Jueves, 10 Noviembre 2022 12:36

El Opus Dei inicia un proceso de consulta a sus miembros de cara a la reforma de los Estatutos

En el día del vigésimo aniversario de la canonización de san Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, la prelatura informó de la decisión del prelado de convocar un Congreso General Extraordinario para estudiar la reforma de los Estatutos.

 

Dicho Congreso General Extraordinario tendrá lugar el primer semestre del 2023. De ordinario, los congresos generales de la prelatura se celebran ordinariamente cada ocho años, con participación de miembros procedentes de los distintos países donde está presente el Opus Dei. En esos congresos se estudia la labor apostólica de la prelatura y se proponen al prelado las líneas para su futura actividad pastoral. El prelado procede en el congreso a la renovación de sus consejos.

 

Antes de que se celebre el Congreso, la prelatura ha querido iniciar un proceso de escucha interno. Por ello, han pedido a todos los miembros del Opus Dei que hagan llegar sus propuestas de cara a la modificación de los Estatutos que tienen que realizar próximamente tal y como les ha pedido el Papa Francisco.

 

Desde comienzos del mes de noviembre, los miembros del Opus Dei pueden hacer llegar sus propuestas a través de las distintas delegaciones hasta el próximo 20 de diciembre. De este modo, la prelatura inicia oficialmente el estudio y reforma de sus Estatutos que constan de 185 puntos que fueron promulgados por el Papa San Juan Pablo II en 1982.

 

Motu proprio Ad charisma tuendum”

 

«Con este Motu Proprio pretendemos confirmar a la Prelatura del Opus Dei en el contexto auténticamente carismático de la Iglesia, concretando su organización en sintonía con el testimonio del Fundador, san Josemaría Escrivá de Balaguer, y con las enseñanzas de la eclesiología conciliar sobre prelaturas personales», afirmó el Papa Francisco en el Motu proprio.

 

El Santo Padre decidió, entre otras cosas, que el prelado no será obispo y además será necesario una reforma de los Estatutos del Opus Dei en lo que ya se está trabajando.

 

En el Motu Propio, Francisco reconoció que fue él mismo el ideólogo de cambiar las prelaturas personales del Dicasterio de los Obispos al del Clero. Eso sí, ha contado con el apoyo y susurro de otro jesuita y recientemente creado cardenal, el antiguo decano de la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Gregoriana, Gianfranco Ghirlanda.

 

Ghirlanda, Francisco y el Opus Dei

 

El cardenal Gianfranco Ghirlanda es quien está sirviendo de nexo entre la Santa Sede y el Opus Dei. Tanto el purpurado como el prelado y su número 2, Mariano Fazio, se habría reunido en privado hace unas semanas para intentar aclarar la ruta que ha de seguir la prelatura de cara a la reforma de los Estatutos.

 

Este medio ya informó que el Motu proprio que finalmente se publicó, fue más suave que el que tenían previsto algunos eclesiásticos de la Curia romana.

 

Una filtración de un borrador que se empezó a difundir en la curia llegó al conocimiento del Opus Dei en Roma. En dicho escrito provisional, pilotado por el jesuita y recién creado cardenal, Gianfranco Ghirlanda, se proyectaba partir la Obra en dos, como ya se intentó hace muchos años en los inicios de la institución.

 

Algunos expertos canonistas -el propio Ghirlanda sin ir más lejos- sostienen que la figura jurídica de la prelatura personal no tiene fácil encaje para el Opus Dei, pues parece estar más pensada y reservada a sacerdotes con una específica misión dentro de la Iglesia. Y precisamente basándose en eso los reorganizadores de la curia han pretendido dividir la Obra entre sacerdotes y laicos, cada uno dependiente de un dicasterio distinto.

 

A pesar de tratarse del encaje jurídico deseado por su fundador y por san Juan Pablo II, peleado por el Opus Dei como un modo de preservar el espíritu de Josemaría Escrivá, el tiempo podría aconsejar a la Obra pedir el cambio de configuración jurídica si no quiere un susto mayor como el que se le ha venido encima y que ha parado el propio Papa tras recibir una extensa y razonada misiva del actual prelado del Opus Dei, Monseñor Fernando Ocáriz.

 

El futuro jurídico de la Obra

 

Si acudimos al Código de Derecho Canónico, el punto 294, que trata sobre las prelaturas,  afirma que “con el fin de promover una conveniente distribución de los presbíteros o de llevar a cabo peculiares obras pastorales o misionales en favor de varias regiones o diversos grupos sociales, la Sede Apostólica, oídas las Conferencias Episcopales interesadas, puede erigir prelaturas personales que consten de presbíteros y diáconos del clero secular”.

