Martes, 23 Septiembre 2014 09:53

Por la revolución sexual, nos quedaremos sin gente antes que nos quedemos sin energía en la Tierra

 

La revolución sexual ha traído la crisis demográfica que cada vez es más evidente.

El siguiente discurso fue pronunciado por Don Feder, director de comunicaciones para el Congreso Mundial de las Familias, en el Foro Internacional: La Familia grande y el Futuro de la Humanidad, celebrado enn Moscú del 10 al 12 septiembre 2014. Circuló poco, por eso lo traemos porque es un buen resumen de lo que está sucediendo al mundo de hoy.

 

Y tiene especial importancia porque el 5 de octubre se abrirá el Sínodo de la Familia de la Iglesia Católica, que parecería ser – a juzgar por los comentarios – un escenario donde se dará prioridad al debate de la comunión a los divorciados, cuando hay otra gran cantidad de temas de la Familia que hacen a la continuidad de nuestra vida en el planeta.

NOS QUEDAREMOS SIN GENTE

 

Si las tendencias actuales continúan, no nos vamos a quedar sin energía u otros recursos naturales en el futuro previsible. Nos quedaremos sin gente. Esta catástrofe global será el resultado de la rápida disminución de la fertilidad, conocida como invierno demográfico.

En 1960, en todo el mundo, la mujer promedio tenía 5 hijos. Ahora, ese número es de 2,6 y en caída – en otras palabras, un descenso de casi el 50 por ciento en un poco más de 50 años. Hoy en día, 59 países con 44 por ciento de la población mundial, tienen fecundidad por debajo del reemplazo. Muchos países desarrollados tienen tasas de fecundidad de 1,5 o inferior, lejos de los 2,1 hijos por matrimonio necesarios sólo para reemplazar la población actual, o sea a llos que mueren.

Esto no ocurrió de forma espontánea. El invierno demográfico es el resultado directo de la Revolución Sexual, que por primera vez se hizo evidente en la década de 1960, y no por casualidad, las tasas de natalidad comenzaron a caer a partir de ese tiempo.

EL CREDO DE LA REVOLUCIÓN SEXUAL

 

El dogma de la revolución sexual – que se ha arraigado como sabiduría social en Occidente – podría resumirse de la siguiente manera:

El sexo es el aspecto más importante de la existencia;

Cuando el sexo es consensual, siempre es bueno;

El propósito principal del sexo es el placer, no la procreación o la expresión física del amor;

El propósito principal de la vida es el placer;

Las inhibiciones llevan a la neurosis y deben superarse;

El sexo no tiene nada que ver con la moralidad; y

El sexo no sólo debe ser libre de culpa, sino libre de consecuencias – por lo tanto, la anticoncepción, el aborto, y de ahí, el abandono del matrimonio.

Los profetas de la revolución sexual incluyen a Sigmund Freud, a “investigadores” como Alfred Kinsey y Masters y Johnson, pornógrafos como fundador de Playboy, Hugh Hefner, y las feministas como Margaret Sanger, Betty Friedan, y Simone de Beauvoir.

En los Estados Unidos, la revolución sexual está encabezada por grupos como Planned Parenthood, la Organización Nacional para la Mujer, la (homosexual) Campaña de Derechos Humanos, y el Consejo de Información y Educación para la Sexualidad de los EE.UU. (SIECUS).

EL IMPACTO DE LA REVOLUCIÓN SEXUAL EN LA FERTILIDAD

 

Por primera vez en la historia, un poco menos de la mitad de la población mundial en edad fértil utiliza algún método anticonceptivo. En 2015, el mercado de anticonceptivos a nivel mundial generará un estimado de U$S 17.2 mil millones al año.

En su gran mayoría, esto es financiado por los gobiernos, empresas o agencias de ayuda internacionales. Otras especies se han extinguido, pero la nuestra puede ser la primera en financiar su propia extinción.

A nivel mundial, hay aproximadamente 42 millones de abortos al año. Eso es más del doble del número de muertes de militares en la Segunda Guerra Mundial.

Desde una perspectiva demográfica, no sólo estamos perdiendo 42 millones de personas cada año, sino también a sus hijos, nietos y demás descendientes a través del tiempo. Estamos, literalmente, abortando nuestro futuro.

DESCAECIMIENTO DEL MATRIMONIO

 

El deterioro del matrimonio ha afectado la fertilidad aún más profundamente que los anticonceptivos. En Francia, en 2010, más personas comenzaron a vivir juntos que los que se casan; generando inestabilidad de los hogares.

En los Estados Unidos, en 1960, el 59 por ciento de los jóvenes de 18 a 29 años (los que están en sus primeros años de maternidad) estaban casados, en comparación con sólo el 20 por ciento en la actualidad.

Una vez constituido la realidad central de la existencia, el matrimonio es cada vez más opcional. En su lugar ha llegado la convivencia, los enlaces casuales y los nacimientos extramatrimoniales. No es sorprendente que un menor número de matrimonios – especialmente matrimonios precoces – resulten en un menor número de hijos.

LA EXTINCIÓN DE LA FAMILIA ES UNA BANDERA POLÍTICA

 

Así como el invierno demográfico es el resultado de la revolución sexual, éste es el resultado de algo que se llama marxismo cultural – un movimiento asociado con Antonio Gramsci, la Escuela de Frankfurt y Herbert Marcuse.

El marxismo cultural fue la respuesta al fracaso de la revolución en todo el mundo después de la Primera Guerra Mundial. Gramsci cree que la familia y la iglesia dieron a los trabajadores lo que los comunistas llamaron una“falsa conciencia de clase” que los hacía inmunes a las apelaciones del marxismo.

La solución, entonces, era destruir la familia y la religión – y qué mejor manera de hacerlo que para fomentar el libertinaje sexual y una sociedad orientada hacia el placer sin sentido y fuera de casa y el hogar.

SI SIGUE LA REVOLUCIÓN SEXUAL SE INCREMENTARÁ EL INVIERNO DEMOGRÁFICO

 

Si bien no hay prueba de que la disminución dramática de la fertilidad es lo que los marxistas culturales querían, es la consecuencia natural de la creación de una sociedad altamente erotizada, donde la familia es vista como un obstáculo para la realización personal y los niños como una carga.

No vamos a encontrar la salida del bosque del Invierno demográfico hasta que la Revolución Sexual sea derrocada, sus profetas expuestos y su dogma desmentido.

En última instancia, la revolución sexual es sobre la muerte – el aborto, la anticoncepción, enfermedades de transmisión sexual, la pornografía y la promiscuidad -, en lugar del matrimonio, que es sobre la fidelidad, la procreación, y la responsabilidad.

Para combatir tanto la Revolución Sexual como el invierno demográfico, debemos abrazar una filosofía de vida. Por qué la Biblia no nos dice:

“Mira que te he ofrecido en este día el bien y la vida, por una parte, y por la otra, el mal y la muerte. Lo que hoy te mando es que tú ames a Yavé, tu Dios, y sigas sus caminos. Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia. Observa sus preceptos, sus normas y sus mandamientos, y vivirás y te multiplicarás, y Yavé te dará su bendición en la tierra que vas a poseer”. (Deuteronomio 30: 15-16)

 

Fuentes: Life Site News, Signos de estos Tiempos  23-09-2014