Lunes, 18 Noviembre 2013 09:20

La televisión

   En general se puede decir que la vida moderna es anticontemplativa, muchos dicen que la época moderna está expresada por esa frase de Fausto, del escritor alemán Goëthe: en el Evangelio de San Juan se encuentra con el versículo que dice "En principio era el Verbo" y Fausto no se encuentra del todo satisfecho con esta afirmación, la tacha y dice: "No, en el principio era la Acción", es decir, DIOS ha creado al hombre por su Sabiduría, la beatitud del hombre consiste en la contemplación de DIOS, pero el hombre a ese mundo de DIOS opone el mundo que él construye por medio de su actividad. Entonces es el primado de la acción.

   Pero aunque uno puede mostrarse rebelde con la voluntad de DIOS, de alguna manera tiene que acatarla: Si el hombre no acepta la verdadera contemplación tendrá que buscar la falsa contemplación.

   Esta falsa contemplación es hoy, en primer lugar, la especulación, ¿por qué el dinero tiene en nuestro mundo el tremendo poder que posee? porque se ofrece a una falsa contemplación. El especulador es un contemplativo desnaturalizado, la palabra "especulare" designa en primer lugar actos que pertenecen a la vida teorética.

    Pero el tema que nos ocupa aquí es otro: la Televisión como instrumento de falsa contemplación. Dedicamos mucho más tiempo a la televisión que a DIOS, por ejemplo: rezando; con la diferencia, que televisión miramos atentamente y cuando rezamos la mente nos vuela por las islas Galápagos, Oceanía, etc....

    Un problema serio que hay que conocer y poner los medios para no caer en la trampa. 

DIOSel ausente 

    En el mundo de la televisión, DIOS es el gran ausente. Conviene saber que esta ausencia lejos de ser accidental es esencial, la televisión es una pantalla, es decir, "algo que oculta", ¿qué es lo que oculta?, oculta el mundo que DIOS ha hecho y en definitiva oculta a DIOS, porque el que oculta la obra está ocultando al artífice. Nos proporciona imágenes creadas por el hombre, imágenes móviles y fugitivas para que olvidemos a la obra de DIOS y al DIOS que permanece eternamente.

    Esta es la razón fundamental por la cual la televisión no puede ser aceptada por una conciencia cristiana.

    Si como siempre, para defenderla, se dice que es un instrumento deberíamos ver qué clase de instrumento y al servicio de quiénes, deberíamos ver a qué fin sirve este instrumento.

    La televisión existe y es un hecho, pero también era un hecho la existencia de los juegos circenses en el mundo romano decadente, y sin embargo la Iglesia no transó con ese hecho, sino que cuando triunfó, los juegos desaparecieron. 

Nuestra épocaPocos son los que reflexionan

    La televisión es la diversión de una época a la que se aplica el dicho del profeta Jeremías (12, 11): "Y la tierra está desolada de desolación porque no hay quién reflexione en su corazón". El pecado original crea en nosotros la tendencia a evitar toda mirada interior, porque el orgullo no quiere que escrutemos el propio corazón, dado que si lo hacemos debemos aceptar que estamos manchados y sucios, enfermos y que necesitamos del Médico; y que además aunque no tengamos pecados somos creaturas y dependemos esencialmente de DIOS, en todo momento, con una dependencia absoluta.

    El pecado, acompañado siempre por el orgullo, desvía siempre nuestra mirada de esa realidad. Y sin embargo por ser hombre, el hombre debe usar constantemente de su inteligencia, es algo que se sigue de nuestra naturaleza porque ella lo conduce al conocimiento de DIOS y le hace ver cuánta necesidad tiene de El.

    Pero una sociedad en que la mayor parte de sus miembros se pasan 15, 20 o más horas semanales delante del televisor, y absorben imágenes tumultuosas, ruidos estridentes, son llevados de la angustia al desencadenamiento del erotismo o de los impulsos violentos, qué orden interior puede mantener para conectarse con DIOS.

    A lo largo de los Ejercicios Espirituales San Ignacio de Loyola trata de rearmar al hombre desordenado por el pecado. ¿Cómo lo hace?. Supone el auxilio de la gracia y nuestra aceptación de ella, pero en el plano de lo natural nos enseña a ordenar nuestras potencias. La imaginación y la memoria deben servir a la parte espiritual del hombre, a la inteligencia y a la voluntad. Pues bienla televisión pone pataspara arriba este orden 

La memoria 

    En primer lugar la televisión destroza la memoria. Por su naturaleza misma desnaturaliza los acontecimientos, ella es verdaderamente un "medium". Hablamos de los "mass media" de comunicación social, "media" es el plural de "medium". ¿Qué es un medium?. Es algo aparte, algo que está aislado del mundo real, que se impone a la mente como un intermediario obligatorio entre la realidad y nuestra percepción de ella.

