Viernes, 14 Febrero 2014 11:05

Las consecuencias negativas en Inglaterra de despenalizar la producción y consumo de marihuana

 

 

Cuidado Uruguay y otros que le quieran seguir.

 

Datos de Inglaterra sobre las consecuencias de las despenalización de la producción y el consumo de marihuana ponen en duda si valió la pena debido a los costos sociales que eso implicó en estos años, salvo la recaudación fiscal que produce la legalización. Todo muestra que existe una pendiente resbaladiza. Y esto es especialmente inquietante cuando Uruguay aprobó una ley que liberaliza la producción y consumo, y hay expectativa y movimientos de otros países de la región hacia lo mismo.

 

Y al respecto Monseñor Fuentes de Uruguay integra este paso que ha dado Uruguay en la reingeniería social que ese país está sufriendo con la legalización del aborto y los ataques al matrimonio y a la familia.

LA DESPENALIZACIÓN DE LOS INGLESES

 

Los ingleses pueden cultivar nueve plantas, aunque los abusos continúan creciendo y la policía debe secuestrar 656 por mes, mientras que los niños hospitalizados por exceso de consumo creció un 50% en tres años

La producción y el consumo de cannabis se toleran parcialmente en Gran Bretaña desde 2004, cuando fue abolida la detención por el cultivo en la casa de drogas “blandas”. El número máximo de plantas permitidas es de nueve, pero en pocos años los abusos han aumentado dramáticamente y Londres comenzó a arrepentirse de haber aflojado las mallas de la ley.

Recientemente fue revelado por una investigación independiente de la emisora ??ITV, reportada por Avvenire, que muestra cómo la policía secuestra un promedio 656 cultivos por mes. Un número que creció gradualmente en un 39 por ciento en tan sólo 5 años. En 2008, de hecho, la incautación mensual promedio era de 252. Sólo en agosto pasado en Londres fueron incautadas 2700 plantas de cannabis por la policía en 39 viviendas, con un valor total de aproximadamente tres millones de euros.

¿EL MAL MENOR? 

Hoy quien cultiva un número superior de plantas de cannabis que las permitidas no incurre más en sanciones penales, sino en multas o a lo máximo en compensación con trabajo socialmente útil.

La norma fue aprobada con el objetivo de reducir la ilegalidad y con la intención de concentrar fuerzas para combatir la violencia juvenil. Lástima que las consecuencias de la liberalización ahora la están pagando especialmente los más jóvenes, dado que el número de admisiones por abuso de marihuana de los menores se ha incrementado en un 50 por ciento en tres años.

MEA CULPA LIBERAL 

 

Un miedo de las autoridades británicas es especialmente la creciente prevalencia entre los jóvenes de un tipo de marihuana llamado Skunk, cultivable en casa y con efectos especialmente nocivos. 

Ya en 2012, la British Lung Fundation había emitido una advertencia a través de un informe, el más completo publicado jamás sobre el cannabis, que consta de más de 80 estudios que certificaban la baja percepción de la población inglesa de los daños causados ??por las drogas “blandas”.

Una sola toma por día, por ejemplo, aumenta las posibilidades de desarrollar cáncer de pulmón tanto como fumar 20 cigarrillos al día. En cuanto al daño psicológico, ya en 2007 un estudio anticipado por Lancet reveló que en 2006 hasta 22 mil personas se debieron someter a terapia “para desintoxicarse”: el 50 por ciento de ellos eran menores. En esa ocasión, el diario The Independent  se disculpó públicamente por haber patrocinado la campaña a favor de la legalización de la marihuana hace diez años.

PRAGMATISMO ANGLOSAJÓN 

 

También en esos años, Robin Murray, profesor en el Instituto de Psiquiatría de Londres, reveló que alrededor de 25.000 de 250.000 pacientes esquizofrénicos en Gran Bretaña nunca se hubieran enfermado si no hubieran fumado marihuana.

El hecho de que en sólo 10 años, las personas en tratamiento por abuso de cannabis hayan aumentado de 1600 a 22000 hizo decir al The Independent, que

“si hubiéramos sabido hace diez años lo que sucede hoy en día sin duda no lo habríamos promovido la legalización parcial.