 

El punto 296 es el que hace referencia a los laicos y afirma que “mediante acuerdos establecidos con la prelatura, los laicos pueden dedicarse a las obras apostólicas de la prelatura personal; pero han de determinarse adecuadamente en los estatutos el modo de esta cooperación orgánica y los principales deberes y derechos anejos a ella”.

 

Parece que algunos vaticanistas interpretan este punto de modo contrario a los expertos canonistas que tiene el Opus Dei.

 

Con el Código de Derecho Canónico en la mano, algunos no entienden que el Opus Dei sea una prelatura, pues afirman que debería ser algo exclusivo para sacerdotes, que es como se pensó -afirman- en el Concilio Vaticano II, o que solo los sacerdotes pertenecieran a la prelatura, aunque recibieran ayuda de los laicos.

 

Retorciendo o interpretando con rigidez algunos artículos del Código de Derecho Canónico, los laicos de una prelatura podrían quedar relegados a un papel secundario, como de colaboradores externos sin vínculos jurídicos. Esto chocaría frontalmente con el carisma del Opus Dei, en el que cooperan orgánicamente y al mismo nivel, y con los mismos derechos y obligaciones, los sacerdotes y los laicos, tal y como reflejan sus estatutos, esos mismos que ahora Francisco les ha pedido modificar, sin que nadie por el momento tenga muy claro en qué sentido.

 

A pesar de todo esto, no sería fácil que el Opus Dei dejara de ser prelatura personal, puesto que esta es la figura jurídica que más se adapta a su carisma, aunque con algunas sombras, según interpretan algunos vaticanistas.

 

En el caso de que la Obra pasara a ser, por ejemplo, una asociación de fieles, sería un golpe en el núcleo de la Institución fundada por Escrivá, ya que sería difícil de explicar y entender la pertenencia al Opus Dei como una vocación y no como un grupo de fieles que se juntan para colaborar en lo que puedan con una institución cuyos sacerdotes serían los importantes. Y en la Obra el carisma implica a sacerdotes y laicos por igual.

 

Por el momento, dentro de la institución respiran aliviados, sabedores de que lo más difícil lo han sorteado con éxito, aunque el camino todavía es largo. Ahora han de enfrentarse a la reforma de sus estatutos.
 

Cuando San Josemaría solicitó a Juan XXIII ser prelatura

 

El profesor Mons. Valentín Gómez-Iglesias escribió en un artículo de hace unos años en el que narra como San Josemaría, el 7 de enero de 1962, presentó al Romano Pontífice una solicitud formal de revisión del estatuto jurídico. La carta al Santo Padre era un documento sintético que resumía las razones y el contenido de la petición.

 

«Sería menester dar al Instituto una nueva configuración jurídica» que logre «clarificar definitivamente el carácter secular del Instituto (y de sus miembros) también en su estructura jurídica externa y en la dependencia de los Dicasterios de la S. Sede, de modo que desaparezca el pretexto de asimilación a los religiosos, tanto de los laicos como de los sacerdotes del Opus Dei», escribió el fundador del Opus Dei en esa carta a Juan XXIII.

 

San Josemaría propuso al Papa «la erección en Prelatura nullius, el Opus Dei debería «depender de la S. Congregación Consistorial» con «las mismas facultades que tiene respecto a los Ordinariatos castrenses y a la Mission de France»; «Dependencia de los Obispos. No deseamos en modo alguno que esta dependencia se altere con la nueva solución. El único cambio, en este aspecto, se produciría respecto al pequeño territorio de la Prelatura: para todo lo demás, nihil immutetur»; «el Prelado sería el Presidente General del Opus Dei», que «se nombraría en la forma determinada por las Constituciones» actuales, pero que ahora «requeriría la confirmación de la Santa Sede».

 

Escrivá de Balaguer trazó un paralelismo con los Vicariatos castrenses, compuestos por sacerdotes seculares, con una misión específica; y por laicos, que tienen necesidad, por sus peculiares circunstancias, de un tratamiento jurídico eclesiástico y de una asistencia espiritual adecuados. En nuestro caso, escribió el sacerdote español, «las peculiaridades provenían -y provienen- de las exigencias de desempeñar el apostolado secular en todos los ámbitos de la sociedad, en lugares inaccesibles o prohibidos a los sacerdotes y a los religiosos, por medio de laicos con una dedicación permanente, con una formación espiritual e intelectual específica, con un vínculo mutuo que les une con el Instituto».

 

 

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