Miércoles, 02 Julio 2014 18:46

«Los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar porque persisten en vivir en contradicción con el mandato de Cristo»

EL CARDENAL DE ONTARIO RECUERDA QUE NI EL PAPA PUEDEN CAMBIAR LA DOCTRINA

El cardenal y arzobispo de Ontario (Canadá), S.E.R Thomas Collins, ha concedido una entrevista a Randon Vogt, director de «Word on Fire Catholic Ministries», en al que explica las razones por las que los divorciados vueltos a casar no pueden ni podrán comulgar, que se resumen finalmente en una: «la decisión consciente, por las más diversas razones, de persistir en una situación duradera de alejamiento del mandamiento de Jesús». El cardenal recuerda que la Iglesia, ni siquiera el Papa, puede cambiar la doctrina que ha sido revelada por Dios.

 

(Settimo cielo/InfoCatólica) El arzobispo de Ontario recuerda el Magisterio de la Iglesia: «Los católicos divorciados y vueltos a casar no pueden recibir la sagrada comunión porque, con independencia de sus disposiciones personales o de las razones por las que se encuentran en esa situación, quizá conocidas sólo por Dios, persisten en un modo de vivir que está objetivamente en contradicción con el claro mandamiento de Jesús».

La clave es la intención de permanecer en pecado

 

El cardenal añade que «esta es la clave. La clave no es que ellos hayan cometido un pecado; la misericordia de Dios está asegurada de modo abundante para todos los pecadores. El homicidio, el adulterio y otros pecados, no importa lo graves que sean, son perdonados por el Señor, especialmente a través del sacramento de la reconciliación, y el pecador perdonado recibe la comunión. En materia de divorcio y de segundo matrimonio el problema está en la decisión consciente, por las más diversas razones, de persistir en una situación duradera de alejamiento del mandamiento de Jesús».

El purpurado canadiese explica que «aunque a ellos no les está permitido recibir los sacramentos, debemos encontrar mejores caminos para ayudar a las personas que se encuentran en esta situación, para ofrecerles una atención llena de amor».

Ayudarles desde la fidelidad a Cristo

 

El cardenal cree que «debemos reflexionar sobre las cosas que podemos hacer para ayudar a las personas que se encuentran en esta situación, con amor y de modo eficaz. Pero haciendo esto, hemos de ser también fieles al mandamiento de Jesús y a la necesidad de no poner en peligro la santidad del matrimonio, lo que tendría graves consecuencias para todos, especialmente en un mundo en el que la estabilidad del matrimonio ya está trágicamente comprometida. Si nosotros pusiéramos de manifiesto con hechos, quizá también con las palabras, que el pacto matrimonial no es efectivamente el que Jesús dice que es, esto ofrecería un alivio solamente momentáneo, al precio de un sufrimiento de larga duración. Si la santidad del matrimonio se fuese debilitando progresivamente, al final serán los hijos los que más sufrirán».

La Iglesia no puede cambiar su enseñanza

 

El prelado norteamericano recuerda que «en los años que precedieron a la encíclica del papa Pablo VI Humanae vitae, que reafirmó la constante enseñanza cristiana de que la contracepción no está de acuerdo con la voluntad de Dios, había una expectativa difundida de que la Iglesia iba a cambiar su enseñanza. Este tipo de expectativa se basaba en cierto modo sobre la idea de que la doctrina cristiana es como la política de un gobierno: cuando las circunstancias cambian, o cuando mucha gente sostiene una alternativa en lugar de otra, entonces la política cambia».

«Pero», añade, «la enseñanza cristiana se funda sobre la ley natural que está escrita en nuestros corazones por Dios, y especialmente sobre la palabra de Dios revelada. Nosotros descubrimos la voluntad de Dios, y las Escrituras y la fe viva de la Iglesia nos ayudan a cumplirla. Nosotros no modelamos la voluntad de Dios según lo que actualmente nos parece mejor».

El Papa tampoco puede cambiar la doctrina

 

Finalmente, el cardneal Collins explica que «cuando el papa Pablo VI no cambió lo que no estaba en su poder cambiar, sino que reafirmó la fe cristiana, mucha, mucha gente quedó contrariada, y simplemente decidió ignorar la enseñanza. Esta es nuestra situación presente. Yo espero de verdad que no tengamos que sufrir una repetición de lo mismo, ahora que se difunden expectativas infundadas sobre un cambio por parte de la Iglesia de la explícita enseñanza de Jesús sobre el matrimonio».

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Comentario de Néstor
Aplaudo las declaraciones del Cardenal. Estas reflexiones deberían estar muy presentes en el próximo Sínodo.
2/07/14 1:47 PM
Comentario de Argento
Felicitaciones al Sr. Cardenal! 
Así debería hablar de claro el Papa...
2/07/14 2:38 PM
Gracias a Dios, que cada vez más eclesiásticos se levantan contra las insanias de Kasper.
2/07/14 2:51 PM
Comentario de Anónimo...
Bien. Esto es lo que me gusta de la Iglesia Católica: que no es ninguna cantamañanas y sigue fielmente los mandatos de JESÚS (DIOS).

Pero (siempre hay un pero), ¿cómo puede salvarse esa gente (los divorciados vueltos a casar o emparejados) que vive en pecado?... ¿O no hay posibilidad alguna de que lo hagan?

: (
2/07/14 4:39 PM
Comentario de Francisco Javier
Anónimo,

Por supuesto que pueden salvarse... ¿Qué pecador no puede salvarse con la Gracia de Dios si se arrepiente?

Es muy sencillo: solo tienen que vivir en castidad. Si viven en castidad, ya pueden vivir juntos en la misma casa que no pasa nada.

Pero claro, hay que ser muy fuertes para eso.

Y bueno: todo el mundo sabe que uno puede salvarse si se arrepiente sinceramente con contrición perfecta o imperfecta aunque sea al final de tu vida y hasta entonces hayas sido un pecador empedernido.

Los caminos de Dios son maravillosos.
2/07/14 5:49 PM
Comentario de Luis López
Anónimo, la respuesta quizás esté en Mc.10,26-27.
2/07/14 6:11 PM
Comentario de pedro de madrid
Estoy totalmente de acuerdo con monseñor
2/07/14 6:58 PM
Comentario de Gonzalo
Gracias al cardenal Collins por sus declaraciones, y a LF por darlas a conocer.
2/07/14 9:11 PM
Comentario de luis monforte
Coincido con los comentarios de Fco. Javier.
Nos enseñaron que "tenemos que ser duros con el pecado y blandos con el pecador". La misericordia de Dios no tiene los límites que pensamos los hombres (....y las mujeres).
Los divorciados vueltos a casar no pueden y no podrán recibir la Eucaristía pero siempre esta Dios esperándolos con su infinita misericordia. Intuyo que las consideraciones de Dios para ingresar en el Paraíso será con un "pasaporte" ya concebido por El. Nosotros como Iglesia tenemos que acompañar a los divorciados como así también a sus hijos. Nro Señor Jesús no quiso "castas".
2/07/14 9:19 PM
 
 
infocatolica.com  02-07-2014