Domingo, 24 Noviembre 2013 11:02

La cultura del homosexualismo político tiene un problema: exige un respeto que no practica

 
 
Una imagen del campus de la universidad milanense
ForumLibertas.com
 
 
 
Estudiantes de la Universidad Estatal de Milán difunden una octavilla publicitaria en la que aparece una imagen violada del Papa emérito Benedicto XVI con maquillaje para promocionar un festival cinematográfico sobre homosexualidad y religión
 
Una octavilla publicitaria en la que aparece una imagen retocada del Papa emérito Benedicto XVI con maquillaje para promocionar un festival cinematográfico sobre homosexualidad y religión organizado en la Universidad Estatal de Milán (Italia) por una asociación de estudiantes ha levantado numerosas críticas.

En la imagen, que recoge el diario "Corriere della Sera" en su edición digital se puede apreciar el rostro de Joseph Ratzinger con los ojos pintados con sombra verde, colorete, las cejas depiladas y perfiladas, y pintalabios, de forma muy llamativa, a través de un retoque por ordenador.

La octavilla ha sido criticada desde las páginas del diario conservador "il Giornale", que considera la iniciativa "blasfema y una ofensa para toda la comunidad católica". El consejero de Forza Italia en el ayuntamiento de Milán Matteo Forte, en declaraciones recogidas por "Corriere della Sera", destaca que se trata de "un menosprecio a la autoridad religiosa".

De este episodio y de otros que ya han sucedido se extrae que el homosexualismo político tiene un problema, el respeto. Esta tendencia tiende a plantear sus postulados ideológicos faltando el respeto a otras formas de pensar, o manifestando una sensibilidad histérica frente a lo que considera faltas de respeto.

Esa forma de proceder revela un profundo desequilibrio digno de ser estudiado y reflexionado, porque no es solamente que se produzca sistemáticamente en relación a terceros la falta de respeto, sino que contrariamente el homosexualismo político es hipersensible a lo que considera que no es respeto hacia su tendencia.

De ese modo, vierte parodias grotescas sobre otros, y en particular sobre la iglesia y sus miembros: los obispos, los sacerdotes, la iglesia, ahora el Papa emérito… y, al mismo tiempo, no tienen el más mínimo sentido de la autocrítica sobre sus propias cuestiones.

 

Los responsables de la octavilla acusan de “homofobia”

 

La respuesta de los organizadores ha sido sorprendente, y han afirmado que "el verdadero problema no es la provocación sino la homofobia".

La profesora Laura Boella, catedrática de Filosofía Moral en la Universidad Estatal de Milán, manifestó, por su parte, que "la elección de los estudiantes" en la elaboración de la octavilla "debe ser contextualizada" y aplaudió que hayan organizado un evento sobre un asunto importante como la homofobia.

Sin embargo, consideró que "siempre hay que tener en cuenta qué efecto pueden tener nuestras decisiones sobre aquellos que se encuentran en una posición opuesta a la nuestra".

El jurista de la Universidad Católica de Milán Andrea Nicolussi afirma que no se ha sentido "escandalizado" por la foto, aunque declaró que la imagen supone "una provocación paradójica, ya que quien combate la discriminación está, a su vez, discriminando".

"Como católico me ha sorprendido el hecho de que el Papa emérito, como ser humano, ha sido tratado mal. Es una persona anciana que ha escogido retirarse de la vida pública y su voluntad ha sido violada". afirmó.