Domingo, 07 Marzo 2021 13:10

Obispo de Arecibo, Puerto Rico, advierte contra imposición legislativa de la ideología de género

Mons. Daniel Fernández Torres, obispo de Arecibo en Puerto Rico, ha hecho escuchar su voz contra dos proyectos de ley que cursan en el Senado puertorriqueño.

En carta dirigida el pasado 25 de febrero al presidente del Senado, advierte que en los proyectos 184 y 185 existe una intolerancia religiosa que busca imponer la ideología de género.

 

El texto se titula “¿Es delito ser cristiano en Puerto Rico?”

 

Mons. Fernández advierte en la Carta que el proyecto 184 convierte en maltrato de menores y maltrato institucional “cualquier esfuerzo o tratamiento dirigido a cambiar el comportamiento corporal, expresiones o la orientación sexual de una persona, así como eliminar o reducir atracciones románticas o sexuales o sentimientos hacia personas del mismo género”.

De esta manera “‘cualquier esfuerzo’ que pueda interpretarse como estar dirigido a reducir la atracción romántica hacia el mismo sexo en los colegios religiosos, podría ser considerado como maltrato institucional bajo esta definición”, señaló.

 

También se atacan el derecho de los padres a educar sus hijos según sus convicciones

 

Pero no sólo las instituciones educativas, sino el propio derecho de los padres de educar a sus niños según sus convicciones, sufre serio menoscabo con el proyecto de ley.

En efecto, el proyecto 184 busca enmendar la Ley 246-2011, “para que los padres que realicen esos esfuerzos [reducir o modificar la atracción romántica de sus hijos hacia personas del mismo sexo], sea considerado como maltrato de menores”. La pena por estos “esfuerzos” incluye “privar del ejercicio de la patria potestad al padre y/o madre del menor”.

Por su parte el proyecto 185 “impone la ideología de género con fuerza de ley en todas las agencias gubernamentales. Así, ‘se le ordena al Departamento de Educación, como parte de la educación con perspectiva de género, incluir la violencia en el noviazgo, entre parejas de cualquier orientación sexual e identidad de género, en su currículo educativo’”, agregó.

Estos proyectos, en la mente de Mons. Fernández, son sinónimo de “persecución religiosa”, pues “se pretende acusar de ‘maltrato’ a los padres con convicciones que hagan ‘cualquier esfuerzo’ por transmitir a sus hijos la verdad sobre la naturaleza humana, iluminada por la fe”.

Igualmente, “cuando se pretende quitar la licencia a todos los profesionales de la salud que, fundamentados en una real discrepancia médica sostenida por la ciencia y la biología, difieran de la ideología dominante, en efecto, se está persiguiendo, encarcelando, atropellando a un gran sector de la sociedad por su manera de pensar”, añade.

Ese es el dinamismo de la agresiva ideología de género, que “no sólo pretende silenciar la fe, sino además imponer la creencia de que el sexo [hombre-mujer] es algo simbólico, de lo que se puede disponer libremente sin consecuencias”.

 

Lucha de clases, lucha de sexos

La ideología de género extrapola la lucha de clases marxistas al escenario familiar, para crear una lucha entre el hombre como opresor y la mujer como oprimida, en la que la única salida sea liberarse de las clases sexuales hombre-mujer”, indicó.

El obispo de Arecibo afirmó que en este empeño por “deshacerse de la heterosexualidad y de todo lo que piensan que la sociedad impuso” se pasa por encima de la verdad científica y se silencia “toda opinión médica que discrepe”.

Mons. Fernández hizo un llamado a todos los legisladores católicos a rechazar la ‘colonización ideológica’ que implica la ideología de género, y a no caer “en la trampa de grupos de interés, que proponen legislaciones extremas, como estrategias para ir adelantando poco a poco unas agendas ideológicas bien definidas: imponer la ideología de género en todos los niveles y censurar a todo el que se oponga”.

 

 

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