A pesar de estos datos, el año pasado el Instituto de Investigación Social y Económica ha pedido la legalización total y la consecuente tributación de marihuana para recaudar 250 millones de euros y reducir el déficit presupuestario anglosajón.


LA IGLESIA CATÓLICA DE URUGUAY ALZA SU VOZ

 

El obispo de Minas y presidente de la Comisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal de Uruguay, Jaime Fuentes, afirmó que su país se encuentra “en el ojo de una tormenta ideológica y que la legalización de la venta y cultivo de marihuana constituye

“el último paso del gobierno para instaurar un tipo de sociedad basada en una idea individualista de la libertad, que torpedea en su línea de flotación al matrimonio y la familia.

“Si hasta hace dos años estábamos al borde del precipicio en cuanto sociedad -no se olvide que Uruguay fue el primer país de América que legalizó el divorcio en 1907 y la familia está deshecha- ahora se han dado cuatro decididos pasos hacia adelante… En este tiempo se aprobó el aborto, se equipararon las uniones homosexuales con el matrimonio, se legalizó la fecundación artificial y ahora la marihuana, afirmó.

Fuentes considera que entre las cuatro iniciativas mencionadas hay un denominador común.

“Estamos en el reino del ‘yo-mi-me-conmigo‘, por así decir, sin ninguna referencia trascendente. Este sustrato ideológico individualista de las leyes mencionadas, afecta profundamente a la educación de nuestros niños y jóvenes. Se les está diciendo que lo más importante es que cada uno sea feliz a su manera, que la verdad del hombre, en definitiva, es lo que cada uno elige. Si se tiene en cuenta que el 80 por ciento de la población uruguaya se educa en la escuela pública, donde no sólo no se imparte ninguna noción religiosa sino que, aunque parezca increíble, está prohibido hablar de Dios, concluiremos en que es necesario un esfuerzo de largo aliento para superar este estado de cosas”, afirmó el obispo de Minas.

Consultado sobre cuáles fueron los motivos del gobierno para aprobar la ley, el obispo recordó los argumentos esgrimidos por el presidente Mujica con referencia a lo inútil que ha sido combatir desde lo policial y militar a los narcotraficantes y explicó que el objetivo que se persigue con la ley es quitarle a las organizaciones delictivas el mercado del cannabis.

“Si es el Estado el que produce la marihuana, la comercializa y la vende, los consumidores no tendrán que comprarla en otro sitio y se terminará con el negocio ilegal que tanto daño produce. A mi modo de ver, ese es un planteamiento por lo menos pelagiano, como si el pecado original no existiera, como si no tuviéramos pruebas más que suficientes, en todo el mundo y a lo largo de la historia, de que el Estado está compuesto por hombres y que los hombres pecamos. Por lo demás, también puede llegar a ser un gran negocio cultivar privadamente las plantas de cannabis y después venderlas, la ley permite un determinado número de plantas. ¿Quién va a controlar si tengo 4 o 10 plantas en el fondo de mi casa y si las tengo para consumo propio o para venderla a los turistas? En fin, hay otros argumentos que están diciendo a gritos que la ley de la marihuana traerá daños muy serios”, afirmó el obispo al portal especializado de Roma.

Fuentes también recordó la reunión que Mujica mantuvo en Nueva York con el magnate George Soros.

“Este señor, conocido financista internacional, dijo que él estaba financiando el ‘experimento‘ uruguayo de legalización de la marihuana… El presidente Mujica dijo entonces que si el ‘experimento’ salía mal, entonces siempre se podría volver atrás. Cuando lo escuché, enseguida me vino a la mente El aprendiz de brujo… Y algo que es más grave: ¿se puede ‘experimentar’ con una sociedad, como si estuviera formada por cobayas? Hay en todo esto una concepción materialista del hombre, muy alejada del sentido no solamente cristiano, sino del sentido común”, afirmó.

 

Fuentes: Tempi, Infocatólica, Signos de estos Tiempos

forosdelavirgen.org  14-02-2014