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Domingo, 15 Agosto 2021 12:21

Pornografía para niños, entre parones y empujones peligrosos

Tras las protestas, Unicef ha retirado un documento que subestimaba los riesgos de la pornografía. Una reportera del Times propone en Twitter una pornografía soft para menores, generando una ola de críticas, mientras que en Estados Unidos una escritora presume de haber llevado a sus hijos al orgullo gay.

Después de las protestas, que ya dieron lugar a cambios parciales aunque insuficientes en mayo (la Bussola habló de ello aquí), Unicef ha retirado un documento que continuaba siendo ambiguo sobre los riesgos de la pornografía para niños y adolescentes y sugería que los intentos de bloquear la visualización del material pornográfico para menores podrían constituir una violación de sus derechos humanos.

 

Unicef retiró el informe a mediados de junio, solo después de una carta de protesta de 487 expertos en defensa de la infancia, y reconoció de manera rotunda con un comunicado los riesgos provocados por la pornografía. Quizás, hasta en Nueva York se han dado cuenta de la literatura consolidada de al menos 57 estudios sobre el uso de pornografía entre adolescentes y los efectos negativos que esa produce como violencia, abusos, agresividad, depresión, instintos suicidas, regresión del desarrollo cerebral, etc.

 

Sin embargo, la industria del porno no es peligrosa solo para los usuarios más jóvenes. Como demuestran los informes del sitio web francés www.stopauporno.fr, varias actrices de más de veinte años se han suicidado en los últimos 12 meses. Todo esto no ha sido suficiente para la corrección política que gobierna los medios de comunicación en el Reino Unido, donde el 29 de julio la reportera del Times, Flora Gill, despertó fuertes reacciones por sus declaraciones a favor de un porno entry level especialmente dedicado a niños.

 

“Alguien tiene que crear un porno para niños”, escribió en su perfil de Twitter, tratando de justificarse tras recibir las primeras reacciones de enfado, utilizando el enfoque demagógico de siempre: “Alguien tiene que crear sitios porno para jóvenes. Los adolescentes ya ven pornografía, pero encuentran videos hard core y agresivos que brindan una visión terrible del sexo. ¡Necesitan pornografía entry level! Un sitio soft donde todos pidan el consentimiento … niños significa menores de 18 años. Estoy hablando de jóvenes de 14/15/16 años”.

 

Menores, por tanto, cuya edad de inicio de visionado/adicción al mundo del porno, como hemos aprendido de las muchas otras batallas de ‘civilización’ de los años 70, irá disminuyendo hasta el umbral de la niñez. El tweet de Flora Gill y las justificaciones siguientes provocaron un huracán de reacciones contra la peligrosa propuesta, tanto que la propia Gill tuvo que cancelar su himno a la pornografía infantil. Todo lo que hace la pornografía es fomentar actitudes dañinas hacia el sexo, pero la reportera del Times, que es hija de la exministra para las Mujeres, Amber Rudd, quería dañar a los niños de la misma manera que la pornografía ha afectado a tantos adultos.

 

Sin embargo, como ya demostró el titular del Daily Express, que comentaba las “salvajes agresiones” sufridas por Gill en los días siguientes, emergen muchos indicios a favor de la pornografía infantil en el Reino Unido. El 4 de agosto fue la BBC la que retomó la propuesta de promover la pornografía para niños durante la emisión de  Woman’s Hour, en la que se pidió a los oyentes que enviaran sus opiniones sobre la “mejor manera de informar a los adolescentes sobre el porno” y sobre si debería haber “un porno apropiado a la edad, como se sugirió, para que aprendan qué es respetuoso y qué no. ¿Qué pensáis? Enviadnos vuestras opiniones por correo electrónico”.

 

También en este caso, la casi totalidad de los 2700 comentarios en las redes sociales fueron de protesta y desconcierto ante la decisión de la emisora pública inglesa de centrarse en un tema tan claramente contrario al bienestar y el crecimiento equilibrado de los niños.

 

Esta tendencia a destruir el pudor de los niños y empujarlos a una sexualidad temprana y violenta es una idea que no solo gana terreno en Inglaterra. En junio, en el Washington Post, la escritora estadounidense Lauren Rowello presumió de haber llevado a sus hijos pequeños al orgullo gay y haberles explicado el significado de las festivas escenas de sexo violento simuladas en las carrozas LGBT.

 

La introducción de los niños a la pornografía y a las progresivas depravaciones, en esta perspectiva engañosa, no serían más que una ayuda a la ‘autoliberación’ del niño … Nada nuevo. Todo esto ya lo habían escrito por Marx y Engels y había sido experimentado por Lenin y sus sucesores en sus intentos de destrucción de la familia, la moral y la tradición cristianas. Hoy son también los traficantes de seres humanos quienes confían en la difusión de material pornográfico para niños y jóvenes a fin de inducir a la raza humana a tolerar el abuso, crear adicciones violentas y mentes perezosas y enfermas.

 

No obstante, a la nueva ‘pedagogía’ de la pornografía infantil se oponen los ciudadanos de muchos países y muchas organizaciones en defensa de la niñez, y no solo ellos. En estos días, dos señales importantes. Primera: la Comisión Federal Alemana para la Protección de Menores ha decidido bloquear el acceso en todo el territorio nacional a los sitios web de los dos gigantes de la distribución de pornografía online (Pornhub y XHamster) culpables de no haber introducido una verificación creíble de la edad de los usuarios, para evitar el acceso de los menores (una propuesta similar también se discute en Reino Unido desde 2019). Segunda.

 

El gigante Apple ha decidido introducir la vigilancia activa en los 780 millones de teléfonos iPhone (y sus propietarios) para verificar la posesión de imágenes de pornografía infantil.

 

Hay quien protesta por las violaciones de la privacidad; el fantasma del “gran hermano” es real, pero las decisiones de Alemania y de Apple son un primer paso (que hay que pulir) en la dirección correcta. Relanzamos una propuesta sencilla y eficaz para proteger a los niños: prohibir el acceso a la pornografía online gratuita.

 

 

Infovaticana.com