    De este modo es que tiraniza la memoria, porque esta almacena y recuerda los sucesos pasados, y los hechos que le son ofrecidos a la memoria a través de la televisión, en primer lugar, no son los acontecimientos reales, sino una mínima porción de ellos previamente seleccionados, ¿por quién? ¿con qué criterio? ¿buscando servir a qué intereses? esto es lo que nunca se dice.

    Y además de ser seleccionados los hechos, fueron trucados y deformados.

    Llenan nuestra mente con hechos que son, o bien un mínimo de lo que sucede, o directamente cosas que no suceden, y la memoria almacena esos datos

    La televisión proporciona un simple aglutinamiento de datos sin orden ni jerarquía, si a alguien se le ocurriera en una conversación hablar según el modo como el diario, las revistas o la televisión nos presentan las noticias, sería tomado por loco, por ejemplo: gracias ESPIRITU SANTO, fulano mató a su suegra, compre tal cosa, en la seccional quinta de la policía...,etc., es decir, una desconexión, un desmembramiento absoluto de los hechos presentados, átomos, granos de arena de un gran desierto. No tienen un orden real, recibirán el orden que les imponga quien transmite las noticias.

    La mente no puede percibir el orden entre esos acontecimientos, pero el que proporciona la noticia sabe proporcionar solapadamente, ocultamente, un orden para desmontar nuestras estructuras mentales e imponernos las estructuras mentales que él quiere que tengamos. 

    La memoria, dicen, es la maestra de la vida, por ejemplo cuando se estudia la virtud de la prudencia, se ve que el recto recuerdo del pasado es parte constitutiva de ese saber vivir. La televisión proporciona noticias e imágenes que son un verdadero caos según los intereses de quienes manejan los medios de comunicación. Entonces, la memoria no puede menos que quedar desquiciada, esa potencia a la que San Ignacio presta tanta atención, y no sólo el santo de Loyola sino los místicos, dicen que debe ser purificada, ¿Qué purificación de la memoria podrá haber para el progreso de nuestra vida espiritual cuando consumimos a pasto ese material?. Ella no puede conservar ordenadamente todo eso, y entonces se convierte en principio de un gran desorden interior. 

La inteligencia 

    Veremos en segundo lugar el embrutecimiento milimétricamente planeado de

la inteligencia, que es la facultad del ser, entiende a lo real como real, su objeto es el ente (lo que es). Y la televisión no le ofrece esa realidad sino simulacros.

    Los daños que sufre la inteligencia no pueden ser inferiores a los que padece la memoria porque es más espiritual. A la larga se produce la sustitución: sólo es verdadero lo que ha sido mostrado en la televisión, llega un momento en que la gente piensa que está lloviendo no porque se moje sino porque ha sido presentado en el informe meteorológico del día, o sea, lo que aparece en la pantalla de televisión es verdad, lo que no vaya uno a saber si existe. El ejercicio de discernimiento que San Ignacio nos presenta en la primera y segunda semana de los Ejercicios Espirituales es anulado, suprimido por completo, porque los acontecimientos son presentados de modo vertiginoso y el hombre no tiene tiempo de mirar con detenimiento ni tampoco tiene tiempo para discernirlos, simplemente es como alguien que está atado a un caballo que dispara en carrera loca, es arrastrado, no es él quien tiene las riendas del asunto sino que el caballo enloquecido lo arrastra.

    Pero mientras la inteligencia queda estéril y sin cultivo, la televisión dirige su mensaje a los sentidos, y el juicio termina siendo dado por los aspectos sensibles.

    Ejemplo: En los años '60, un debate entre Nixon y Kennedy, ambos candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Nixon era Republicano y Kennedy Demócrata. Había interés en el triunfo de este último y se manipuló la transmisión de televisión.

    Nixon se presentó vestido con un traje claro que no ofrecía contraste cuando la televisión era blanco y negro, y además estaba levemente engripado. Y Kennedy era sumamente buen mozo.

    Sucedió lo siguiente:

    Los que escucharon el debate por radio salieron convencidos de que Nixon había aplastado a Kennedy. Pero las encuestas mostraron que la televisión había adjudicado el triunfo a Kennedy y terminó ganando las elecciones.

