Miércoles, 20 Abril 2022 14:47

Niños y tecnología

Esos niños que están acostumbrados a depender de un aparato electrónico para su vida diaria no estarán preparados el día de mañana para interactuar con el mundo real

Cuando yo empezaba a escribir sobre este tema hace dieciséis años no existían apenas teléfonos móviles u otros artilugios tecnológicos. Entonces, si tenías un bebé que lloraba en el supermercado, no te quedaba más remedio que aguantarte o dejarlo en casa con alguien. Si el niño más mayorcito se aburría en una visita o comida familiar, tratabas de entretenerlo con cualquier cosa. A veces no quedaba más remedio que soportar la molestia con toneladas de paciencia.

 

Pero eso formaba parte de lo que significa aprender a ser padre o madre. Ahora, resulta que se ven bebés de pocos meses ya entretenidos con el móvil de sus padres. Niños que no se relacionan con su familia ni interactúan con el ambiente, porque están pendientes de los dibujitos que se mueven en una máquina. Niños poco más mayores que ya saben navegar por internet con el riesgo que eso supone. Por no hablar del daño que puede hacer el móvil a la visión y al cerebro.

 

Comprendo que debe ser tremendamente tentador entregar un aparato al bebé y ya no tienes hijo, y puedes dedicarte a charlar, comer o comprar sin ninguna molestia. Pero entonces, no haber tenido hijos, porque ser padres consiste precisamente en acompañar a tu bebé en su conocimiento del mundo, enseñarle a comportarse en público, guiarle en las normas que rigen la sociedad en la que vivimos y llevarle hasta una independencia personal real y consciente, no inducida por una máquina.

 

Además, no se puede ignorar el enorme riesgo de provocar ludopatía en edades tan tempranas. Un trastorno que puede afectar a toda la vida futura de una persona, desde sus relaciones familiares a sus estudios y el futuro laboral. No es un tema para tomarse a broma. Esos niños que están acostumbrados a depender de un aparato electrónico para su vida diaria no estarán preparados el día de mañana para interactuar con el mundo real.

 

Es mucho lo que se juega, nunca mejor dicho, por unos momentos de tranquilidad. Y no sirve la excusa de que es bueno que se acostumbren a la tecnología. Tendrán mucho tiempo para ello cuando sean adultos. De momento, su cerebro necesita desarrollarse en un entorno lo más natural y afectivo que sea posible. Sólo así podrán ser ciudadanos saludables, física y mentalmente el día de mañana.

 

 

Forumlibertas.com