Martes, 19 Noviembre 2013 09:06

El Congreso Católicos y Vida Pública pide una política “guiada por el verdadero servicio del bien común”

 

 
 
El Congreso “ha querido poner el acento en las raíces y efectos morales de semejante crisis” y se ha hecho eco de la necesidad de revitalizar la sociedad mediante una profunda regeneración intelectual y moral

 

La Asociación Católica de Propagandistas ha clausurado este domingo, 17 de noviembre el decimoquinto Congreso Católicos y Vida Pública desarrollado el presente año bajo el título ‘España: razones para la esperanza’.

Este congreso ha querido poner de relieve “las razones y motivos que sostienen e impulsan una verdadera esperanza para España a pesar de las circunstancias, actitudes y presagios que parecen sembrar en muchos el desaliento”.

“Nuestra atención a la presente realidad de España se ha extendido además necesariamente al contexto europeo y mundial en que ésta se inserta, pues no caben hoy consideraciones ni soluciones aisladas”, afirma el texto-manifiesto de clausura.

Las sesiones generales y las numerosas mesas redondas han ofrecido durante tres días el análisis de decisivos ámbitos de la actual realidad española desde una perspectiva global.

Frente a quienes consideran que el objetivo primero, cuando no exclusivo, de toda política en este momento es superar la crisis económica, sin referencia ética alguna, el Congreso “ha querido poner el acento en las raíces y efectos morales de semejante crisis”. Y, en consonancia con esta visión más profunda de la realidad, propugna “una política que esté guiada por una verdadera antropología integral, al servicio del bien común”.

Asimismo el Congreso nos ha recordado con especial énfasis que esa política integral es algo que nos incumbe a todos los ciudadanos, según sus circunstancias y capacidades, y de modo especial ha subrayado el carácter ineludible del compromiso político al que hemos de sentirnos muy directamente llamados los católicos, compromiso que podemos y debemos hacer realidad por muy diversos cauces.

 

Una regeneración “intelectual y moral”

 

El Congreso se ha hecho eco de la necesidad amplia y hondamente sentida por todos de “revitalizar la sociedad mediante una profunda regeneración intelectual y moral”.

Esta regeneración, según el texto “ha de llevarse a cabo en los más diversos campos de actividad y de modo muy especial en las mismas estructuras políticas institucionales a todos los niveles”. También “supone el compromiso con la verdad en todas las instancias y particularmente en los medios de comunicación”. Y finalmente, supone asimismo “un compromiso con la Justicia y lleva consigo la exigencia de profundas reformas de su Administración”.

Especial atención han merecido al Congreso instituciones que son los verdaderos pilares de una sociedad sana: el matrimonio como unión indisoluble de un hombre y una mujer y la familia, así como la Educación y la Cultura a las que ningún servicio mejor pueden prestar los poderes públicos que el de asegurarles libertad y medios para ejercerla sin intromisiones ideológicas manipuladoras.

En continuidad con todos los anteriores, este Congreso ha hecho asimismo la más incondicional defensa de la dignidad de toda persona y del derecho de cada una a su vida desde el primer instante de su concepción hasta la muerte natural.

Este Congreso ha sido especialmente sensible a fenómenos y problemas políticos y culturales relativos a la misma estructura constitucional y territorial de España y ha acogido con especial relieve un profundo y positivo debate entre destacadas personalidades sobre las cuestiones que al respecto se plantean “aquí y ahora”.

El Congreso ha buscado y expuesto las razones objetivas que en la España de hoy podemos encontrar para la esperanza y, al mismo tiempo, a través de testimonios vivos, ha puesto de relieve que el principal motivo de esperanza es precisamente la fe, el empeño, la esperanza que cada uno puede y debe hacer fructificar en y desde sí mismo e irradiar sobre los demás.

La fuerza de esta personal esperanza no es menos objetiva y sí más efectiva que los válidos y apreciables datos externos que las estadísticas pueden aportar.

En esta tarea de renovación, de impulsos a la esperanza, los católicos y, muy en particular, los laicos “han de actuar como verdadero fermento de una sociedad más justa y fraternal. Y en primer lugar los jóvenes cuya presencia en nuestros Congresos se hace cada vez más amplia, más visible, más alegre, más esperanzadora, más creadora, más fértil… 

Tal como el Papa Francisco nos repite, no podemos dejarnos arrebatar la esperanza y ni los ancianos ni los jóvenes pueden aceptar el “descarte” que de ellos quiere hacer la dinámica de un sistema económico global deshumanizado”.

El manifiesto cree que los católicos “no podemos dejar de ofrecer nuestra razón más profunda para la esperanza que es precisamente esa sólida esperanza que, sustentada en la fe y alimentada por la caridad, el amor, tenemos grabada en nuestro ser cristiano”.

Las circunstancias ante las que tantos pueden sentirse desalentados son, desde la perspectiva cristiana siempre joven, “una tarea, una misión, un proyecto, un empeño, una aventura subyugante: la de quienes no pierden el tiempo en añorar el pasado o en llorar sobre el presente sino que, llenos de impulso juvenil, se enfrentan con gozo a todo un mundo al que podemos y debemos ofrecer la gran esperanza verdaderamente fiable que es Cristo mismo”, concluye.

 

forumlibertas.com  18-11-2013