    Porque el hombre con la televisión no da el juicio por las razones sino que el juicio es dado por el atractivo visible delas cosas. La vida del hombre es rebajada del nivel propiamente humano, el racional, al nivel de los brutos, con esta diferencia: que los brutos en su mundo, en el de los sentidos, tienen un juicio infalible porque es proporcionado por la estimativa, y esta, elemento de conocimiento implícito en los instintos, no se engaña; en cambio, el hombre cuando quiere portarse como un bruto se engaña casi siempre.

    La televisión impone tributo enorme sobre el tiempo, si alguien nos hiciera trabajar el tiempo que la mayor parte de la gente de nuestra sociedad le dedica a ella, clamaríamos contra la esclavitud. Pero nos dejamos esclavizar por ese chupete electrónico sin el cual no sabemos vivir.

    Elimina o restringe casi por completo la posibilidad de la lectura atenta y continuada, la gente padece hoy el analfabetismo práctico, sabe leer y escribir pero ejercita poco o nada esas aptitudes pues es más fácil caer que subir, es más fácil lo que no requiere esfuerzo sino solo pasividad, que lo que requiere discernimiento, ejercicio de la inteligencia, etc., y al esfuerzo de la lectura la gente prefiere la pasividad frente a la pantalla. 

La voluntad 

    En tercer lugar la televisión arruina la voluntad, es una droga interior, la dependencia, la adicción es visible, se manifiesta, la privación de las imágenes causa a la persona adicta un dolor casi físico, apenas tolerable, esto se entiende fácilmente: el telemaníaco o teleadicto vive en el rechazo permanente del esfuerzo, está desvertebrado intelectualmente y necesita andadores sin los cuales se desploma, esos andadores son las imágenes que le vienen a través del televisor, todos pueden hacer una experiencia interesante: una hora que tiene un programa con mucho rating, de las llamadas pico, si uno se pone a caminar por las calles ve que todas las casas están sintonizando el mismo programa, o dos programas; todos consumen el mismo producto a la misma hora, todos piensan de acuerdo a lo que les llega por televisión.

    Esta regimentación de la vida significa la esclavitud mental, aparece el orden del hormiguero, un orden del que está ausente la inteligencia de quienes lo padecen, y esto se debe a que los hombres han renunciado a percibir el mundo por su propia cuenta, se cumple lo del Salmo: "Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen". La dependencia del telespectador es por momentos tan fuerte como la del hipnotizado con el hipnotizador, esto los psicólogos y los que arman los programas lo saben, saben que la atención aumenta y disminuye y saben también a qué imágenes y momentos del programa está ligada la máxima atención y entonces es cuando aprovechan para dar el mensaje. Y sin embargo el que está casi hipnotizado por el televisor se cree libre porque le basta con oprimir un botón para cambiar de programa, cree que él maneja el programa y el programa lo está manejando a él.

    En ese mundo donde todo es falso, las realidades de la Fe y las promesas de la Vida Eterna carecen de sentido, el medio las neutraliza, por más que alguien dé una charla religiosa por televisión, o se ve el Papa, o la Santa Misa, ..., el medio está neutralizando cualquier contenido religioso que nos viene por esos mensajes. Esto lo puso en claro el director italiano Pier Pablo Pasolini, fallecido hace unos años, cuyas reflexiones aparecieron luego en Esquiú. Y Pasolini, que era director de cine y conocía perfectamente cuál es el trasfondo del mundo de la televisión, nos decía: "No se hagan ilusiones, no van a catequizar a la sociedad ni la van a convertir utilizando la televisión". Esta filtra cualquier contenido religioso, la persona que vive conectada al televisor no absorbe los contenidos religiosos. Agrega: "Si la Iglesia quiere catequizar tiene que utilizar otros medios".

    La televisión, medio técnico por excelencia, sólo puede mostrar una felicidad aparente que está en la línea de la técnica y entonces propondrá como desideratum, como objeto en el cual se cumplen todos nuestros deseos, un mundo en el que el progreso técnico habrá permitido satisfacer todas las necesidades materiales del hombre, un mundo en el que todos tendrán el máximo de placer, un mundo en el que habrá muchísimo dinero, un mundo en el que la vida será confortable, en definitiva, un mesianismo carnal. Lo que no dice la televisión esque esta imagen paradisíaca de la vida humana, será también un mundo en el que nadie podrá pensar por su cuenta. 

La caridad 

    La caridad en el mundo de la televisión se hace cada vez más ardua porque la pantalla absorbe la persona y la lleva a romper el diálogo con los demás.

    En la familia donde se mira televisión a la hora de la comida no se habla, nadie se interesa por los demás, si a alguien se le ocurre dirigirle la palabra a otra persona, el otro va a hacer: shhhh!....

