Viernes, 05 Marzo 2021 09:09

Diez años después del martirio de Shahbaz Bhatti la libertad religiosa en Pakistán ha empeorado

Diez años después de su asesinato, varios líderes mundiales han elogiado la vida y el martirio de Shahbaz Bhatti, ministro del gabinete de Pakistán asesinado por defender a las minorías religiosas perseguidas por la estricta ley de blasfemia del país.

 

Sus familiares, colaboradores y víctimas de la persecución alabaron su ejemplo e instaron a seguir trabajando.

«Mi querido hermano, Shahbaz Bhatti, estaba dispuesto a arriesgar su propia vida en su lucha por los derechos de las minorías religiosas en Pakistán», dijo Peter Bhatti. «Desafió a las fuerzas de la violencia y la oscuridad que le amenazaban a diario, y se negó a callar... Algunos debemos asumir pequeños sacrificios en la lucha por la justicia y la igualdad. Mi hermano Shahbaz Bhatti hizo el máximo sacrificio de su vida».

«Estoy aquí para compartir la idea de que rendirse y dejar que el enemigo gane no es una opción. Es el deber de todos nosotros continuar con su misión y su visión», dijo Peter Bhatti, que ahora preside International Christian Voice, con sede en Canadá.

Fue uno de los muchos oradores que intervinieron en el acto conmemorativo del 2 de marzo, organizado por el Instituto de Libertad Religiosa.

Shahbaz Bhatti, católico, fue ministro federal de Asuntos de las Minorías de Pakistán de 2008 a 2011. Defendió a las minorías religiosas y se pronunció contra el uso indebido de las estrictas leyes sobre blasfemia de Pakistán como pretexto para perseguir a los no musulmanes.

Se enfrentó a crecientes amenazas de muerte en 2010 después de mostrar su apoyo a Asia Bibi, una mujer cristiana pakistaní que fue condenada a muerte por blasfemia ese año. Bibi permanecería en prisión en el corredor de la muerte hasta su absolución por el Tribunal Supremo de Pakistán en octubre de 2018.

El asesinato del gobernador del Punjab, Salman Taseer, otro crítico de la ley de blasfemia, tuvo lugar apenas un mes antes de la muerte de Bhatti.

En el momento de su muerte, Bhatti, de 42 años, era el único cristiano en el gabinete federal de Pakistán. Fue abatido por miembros de Tehrik-i-Taliban Pakistan mientras conducía en Islamabad el 2 de marzo de 2011.

En un video que grabó antes de su muerte, Bhatti había dicho:

«Creo en Jesucristo, que ha dado su propia vida por nosotros, y estoy dispuesto a morir por una causa. Vivo por mi comunidad... y moriré para defender sus derechos».

Bhatti ha sido declarado Siervo de Dios y se está estudiando la causa de su beatificación.

Su hermano Peter Bhatti destacó la necesidad de trabajar para ayudar a las personas de todas las religiones a «vivir en libertad, paz e igualdad en cualquier parte del mundo» y salvar a las minorías de la victimización, la intolerancia, la persecución y la desigualdad.

«Me gustaría recordarles a todos ustedes el valor de la importancia de la igualdad humana y la libertad religiosa. Por favor, no lo den por sentado», dijo. «Les pido humildemente que se unan a nuestra lucha para apoyar a las minorías religiosas que sufren en Pakistán y a otras de todo el mundo que siguen viviendo en la oscuridad y el sufrimiento. La visión, la misión y el legado de Shahbaz Bhatti seguirán viviendo para siempre. Su sacrificio no será en vano».

Asia Bibi llora cuando le recuerda

Asia Bibi intervino en el acto diciendo que «él ayudó a las mujeres pobres como yo que estabamos desesperadas y oprimidas. Estuvo a mi lado y al hacerlo fue asesinado y dio su vida. Cuando me acuerdo de él me pongo a llorar profundamente».

Cuando estuvo en la cárcel y se enteró del asesinato de Bhatti, perdió toda esperanza. «Entonces me animó mi Señor Jesucristo y conseguí la libertad. Nunca podré olvidar el martirio de Shahbaz Bhatti. Incluso hoy me duele por él y mi corazón llora y mis ojos lloran por él».

Asia Bibi vive ahora en Canadá. Hizo un llamamiento al Primer Ministro de Pakistán, Imran Khan, para que proteja a personas como Bhatti, «porque hay que proteger a personas como él para proteger a los cristianos y a los demás».

Al lamentar que algunas niñas paquistaníes sean objeto de violaciones, conversiones forzadas o matrimonios forzados, dijo que la comunidad cristiana necesita «héroes» como Bhatti. Instó a otras personas a que se manifiesten contra las injusticias, la victimización y la persecución, diciendo: «Por favor, ayúdennos y apóyennos».

