Viernes, 01 Julio 2022 15:55

Marcos Jr. advierte que los países más vulnerables por la guerra en Ucrania son los que pueden morir de hambre

Ferdinand Bongbong Marcos ya es el nuevo presidente de Filipinas. En el discurso durante la ceremonia de toma del poder, advirtió que la guerra en Ucrania va a golpear duramente a aquellos que no la han provocado: los países que necesitan los cereales bloqueados por el conflicto.

 

(Asia News/InfoCatólica) Treinta y seis años después de la revolución pacífica del People Power (la revolución EDSA) la familia Marcos ha vuelto oficialmente al Palacio de Malacanang, residencia del Presidente de Filipinas. Lo hizo con la toma de posesión oficial de Ferdinand Bongbong Marcos, hijo del ex dictador que dirigió el país hasta 1986. El nuevo mandatario fue elegido con más del 58% de los votos en las elecciones celebradas el 9 de mayo.

 

Marcos Jr. juró su cargo en el Museo Nacional de Manila. En primera fila estaba su madre, la ya anciana Imelda Marcos, en una ceremonia en la que el nuevo presidente pidió «mirar más al futuro que al pasado». Y aunque apeló a la unidad de todo el país, no dejó de reivindicar el legado de su padre. «Conocí a un hombre», dijo, «que vio cuán poco se había logrado desde la independencia. En una tierra de gente con gran potencial, y sin embargo, pobre. Él trabajó mucho. A veces con el apoyo necesario, a veces sin él. También lo hará su hijo. No escucharán ninguna excusa de mi parte».

 

En cuanto a su programa de gobierno, durante su discurso de investidura, Marcos Jr. hizo especial hincapié en la agricultura, un departamento que, al menos en esta primera etapa, quedará bajo la esfera del presidente. Criticó duramente los mecanismos internacionales de los mercados agrícolas, que están mostrando sus límites en la crisis alimentaria provocada por la guerra de Ucrania. «Los más vulnerables», señaló, «son los países más alejados del conflicto, los que no tuvieron la culpa de provocarlo. Sin embargo, son los que corren mayor riesgo de morir de hambre. Aún si se brindase ayuda financiera a estos países -cosa que jamás ocurre- no hay nada que comprar. «La comida no es sólo un bien comercial», continuó, «es un imperativo existencial y moral. La autosuficiencia alimentaria debe recibir el trato preferencial, que los países ricos siempre han reservado a sus sectores agrícolas».

 

Otro tema clave es la escuela y la educación, cuyo ministerio ha sido confiado a la vicepresidenta Sara Duterte, hija del presidente saliente. Marcos Jr. pidió replantear los contenidos y los métodos de enseñanza. «No hablo de historia», señaló en alusión a la polémica sobre la memoria de los años de la dictadura de su padre, «Me refiero a las bases, a las ciencias y la formación profesional. Estamos condenando el futuro de nuestra gente», empujando a las personas «a desempeñarse en empleos humildes en el extranjero, para luego ser explotados por los traficantes».

 

En el ámbito de la Salud, Marcos Jr admitió las carencias de la administración Duterte en su respuesta al Covid-19: «Las resolveremos a la luz del día'. No más secretos en la Salud pública», prometió. En cambio, reconoció que el presidente saliente ha construido infraestructuras «más y mejores que todas las administraciones que sucedieron a mi padre». Sin embargo, en el discurso de investidura no hubo ninguna mención respecto a la controvertida «guerra contra las drogas» que dejó más de 6.000 muertos en los años de presidencia de Duterte.

 

Por último, el tema del cambio climático -con los tifones, que se cobran cada vez más víctimas en Filipinas- fue la ocasión para una nueva arremetida contra Occidente: «El mundo rico habla mucho, pero hace mucho menos respecto a quien tiene menos pero ha sufrido más muerte y destrucción», dijo. «Nos dirigiremos a nuestros socios y amigos para ayudar a Filipinas, que, a pesar de tener una huella de carbono muy pequeña, está más expuesta. Pero nosotros también debemos hacer nuestra tarea: somos el tercer contaminador de plástico del mundo. No vamos a eludir esta responsabilidad, vamos a hacer una limpieza», prometió el nuevo presidente.

 

 

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