    Lo único real es la pantalla, la persona es real si aparece en la pantalla. De esto la gente inconscientemente se dá cuenta, y por eso cuando las cámaras están enfocando algo, la gente saluda como diciendo: "¡Por fin llegué a la realidad! ¡Estoy en la pantalla y no del otro lado!".

    Los más afectados por la televisión son los niños. En Méjico los niños pasan más horas durante el año frente al televisor que en el aula. Es la telefagia, pero no porque uno consuma programas de televisión, sino porque los programas de televisión se lo consumen a uno. Desapareció la persona humana y quedó una planta o un robot. 

Consecuencias

    El niño que se ha educado frente al televisor se convierte en adolescente que es incapaz de mantener continuidad y coherencia en el pensamiento, encuentra intolerable, insoportable, permanecer con la inteligencia fija en un punto o en pocos puntos durante un tiempo más o menos prolongado.

    Cuanto más aumenta la telemanía tanto más se aumenta en las sociedades la delincuencia juvenil y la violencia escolar. Esto es cosa perfectamente comprobada.

    Lo que se busca en última instancia es la dominación mundial a escala planetaria. Los expertos en comunicación social tienen este axioma: "Dime quién te divierte y te diré quién te domina". El que impone la diversión a las sociedades, es quien las termina dominando porque junto con la diversión entran solapadamente multitud de cosas que ya no pertenecen al mundo de la diversión o el espectáculo. Los antiguos habían advertido que se podía dominar una ciudad imponiéndole una música, porque la música puede hacer al hombre marcial, viril, o puede reblandecerlo, y eso que los antiguos no conocían el rock ni las modernas variantes musicales ...

    Los medios masivos de comunicación son instrumentos de una empresa de corrosión mental, la gente piensa que ser feliz es obtener lo que se ofrece en las propagandas, mientras su mundo interior es descompaginado. Pero esta corrosión es dulce, es inodora y es anónima, todas están respirando el gas letal pero como ese gas es inodoro, nadie sabe que se está muriendo.

    Traigamos el testimonio de alguien que escribió: "Cuatro buenas razones para no ver televisión", es el norteamericano Jerry Mander que no es sospechoso de ser fascista, retrógrado, cavernícola, etc., porque es un hombre de mentalidad liberal. Fue durante muchos años miembro del consejo de dirección de una de las agencias de publicidad más importantes de los Estados Unidos, es un hombre que no solo triunfó en la profesión, sino que esta le dió muchísimo dinero, le dió como dice él, todo lo que un hombre puede aspirar según el esquema convencional de la felicidad en el mundo. Abandonó su trabajo, el mundo de la publicidad, porque está convencido que hay una especie de influencia demoníaca en él, dice esto: "Todo técnico de la publicidad sabe que para poder convencer a alguien de algo, debe antes destruir el esquema mental de la persona en ese punto y reconstruir luego sus pensamientos y valoraciones según la estructura deseada por el técnico en publicidad". Esto se obtiene por ciertos procedimientos muy simples, especialmente por la sucesión rápida de imágenes que desvían la atención de un interés a otro y logran cambiar la atmósfera mental de la persona sobre la cual se quiere influir. En otra parte del libro dice: "El poder que el técnico publicitario tiene sobre la sociedad es comparable al que en otro tiempo tenía el brujo o el hechicero sobre la tribu".

    La televisión es un arma que ataca los fundamentos de la sociedad. Cuando alguien mira un programa de televisión, no es su mirada la que se apodera de la imagen como cuando alguien contempla el atardecer, o el mar desde un acantilado, o la inmensidad de la pampa, el agua que corre por un río, como se contempla en un museo un cuadro, una estatua, etc.; acá sucede al revés, en lugar de que la mirada se apodere de la imagen, la imagen se apodera de la mirada; como alguien que va dirigiendo un caballo porque tiene las riendas del asunto y alguien que está atado a un caballo en pleno galope, es muy distinto el primer caso que el segundo. La imagen se adueña de la mirada y por medio de ella del mundo interior de las potencias, y vuelve contra-natura el uso de nuestras facultades interiores. De esta manera el que controla la televisión masifica a los consumidores. El poder, decía Pasolini, quiere que todos seamos iguales, y ¿cómo vamos a ser iguales?, controlando nuestro mundo interior por medio de las imágenes.