El sobrino David Bhatti dijo que su tío Shahbaz mostraba un gran encanto y sentido del humor. Aunque «siempre irradiaba una gran felicidad», sentía pena por los encarcelados injustamente y los inocentes asesinados en un lugar de culto por terroristas suicidas. También se angustiaba por los aldeanos cuyas casas fueron incendiadas en ataques contra minorías religiosas.

El sueño de Bhatti de un mundo con dignidad para todas las personas, dijo su sobrino, «nació a través de la fe, el tipo de fe que ilumina la oscuridad y conquista el miedo de cualquier cosa que se interponga en su camino. Mostró una esperanza que inspira y se extiende como el fuego».

«Dispuesto a sacrificarlo todo»

Knox Thames, asesor especial del Departamento de Estado para minorías religiosas en las administraciones de Trump y Obama, reflexionó sobre la vida y la muerte de Bhatti en un ensayo publicado el 1 de marzo en Christianity Today.

«Es raro conocer a alguien dispuesto a sacrificarlo todo por una causa, una persona que se enfrenta a la muerte a sabiendas de que obedece a la llamada de Dios para ayudar a los demás. Con el martirio de Shahbaz hace 10 años, perdimos a un héroe en la causa de la libertad religiosa», escribió Thames. «Comparado con sus santos esfuerzos, el trabajo de simples mortales como yo parece inadecuado e intrascendente».

«Shahbaz vivió una vida ejemplar, demostrando diariamente un heroico amor al prójimo, hablando en favor de los grupos religiosos victimizados en su país de origen», dijo.

Thames, que en la actualidad es miembro senior del Institute for Global Engagement, dijo que lo que hacen los individuos importa. «Nuestras humildes contribuciones pueden marcar la diferencia», dijo, y animó a los lectores a preguntar a Dios dónde pueden actuar, ya sea a nivel local o internacional.

Antes de que Bhatti iniciara su carrera en el parlamento de Pakistán, fundó el Frente de Liberación Cristiana de Pakistán y el movimiento Alianza de las Minorías de Pakistán, que luchó contra las leyes de blasfemia utilizadas para perseguir a las minorías religiosas, especialmente a los cristianos.

Cardenal Coutts: fue un gran líder cristiano

El cardenal Joseph Coutts, arzobispo emérito de Karachi, había conocido a Bhatti antes de que entrara en política. Lo recordó como «una gran persona querida por muchos» y un «hombre de visión» que actuó para combatir la discriminación de las minorías religiosas. El cardenal dijo que el trabajo de Bhatti era coherente con la visión fundacional de Pakistán de tener «ciudadanos iguales en un país libre, en un país democrático».

«El recuerdo de Shahbaz es muy fuerte. Fue uno de los mejores líderes cristianos que tuvimos. Le echamos de menos», dijo. Aunque el cardenal lamentó el aumento del «extremismo» en el gobierno y la sociedad de Pakistán, añadió: «el recuerdo de Shahbaz nos da esperanza para seguir adelante, porque hay problemas en todas partes y no podemos callar».

Benedict Rogers, analista de Asia Oriental para el grupo de derechos humanos CSW, dijo que Bhatti era «un mártir moderno». Cada vez que Rogers visita Roma, acude a la Biblia personal de Bhatti expuesta en San Bartolomeo all'Isola para dedicar un tiempo a la reflexión y la oración por los lugares de persecución e intolerancia religiosa.

«La mejor manera de honrar a Shahbaz en este décimo aniversario es renovar nuestros esfuerzos para defender los derechos de todos los seres humanos a vivir libremente y en paz», dijo Rogers en un ensayo publicado el 2 de marzo por UCA News.

Rogers había trabajado con Bhatti desde 2004 hasta 2009, observando su ascenso desde el activismo de base hasta convertirse en miembro de la Asamblea Nacional y del Gabinete Nacional. Ambos se reunieron con una niña cristiana de siete años y su familia después de que fuera violada y torturada. En 2007, los dos ayudaron a tranquilizar a una comunidad cristiana amenazada de conversión forzada, y el temido ataque de los extremistas islámicos nunca llegó.

«Luchó por los derechos de las personas de todos los credos, por las mujeres y por una coalición que se opusiera al extremismo y la intolerancia», relató Rogers. «En sus últimos meses estaba avanzando, estableciendo relaciones con clérigos islámicos, visitando mezquitas, dirigiéndose a grandes reuniones de líderes religiosos y uniendo a la gente».

El obispo David Malloy, de Rockford, que preside el Comité Episcopal de Justicia y Paz Internacional, dijo que su comité ayudó en 2009 a organizar reuniones entre Bhatti y funcionarios y legisladores estadounidenses.

Malloy calificó a Bhatti de «hombre de paz» cuyo trabajo por la justicia fue «truncado».

«Su muerte fue parte de su testimonio cristiano de fe, de libertad religiosa y de tolerancia», dijo Malloy. Aunque Bhatti mostró una «especial cercanía» a los fieles cristianos, también defendió a otras minorías religiosas.

