Lunes, 12 Enero 2015 19:06

«Matrimonio homosexual»: la nueva dictadura. La legalización de la sodomía

SUS EFECTOS EN OCCIDENTE

 

«Matrimonio homosexual»: la nueva dictadura

 

 

Para conocer algunas de las consecuencias de la institucionalización del mal llamado «matrimonio» homosexual, basta asomarse a Canadá, país en el que lleva diez años aprobado.

El think tank estadounidense Witherspoon Institute, especializado en los fundamentos morales de la sociedad y la familia, ha publicado el siguiente estudio en su página www.thepublicdiscourse.com, traducido al español por forosdelavirgen.org

 

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(Alfa y Omega/InfoCatólica) 11-01-15

Los ingenieros sociales occidentales están introduciendo en esta parte del mundo el «matrimonio» entre personas del mismo sexo, con la consigna de la igualdad de derechos para la minoría homosexual.

Todos nos preguntamos qué pasará en el futuro con esta medida polémica. Pero podemos atisbar el futuro mirando cual fue el resultado en los países pioneros.

Ya cumplidos los 10 años desde que Canadá estableció la legislación de «matrimonio» entre personas del mismo sexo, se constituye en un laboratorio para los demás países.

En estos 10 años se puede ver una restricción al derecho de libertad de expresión, a los derechos de los padres en la educación de sus hijos, y a los derechos de autonomía de las instituciones religiosas, junto con un debilitamiento del matrimonio como institución.

Más allá de las diferencias culturales, sociales y de jurisprudencia entre Canadá y otros países, la experiencia canadiense es la mejor evidencia disponible sobre el impacto a corto plazo del «matrimonio» del mismo sexo en una sociedad democrática.

1. Vulnera los derechos humanos

El efecto formal de las decisiones judiciales (y la legislación posterior) que establecieron el «matrimonio» homosexual civil en Canadá era simplemente que las personas del mismo sexo podrían conseguir que el Gobierno reconozca su relación como matrimonio.

Pero el efecto legal y cultural fue mucho más amplio. Lo que sucedió fue la adopción de una nueva ortodoxia: que las relaciones homosexuales son, en todos los sentidos, el equivalente del matrimonio natural, y que el «matrimonio» del mismo sexo por lo tanto debe ser tratado de manera idéntica al matrimonio natural en el Derecho y en la vida pública.

Un corolario es que cualquiera que rechace la nueva ortodoxia debe estar actuando sobre la base de la intolerancia y la animadversión hacia los gays y las lesbianas. Cualquier declaración de desacuerdo con el «matrimonio» civil de personas del mismo sexo se considera una manifestación directa de odio hacia un grupo minoritario sexual.

Cualquier explicación razonada (por ejemplo, las que se ofrecían en los argumentos jurídicos que el «matrimonio» homosexual es incompatible con una concepción del matrimonio que responda a las necesidades de los hijos del matrimonio, de estabilidad, fidelidad y permanencia, lo que a veces se llama la concepción conyugal del matrimonio), es desestimada de inmediato como mero pretexto.

Cuando uno entiende la oposición al «matrimonio» del mismo sexo como una manifestación de intolerancia y de odio puro, se hace muy difícil de tolerar permanentemente el disenso. Así sucedió en Canadá: los términos de participación en la vida pública cambiaron muy rápidamente.

Los funcionarios encargados de tramitar el matrimonio civil fueron los primeros en sentir el borde duro de la nueva ortodoxia, varias provincias se negaron a permitir a los funcionarios su derecho de conciencia para negarse a presidir bodas homosexuales, y exigieron su renuncia.

Al mismo tiempo, las organizaciones religiosas, como los Caballeros de Colón, fueron multados por negarse a alquilar sus instalaciones para la celebración de post bodas.

2. Afecta el derecho a la libertad de expresión

El impacto de la nueva ortodoxia no se ha limitado al número relativamente pequeño de personas en riesgo de ser obligadas a apoyar o celebrar un «matrimonio» del mismo sexo. El cambio ha afectado ampliamente a las personas, incluyendo a los clérigos, que deseen hacer públicos los argumentos acerca de la sexualidad humana.

Mucho discurso, que era posible antes de la aprobación del «matrimonio» homosexual, ahora conlleva riesgos. Muchos de los que han persistido en expresar su desacuerdo han sido objeto de investigaciones por parte de comisiones de derechos humanos y procedimientos (en algunos casos) ante los tribunales de derechos humanos.

Los que son pobres, con poca educación y sin afiliación institucional han sido objetivo especialmente fácil de las leyes anti discriminación, no siempre aplicadas de manera uniforme. Algunos han sido condenados a pagar multas, pedir disculpas, comprometerse a nunca hablar públicamente sobre estos asuntos de nuevo.

Esto ha incluido a personas que escriben cartas a los editores de los periódicos locales, y ministros de pequeñas congregaciones de cristianos. Un obispo católico enfrenta dos demandas impulsadas por comentarios que hizo en una carta pastoral sobre el matrimonio.

