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Viernes, 12 Marzo 2021 12:11

EE.UU: sacerdotes “a la ofensiva” para ofrecer sacramentos

El P. Brian Gannon, párroco de la iglesia de Santa Teresa, en la diócesis de Bridgeport, EE.UU., cuando supo en marzo del año pasado del inminente confinamiento por la pandemia temió por el futuro; pero enseguida fomentó y se arraigó en su confianza en el Señor. (Fuente: Gaudiumpress)
 

Diez días después del anuncio, ya estaba sobre un Cessna de uno de sus parroquianos, con una custodia con Santísimo Sacramento, bendiciendo la región, mientras también rezaba el rosario. Pero la labor de pastoreo especial de su comunidad de alrededor de 3.000 familias apenas comenzaba: llamadas telefónicas ofreciendo apoyo práctico y espiritual, misas por streaming, asistencia sacramentaria “a domicilio” a los más necesitados, todo se fue ideando, planeando y haciendo.

El jeep del Domingo de Ramos Pero llegó el domingo de Ramos y el domingo de Pascua del pasado año, y no estaban permitidas las misas: el P. Gannon se las arregló para sobre un jeep colocar la custodia, y recorrer con el Santísimo las calles de su comunidad que ya estaba prevenida de su paso: “Si ellos no pueden venir a visitar a Nuestro Señor, Nuestro Señor los visitará”. Estas actividades de celo pastoral del P. Gannon tuvieron muchas emulaciones en los EE.UU.

Por ejemplo, lo hecho por la iglesia de San Walter, en Roselle – Illinois, que reclutó un equipo para detectar cuáles de las 4.300 familias estaban más necesitadas, y debían ser atendidas por un fondo que se había configurado. Además la parroquia también usó bastante el livestreamed. Incluso hubo parroquias, como la de Santa Ana en Gilbert, Arizona, que el año pasado duplicó su censo de familias pertenecientes a la comunidad, pasando de 4.500 a 9.000, con la ayuda de las tecnologías digitales. El domingo de Pascua, el párroco junto a otros tres sacerdotes y un diácono, llevaron la eucaristía a todas las familias que la pidieron. Condujeron un total de 12 horas. La pandemia también fue ocasión de las misas campales, como las que hacía el P. Daniel O’Mullane, párroco de Nuestra Señora del Monte Carmelo en Boonton, Nueva Jersey. El P. O’Mullane junto a un grupo de hombres de la parroquia rentó el parqueadero de un Waltmart vecino para tal efecto. Y allí también atendía, con medidas preventivas, hasta 15 horas de confesiones por semana.

“La necesidad de la confesión durante la pandemia no desaparece”, afirma. “Bien por el contrario”. Pero la pandemia continúa y las restricciones pueden ser sorpresa. Por ello entidades como el Thomistic Institute o la Federación de Comisiones Liltúrgicas Diocesanas trabajan con un equipo de expertos para enfrentar los desafíos desde cada ángulo que se presente: “El culto es esencial, y los sacramentos son centrales en nuestra vida como católicos”, afirma el P. Dominic Legge, director del Instituto Tomista.

 

 

cristohoy.enargentina.com.ar