«Estaba comprometido con la coexistencia pacífica entre las comunidades religiosas de Pakistán», dijo el obispo. Tras su muerte, los obispos estadounidenses lamentaron su pérdida y escribieron al Secretario de Estado de EE.UU. instando al gobierno estadounidense a trabajar con el gobierno pakistaní para proteger los derechos humanos y la libertad religiosa de todos sus ciudadanos, incluidas las minorías religiosas.

«Que su sacrificio inspire a la iglesia en Pakistán y en todo el mundo a dar un testimonio pacífico pero vibrante de Cristo y de la justicia para todos, incluso en las circunstancias más difíciles», dijo Malloy.

El primado anglicano le recuerda con gratitud

Justin Welby, arzobispo anglicano de Canterbury, recordó a Bhatti con «profunda gratitud» por su valor y su «extraordinaria» imaginación moral.

«Su muerte supuso un reto para los cristianos de todo el mundo, para los musulmanes de todo el mundo y para el gobierno pakistaní», dijo Welby. Informó de que sus amigos en Pakistán dicen que el gobierno está trabajando para mejorar la situación de los cristianos y otros grupos religiosos.

Ahmend Shaheed, relator especial de las Naciones Unidas sobre la libertad de religión o de creencias, calificó a Bhatti de «intrépido defensor» de las minorías religiosas. La diputada canadiense Ruby Sahota pronunció un saludo y un mensaje en nombre del Primer Ministro Justin Trudeau. Trudeau elogió a Bhatti, diciendo que «defendió valientemente aquello en lo que creía». Alabó su «inquebrantable sacrificio contra la injusticia».

Gayle Manchin, presidenta de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Internacional, dijo que la comisión tuvo una relación «muy estrecha» con Bhatti, apoyando su defensa de la libertad religiosa y trabajando después con él en su puesto en el gabinete. La comisión facilitó su visita a D.C. en 2009, presentándole a los responsables políticos y otorgándole un premio por su «valiente labor de defensa de los derechos de todos los paquistaníes, especialmente de las minorías religiosas». La comisión conocía el peligro al que se enfrentaba. Bhatti «siguió adelante y nunca vaciló como hombre de profunda fe».

Manchin lamentó que los asesinos de Bhatti nunca hayan sido procesados. Dijo que el extremismo violento en Pakistán ha aumentado desde su muerte, al igual que la aplicación de las leyes sobre la blasfemia. Pidió que Estados Unidos imponga sanciones específicas a los organismos y funcionarios gubernamentales responsables.

«La muerte del Sr. Bhatti no fue en vano, y su legado seguirá inspirando y animándonos a seguir presionando hasta que su visión se haga realidad», dijo.

Sam Brownback, ex embajador de libertad religiosa del gobierno de Estados Unidos, caracterizó a Bhatti como «un santo del movimiento moderno de libertad religiosa en todo el mundo».

«Habló con claridad. Impulsó leyes que eran importantes», dijo Brownback. «Aunque le costó la vida, estaba dispuesto a poner esa vida por delante, para que otros pudieran vivir en libertad. Para que otros pudieran ver el día en que no fueran tan perseguidos, como lo son tantas personas en todo el mundo, y personas en su país natal, incluso hoy».

El ex candidato a la vicepresidencia, el senador demócrata por Virginia Tim Kaine, elogió a Bhatti por hablar en contra de las leyes sobre la blasfemia y dijo en una carta que, debido a su valor, «fue trágicamente asesinado por extremistas violentos que intentaron silenciar sus llamamientos a la unidad, la tolerancia y la paz».

El ex congresista estadounidense Frank Wolf dijo que conocía a Bhatti y lo admiraba. Poco antes de su asesinato, Bhatti pidió a Wolf y a su esposa que rezaran por él. Llamó a Bhatti un «gigante» de la fe, y «uno de los hombres más valientes y dedicados que he conocido». Dijo que Bhatti puso su vida por sus amigos, como Cristo había enseñado.

«Sabía que ponía su vida en peligro al defender a los cristianos y a otras minorías religiosas», dijo Wolf, que animó a todos a prestar atención a la profesión final de Bhatti de creer en Cristo, en el «significado de la cruz» y en su voluntad de morir para defender los derechos de los demás.

La libertad religiosa en Pakistán ha empeorado en los 10 años transcurridos desde la muerte de Bhatti. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha designado a Pakistán como «país de especial preocupación» por violar la libertad religiosa desde 2018. En enero, la lista de vigilancia mundial del grupo de defensa Open Doors situó a Pakistán entre los cinco países donde los cristianos sufren la peor persecución del mundo.

 

1 comentario

 jandro
¿ Y cómo será que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos ? ¿ Cómo sabemos eso ? ¿ Quién lo dijo y dónde ?
Sólo veo persecuciones y muerte de cristianos, lo que conlleva más persecución y muerte de cristianos.
5/03/21 11:24 AM
 
 
05/03/21 www.infocatolica.com