Especialmente desde algunos procesos contra Mark Steyn y la revista Maclean, en 2009, se ha restaurado un punto de vista más amplio de la libertad de expresión. Y en respuesta a la protesta pública tras el asunto Steyn/Maclean, el Parlamento de Canadá revocó recientemente el estatuto jurisdiccional de la Comisión Canadiense de Derechos Humanos para perseguir el «discurso de odio». Pero el costo financiero de la lucha contra la máquina de los derechos humanos sigue siendo enorme –Maclean ha gastado cientos de miles de dólares en honorarios de abogados–. Y estos casos pueden tardar hasta una década en resolverse. Una persona común con pocos recursos que ha llamado la atención de una comisión de derechos humanos no tiene ninguna esperanza de apelar a los tribunales para su alivio; una persona tan sólo puede aceptar la advertencia de la comisión, pagar una multa (relativamente) pequeña, y luego observar la directiva de permanecer para siempre en silencio. Siempre que estas herramientas permanezcan a la disposición de las comisiones –para quien la nueva ortodoxia no da ninguna base teórica para tolerar la disidencia– participar en un debate público sobre el «matrimonio» homosexual es cortejar la ruina.

Presiones similares pueden ser –y son– ejercidas sobre los disidentes por profesionales de los órganos de gobierno (como los colegios de abogados, colegios de profesores, y similares) que tienen facultades legales para sancionar a los miembros de conducta impropia de la profesión. Las expresiones de desacuerdo con el carácter razonable de la institucionalización de los «matrimonios» homosexuales son comprendidas por estos organismos como actos de discriminación ilegal, que son materia de censura profesional.

Los maestros están particularmente en riesgo de una acción disciplinaria, y aunque sólo hagan declaraciones públicas criticando el «matrimonio» homosexual fuera de las aulas, siguen siendo considerados como creadores de un ambiente hostil para los estudiantes gays y lesbianas. Otros lugares de trabajo y las asociaciones voluntarias han adoptado políticas similares, como resultado de que han interiorizado que, en esta nueva ortodoxia, el desacuerdo con el «matrimonio» homosexual es discriminación ilegal que no debe ser tolerada.

3. Disminuyen los derechos de los padres en la educación pública

La institucionalización del «matrimonio» homosexual ha generado un sutil pero penetrante cambio en la patria potestad en la educación pública. El debate sobre cómo hablar del «matrimonio» del mismo sexo en el aula es muy parecido al debate sobre el lugar de la educación sexual en las escuelas, y sobre las pretensiones gubernamentales de ejercer autoridad primaria sobre los niños. Pero, si la educación sexual ha sido siempre un asunto discreto, en el sentido de que, por su naturaleza, no puede penetrar en la totalidad del plan de estudios, el «matrimonio» homosexual es de una base diferente.

Dado que uno de los principios de la nueva ortodoxia es que las relaciones del mismo sexo merecen el mismo respeto que damos a cualquier matrimonio, sus proponentes han tenido un éxito notable en la exigencia de que el «matrimonio» homosexual sea presentado de manera positiva en el aula. Reformas curriculares en jurisdicciones como British Columbia ahora impiden que los padres ejerzan su poder de veto sobre las prácticas educativas polémicas.

Los nuevos planes de estudios están impregnados de referencias positivas a los «matrimonios» del mismo sexo, no sólo en una disciplina, sino en todas. Frente a esta estrategia de difusión, la única defensa parental es eliminar a los hijos de la escuela pública por completo. Los tribunales han sido indiferentes a las objeciones de los padres: si los padres se aferran a fanatismos obsoletos, entonces los niños deben cargar con el peso de la «disonancia cognitiva», ellos deben absorber cosas contradictorias entre el hogar y la escuela, mientras la escuela trata de ganar.

Las reformas, por supuesto, no fueron vendidas al público como una cuestión de aplicación de la nueva ortodoxia. En su lugar, el fundamento declarado era prevenir el acoso escolar, es decir, promover la aceptación de la juventud gay y lesbiana y los hijos de las familias del mismo sexo.

Se trata de un objetivo loable para fomentar la aceptación de las personas. Pero el medio elegido para lograrlo es una grave violación de la familia; es nada menos que el adoctrinamiento deliberado de los niños (sobre las objeciones de sus padres) en una concepción del matrimonio que es fundamentalmente hostil a lo que los padres entienden que son los mejores intereses para los niños. Se frustra la capacidad de los padres para llevar a sus hijos a comprender el matrimonio para que sea propicio su crecimiento como adultos. A una edad muy temprana, se enseña a los niños que la razón de ser del matrimonio no es otra cosa que la satisfacción de los deseos cambiantes de adultos por tener compañía.

4. Altera el derecho de autonomía de las instituciones religiosas

A primera vista, el clero y lugares de culto aparecían en gran parte inmunes a la coacción para realizar «matrimonios» del mismo sexo. De hecho, este fue el gran pacto de la legislación del «matrimonio» del mismo sexo: que el clero mantendría el derecho a no realizar «matrimonios» que violen sus creencias religiosas. Los lugares de culto no podían ser reclutados en contra de los deseos de las entidades religiosas.

