado porque existía la posibilidad de una recaída. Naturalmente, yo acepté la operación. Fue un momento difícil”, relata el Papa en la entrevista.

Francisco señala que no le quedó alteración respiratoria alguna por este episodio. “La recuperación fue completa y nunca sentí ninguna limitación en mis actividades. Como usted lo ha podido ver, por ejemplo, en los distintos viajes que he hecho y que usted ha cubierto, nunca debí restringir o cancelar algunas de las actividades programadas. Nunca experimenté fatiga o falta de aire [disnea]. Según me han explicado los médicos, el pulmón derecho se expandió y cubrió la totalidad del hemitórax homolateral. Y la expansión ha sido tan completa que, si no se le advierte del antecedente, solo un neumonólogo de primer nivel puede detectar la falta del lóbulo extirpado”, comenta el Santo Padre.

El asunto del pulmón de Bergoglio no es cosa menor, ya que es un argumento muy manido a la hora de hablar de su estado de salud, y así ocurrió los días del cónclave de hace ocho años. Castro recuerda las palabras de uno de los cardenales más cercanos a Francisco, el hondureño Maradiaga, en un libro publicado hace unos años, en los que decía: “Ciertamente, no puedo decir qué sucedió dentro de la Sixtina durante el cónclave, pero puedo decir esto: cuando la figura del arzobispo de Buenos Aires comenzó a emerger como el nuevo posible papa, ellos comenzaron a moverse para frenar el plan de Dios que estaba a punto de concretarse. Alguien que estaba apoyando a otro cardenal papable, en efecto, difundió el rumor en Santa Marta de que Bergoglio estaba enfermo ya que le faltaba un pulmón. Fue en este punto donde yo tomé coraje. Hablé con otros cardenales y les dije: ‘OK, voy a ir a preguntarle al arzobispo de Buenos Aires si estas cosas son realmente ciertas’. Cuando fui a verlo, le pedí perdón por la pregunta que estaba a punto de formularle. El cardenal Bergoglio se sorprendió mucho, pero confirmó que aparte de un poco de ciática y una pequeña operación en su pulmón derecho para la remoción de un quiste cuando era joven, él no tenía ningún problema de salud de importancia. Su respuesta fue un verdadero alivio: el Espíritu Santo, a pesar de los obstáculos de las camarillas, estaba soplando sobre la persona correcta”.

En la entrevista, Su Santidad asegura que nunca se psicoanalizó. “Le cuento cómo fueron las cosas. Nunca me psicoanalicé. Siendo provincial de los jesuitas, en los terribles días de la dictadura, en los cuales me tocó llevar gente escondida para sacarla del país y salvar así sus vidas, tuve que manejar situaciones a las que no sabía cómo encarar. Fui a ver entonces a una señora —una gran mujer— que me había ayudado en la lectura de algunos tests psicológicos de los novicios. Entonces, durante seis meses, la consulté una vez por semana”, explica.

Se trataba de una psiquiatra que le ayudó a ubicarse “en cuanto a la forma de manejar los miedos de aquel tiempo. Imagínese usted lo que era llevar una persona oculta en el auto —solo cubierta por una frazada— y pasar tres controles militares en la zona de Campo de Mayo. La tensión que me generaba era enorme”, confiesa el Papa, que también indica que le ayudó a manejar la ansiedad y evitar el apresuramiento “a la hora de tomar decisiones”.

Durante la entrevista, el Papa habló también de sus neurosis, a las que hay que “cebarles mate”. “No solo eso, hay que acariciarlas también. Son compañeras de la persona durante toda su vida”, indicó. Francisco dice que las suyas son neurosis ansiosas. “El querer hacer todo ya y ahora. Por eso hay que saber frenar. Hay que aplicar el célebre proverbio atribuido a Napoleón Bonaparte: “Vísteme despacio que estoy apurado”. Tengo bastante domada la ansiedad. Cuando me encuentro ante una situación o debo enfrentar un problema que me produce ansiedad, la atajo. Tengo distintos métodos para hacerlo. Uno de ellos es escuchar Bach. Me serena y me ayuda a analizar los problemas de una manera mejor”, explica.

El Papa dijo que pensaba en la muerte, a la que no tiene miedo en absoluto. Se imagina muriendo siendo Papa, “ya sea en ejercicio o emérito”. “Y en Roma. A la Argentina no vuelvo”, sentencia el Francisco.

 

8 comentarios en “Francisco, sobre su muerte: “Será en Roma y como Papa. A la Argentina no vuelvo””
  1. Dijo Maradiaga: “Ellos comenzaron a moverse para frenar el plan de Dios que estaba a punto de concretarse”. Esto es una afirmación poco respetuosa hacia quienes no querían al obispo B e r g o g l i o, y totalmente gratuita. No podemos asegurar que su elección fuera plan de Dios; es más, a la vista de los resultados, es plausible pensar que no fue el elegido de Dios, sino de cardenales progresistas.

    1. Y si Dios así quiso que fuese cómo llegó al papado?
      Sois todos muy arrogante al haceros voceros de la voluntad de Dios que solo el conoce

  2. En esa entrevista Francisco confirma que actualmente hay dos papas, ya que si dice que sea como sea morirá como Papa “en ejercicio o emérito”, es porque asume que aunque un pontífice dimita sigue siendo Papa.
    Por tanto Su Santidad Benedicto XVI sigue siendo Papa.

  3. Lo que, obviamente, no contará el camaleónico Bergoglio es el informe desfavorable, que lo califica de personalidad desequilibrada, del general de los jesuitas, Peter Hans Kolvenbach, a su nombramiento de obispo por JuanPablo II, otro de los fallos garrafales de quien, con sus lamentables nombramientos de obispos y cardenales, ha propiciado, junto con BXVI, el desastre para la Iglesia Católica llamado Bergoglio.

  4. En otro libro-entrevista, Francisco se presentó como un seguidor de la errónea creencia que “una fe sin dudas no puede progresar”.

    La entrevista fue publicada por su amigo, el padre Marco Pozza, y fue publicada parcialmente el 28 de febrero en el sitio web Corriere.it.

    Contradiciendo a Francisco, la doctrina católica como está expresada en el Catecismo de Trento, explica que la “Fe debe excluir toda duda”. Santiago 1, 6 compara al que duda con “el oleaje del mar, impulsado y agitado por el viento”.

    La fuente del error de Francisco es la confusión entre las “dudas” y la “experiencia” de ser abandonado por Dios, que se puede encontrar también en las vidas de los santos.

    Basado en esta confusión, Francisco cree que un cristiano que nunca ha atravesado dudas “carece” de algo: “Una fe sin esas pruebas me lleva a dudar que sea verdadera fe”. Esta declaración no está corroborada ni en la Biblia ni en ninguno de los autores espirituales serios.

     

     

    02/03/21 www.infovaticana.com