Miércoles, 24 Marzo 2021 08:31

Una historia de dos ciudades: Washington, DC antes y después de Biden-Harris

La capital de nuestra nación está ahora ocupada por un régimen que es antitético al excepcionalismo estadounidense; libertad de religión, reunión y comercio; y elecciones libres y justas.

Mantienen como rehenes al Capitolio de los Estados Unidos y a la Casa Blanca mientras permiten que los invasores ingresen a través de la frontera sur.

Es como si el propósito principal subyacente a todas sus acciones fuera fomentar el odio y forzar el aislamiento.

Su mandato continuo de máscaras no está destinado a proteger nuestra salud; está destinado a deshumanizar y desmoralizar. Tiene la intención de aislarlo dividiendo comunidades, eliminando el compañerismo cristiano y cortando el libre acceso a los sacramentos.

El breve video muestra la gran diferencia entre Washington, D.C. después de Biden-Harris y antes. El contraste es asombroso.

Los primeros 22 segundos son un montaje de fotos que tomé la semana pasada, el 17 de marzo, a lo largo del lado norte del perímetro del Capitolio de los Estados Unidos fuertemente custodiado, rodeado de calles vacías; los 48 segundos siguientes muestran a los partidarios patrióticos de Trump cantando The Star-Spangled Banner el 14 de noviembre de 2020.

El régimen actual no puede arriesgarse a tener otra muestra de patriotismo en nuestra capital. En cambio, han erigido barricadas y vallas altas coronadas con alambre de púas, flanqueadas por militares armados, todo ello destinado a dar la apariencia de que el venerable edificio del Capitolio de los Estados Unidos, un gran símbolo de la democracia, necesita ser protegido.

En realidad, lo único que se protege es la narrativa fabricada por el régimen de Biden-Harris-Pelosi de que los conservadores de todo tipo son una peligrosa amenaza para la nación.

Seamos claros: los conservadores no son una amenaza para la nación. ¿Para quién o para qué son una amenaza los conservadores? Son una amenaza para la tiranía y el totalitarismo; al socialismo y al marxismo; a los progresistas ateos; a la industria del aborto y las grandes farmacéuticas; al poder político LGBT; a los principales medios de comunicación; ya Big Tech.

 

 

23/03/21 www.lifesitenews.com