    Para que las personas sean perfectamente manejables hay que disolver toda forma natural de autoridad, la primera de todas, la familia, y también las otras autoridades pedidas por la vida comunitaria. La familia es atacada lavando el cerebro de los niños, promoviendo el descontrol de la lujuria, presentando a esa primera célula social como una reliquia del pasado, y de mil modos más. Si caen todas las formas naturales de autoridad, el hombre se convierte en un grano de arena en el médano, algo que está solo físicamente en contacto con los demás, pero que no tiene conexiones orgánicas con los otros, conexiones pedidas por la naturaleza y por la razón; y entonces ese hombre, grano de arena en el enorme desierto, es fácilmente manejado porque ya no puede oponer resistencia, se ha desestructurado su mundo interno y se han desestructurado todas las sociedades que lo protegen, ya no puede ofrecer resistencia a quienes controlan los medios de comunicación social, que son los que controlan también el poder del dinero.

    ¿Por quién es manejado esto?, por aquellos que San Pablo llama "Enemigos de todos los hombres porque procuran que estos desconozcan a CRISTO".

    Pero esto... ¿Tiene remedio?. Por supuesto, DIOS ha puesto el remedio, DIOS dice: "Vosotros sois la luz del mundo". Esto, en todo caso, es manifestación del poder de las tinieblas, ¿Qué es lo que vence las tinieblas?, la luz, pero la luz puede ser puesta bajo el celemín. El Diablo tiene el poder que le dan nuestros pecados, sobre todo los de omisión.

    Si CRISTO nos dice "Vosotros sois la luz del mundo", pero nosotros no tenemos ningún interés en conectar con la luzde CRISTO e iluminar a los demás, entonces el mundo va a quedar en tinieblas.


Mensajes de la Virgen sobre la televisión

Reina de la Paz (Medjugorje) 

8 de diciembre de 1981 

“Si no tenéis fuerzas para ayunar a pan y agua, podéis renunciar a muchas cosas. Sería bueno que renunciarais a la televisión porque después de ver algunos programas, estáis distraídos y no podéis orar.” 

13 de febrero de 1986 

"Queridos hijos, esta Cuaresma es un incentivo especial para que cambiéis. Comenzad desde este momento. Apagad la televisión y renunciad a las otras cosas que son inútiles. Queridos hijos, Yo os llamo, individualmente, a convertirse. Este tiempo es para vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!" 

Mensajes de la Santísima Virgen María al Padre Gobbi 

19 de marzo de 1984 

“No participéis nunca en espectáculos profanos, y cerrad los ojos a las fáciles seducciones del mundo. Sabed sustraeros a la sutil táctica de perversión moral, hoy difundida, de manera tan peligrosa y solapada, por la prensa y la televisión.

No malgastéis el tiempo delante del televisor, robando así preciosos momentos a la oración y a la escucha de mi palabra.” 

13 de mayo de 1984 

“El ayuno que Yo prefiero es el de abstenerse del mal y del pecado; el de la renuncia al tabaco y al alcohol, al cine y a la televisión. No miréis espectáculos televisivos que os corrompen en vuestra interior castidad e introducen en el alma tanta disipación, sembrando en el corazón gérmenes del mal.” 

16 de marzo de 1985 

“Huid también de las fáciles ocasiones de pecado. Por esto os pido que cerréis los ojos y oídos a la televisión y al cine para preservar vuestra alma en la luz de la pureza y de la gracia.” 

4 de marzo de 1987 

Renunciad a ver la televisión para conservar en el alma la Luz y para que podáis dedicar, en vuestra vida, más tiempo al recogimiento, la meditación y a la oración.” 

17 de febrero de 1988 

No perdáis el tiempo ante la televisión, que es el instrumento más poderoso en manos de mi Adversario para difundir por todas partes las tinieblas del pecado y de la impureza.

La televisión es el ídolo del que se habla en el Apocalipsis, construido para ser adorado por todas las naciones de la tierra, y a la que el Maligno da forma y movimiento, para que se convierta en sus manos, en un terrible medio de seducción y de perversión.”

13 de octubre de 1989

Nunca como hoy, la inmoralidad, la impureza, y la obscenidad  son continuamente propagadas a través de la prensa y de todos los medios de comunicación social.

Sobre todo la televisión se ha convertido en el perverso instrumento de un diario bombardeo de imágenes obscenas, dirigidas a corromper la pureza de la mente y del corazón de todos.

1 de mayo de 1993

El silencio debe llegar a ser para vosotros el signo de mi presencia materna.

Sea el vuestro un silencio exterior, que os protege del ruido ensordecedor de voces y de imágenes, que llenan continuamente el transcurrir de vuestra jornada.

Sustraeros a las fáciles seducciones de la prensa y de la televisión, este medio terrible usado por mi adversario, para alejaros de Mí y de mi Hijo Jesús.

 

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