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Viernes, 28 Mayo 2021 10:00

“Bebés para el cielo”: Iglesia en Ecuador entierra a bebés abortados y abandonados

Una iniciativa de caridad cristiana que nació hace 3 años cuando se encontraron cuerpos de bebés, abortados o ahogados, arrojados en un parque en Quito, Ecuador.

Redacción (27/05/2021 17:40, Gaudium Press) La arquidiócesis de Quito, Ecuador, junto con el Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, realizaron el funeral de 25 bebés que fueron abortados o murieron luego de ser abandonados.

La ceremonia tuvo lugar el 21 de mayo y comenzó con la celebración de una Santa Misa presidida por el obispo auxiliar de Quito, Mons. Danilo Echeverría quien dijo en su homilía que colocarían a estos pequeños que “murieron de manera violenta en las misericordiosas manos de Dios ”.

 

El “regalo más valioso” recibido de Dios, se devalúa cada vez más

Mons. Echeverría afirmó que una de las dolorosas realidades del mundo de hoy es que “solo se valoran las cosas que son caras, que tienen un gran precio económico” y lo que es gratis “está en un segundo plano”.

 

El prelado señaló que esta tendencia es algo muy grave porque es Dios quien da la vida que es el “don más valioso que tenemos” y cada vez se está devaluando más.

 

El obispo destacó en sus palabras que ahora también se habla del “derecho a matar a alguien”. Matar no solo a los bebés en el vientre de sus madres, sino a todas las personas que “se supone que son una molestia para la sociedad”.

 

La vida de un ser inocente ya no se considera sagrada

La vida, lamentó Mons. Danilo, sobre todo la vida de un ser inocente e indefenso, se ha convertido en algo negociable, ya no se considera sagrada”.

 

Entonces, pidió a Dios que, en esta constatación con la realidad actual, “recuperemos ese sentido inviolable de la vida humana, más si se trata de una vida humana inocente e indefensa”.

 

Esa vida humana que no tiene voz para quejarse, que no tiene presencia para hacerse notar y que requiere de personas de gran corazón, con profundo sentido de dignidad, para hacer valer sus derechos, para hacer valer el regalo extraordinario que recibieron al haber sido llamados existencia”.

 

Mons. Echeverría pidió a Dios que mueva el corazón de los ciudadanos para que comprendan que “la vida humana es sagrada, que ninguna persona puede ser violada”, sobre todo si es un ser inocente.

 

Asimismo, pidió a la Virgen María y a San José que ayuden a cuidar la vida de los inocentes, pues “supieron cuidar la vida de su hijo cuando vieron que Herodes lo perseguía”, y que apoyen a los fieles en dificultades, como las que vivieron, “para defender la vida, desde que la la vida sea reconocida por lo que es, un bien inviolable, un bien sagrado, un bien intangible”.

 

Proyecto “Bebés para el cielo”

En declaraciones a ACI Prensa, la coordinadora del proyecto “Bebés para el cielo”, Amparo Medina, dijo que esta iniciativa nació hace 3 años cuando se encontraron bebés recién nacidos ahogados en un parque de Quito.

 

La coordinadora dijo que cuando se acercó a las autoridades del Instituto de Criminología para pedir los restos de los bebés, le informaron que había “más de 90 restos” congelados y pidió ayuda para enterrar a estos bebés.

 

En coordinación con el entonces Arzobispo de Quito, Mons. Fausto Trávez, y el Responsable y coordinador de los proyectos de Pastoral Familiar, Mons. Echeverría, se hizo un convenio interinstitucional entre criminalística, el Ministerio Público, la Arquidiócesis de Quito y el Camposanto Santa Rosa.

 

Amparo Medina informó que aunque no se sabe si todos los niños enterrados por el proyecto son víctimas de aborto, se sabe que todos los recién nacidos encontrados son “bebés abandonados vivos y que murieron en el abandono”.

 

Estos pequeños no son cosas, se merecen un entierro cristiano

Medina dijo que el proyecto “Bebés para el cielo” busca resaltar la importancia de darle a estos bebés un entierro cristiano “y quiere mostrar que estos pequeños no son cosas, no son objetos”, son niños que merecen “amor y respeto , como cualquier otra otra persona “.

 

La gente tiene que darse cuenta de que “cuando un bebé pierde la vida en el útero materno, sigue siendo un niño, sigue siendo un bebé, sigue siendo una persona y merece el mismo trato digno que cualquier otro ser humano”, añadió. (JSG)

 

 

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