Debería haber quedado claro desde el principio qué poco estrecha era esta protección. Sólo evita que el clero sea obligado a llevar a cabo ceremonias de «matrimonio». No funciona, como hemos visto, como escudo contra el escrutinio de las comisiones de derechos humanos sobre los sermones o cartas pastorales. Deja a las congregaciones vulnerables a problemas legales si se niegan a alquilar sus instalaciones auxiliares a parejas del mismo sexo para sus ceremonias, o a cualquier otra organización que pretenda utilizar la instalación para promover una visión de la sexualidad totalmente en desacuerdo con los suyas.

Tampoco se impide a los gobiernos provinciales y municipales de retener los beneficios a las congregaciones religiosas a causa de su doctrina sobre el matrimonio. Por ejemplo, el Proyecto de Ley 13 de la misma ley de Ontario obliga a las escuelas católicas de acoger clubes de «Gay-Straight Alliance» (y usar ese nombre en particular), y también prohíbe a las escuelas públicas alquilar sus instalaciones para las organizaciones que no estén de acuerdo con el código de la nueva ortodoxia. Teniendo en cuenta que muchas congregaciones cristianas pequeñas alquilan auditorios de escuelas para llevar a cabo sus servicios de adoración, es fácil darse cuenta su vulnerabilidad.

5. Cambia la concepción pública de matrimonio

Se ha argumentado que si el «matrimonio» homosexual está institucionalizado, nuevas categorías matrimoniales pueden ser aceptadas, como la poligamia. Una vez que se abandona la concepción conyugal del matrimonio, y se la sustituye por una concepción del matrimonio que tiene como criterio la búsqueda de compañía adulta, no hay ninguna base de principios para negar la extensión de licencias de matrimonio a las uniones polígamas y al llamado «poliamor».

En otras palabras, si el matrimonio se trata de satisfacer los deseos adultos de compañía, y si los deseos de algunos adultos abarcan acuerdos cada vez más novedosos, ¿cómo podemos negarlos? No se evaluará aquí esta afirmación, sino simplemente informar de cómo este escenario se juega en Canadá.

Una prominente comunidad polígama en British Columbia se envalentonó en gran medida por la creación de «matrimonios» del mismo sexo, y proclamó públicamente que ya no había base de principios para la criminalización continua de la poligamia. De todos los tribunales canadienses, sólo un tribunal de primera instancia en British Columbia ha discutido sobre si prohibir la poligamia es constitucional, y pidió una opinión consultiva al gobierno de la provincia. La prohibición penal de la poligamia fue confirmada, pero sobre una base estrecha que define como poligamia a los matrimonios civiles múltiples. El tribunal no se refirió al fenómeno de múltiples matrimonios de derecho consuetudinario. Así que, hasta ahora, las formas dominantes de la poligamia y el poliamor que se practican en Canadá no han obtenido la condición legal, pero tampoco han enfrentado obstáculos prácticos.

La lección es ésta: una sociedad que institucionaliza el «matrimonio» homosexual no tiene por qué institucionalizar la poligamia. Pero el ejemplo de British Columbia sugiere que la única manera de hacerlo es hacer caso omiso de los principios. El razonamiento del caso de la poligamia no dio ninguna explicación convincente de por qué sería discriminatorio no extender la concepción de «matrimonio» para los gays y las lesbianas, y no para los polígamos y poliamorosos. De hecho, el fallo parece que descansa sobre animadversión hacia polígamos y poliamorosos, lo que no es una base jurídica estable.

6. No aumenta la práctica del matrimonio

En cuanto a la práctica del matrimonio, es demasiado pronto para decir mucho. Los datos del censo de 2011 establecen que, en primer lugar, el matrimonio está en declive en Canadá, como en gran parte de Occidente; en segundo lugar, el «matrimonio» homosexual es un fenómeno estadísticamente menor; y tercero, hay muy pocas parejas del mismo sexo (casadas o no) con niños en el hogar.

Hay aproximadamente 21.000 «matrimonios» del mismo sexo en Canadá, fuera de los 6,29 millones de parejas casadas. Las parejas del mismo sexo (casadas y solteras) constituyen el 0,8% de todas las parejas en Canadá; el 9,4% de las 64.575 parejas del mismo sexo tienen hijos en el hogar, y el 80% son parejas lesbianas.

Por el contrario, el 47,2% de las parejas heterosexuales tienen hijos en el hogar. Canadá dejó el seguimiento del divorcio después de 2008, y nunca ha proporcionado datos sobre el divorcio de personas del mismo sexo.

Lo que se desprende de estos datos es que el «matrimonio» del mismo sexo no tiene, contrariamente a los argumentos que se manejaron, el poder de impulsar una cultura renaciente del matrimonio en Canadá. Tampoco existen datos censales (de una forma u otra) para argumentos empíricos que unan la institucionalización del «matrimonio» del mismo sexo a la estabilidad del matrimonio.

Sin datos empíricos sobre las tasas de divorcio (que no están disponibles en Canadá), nos quedamos con argumentos conceptuales. En este sentido, la experiencia canadiense no puede proporcionar mucha información.

Nos quedamos con la pregunta, ¿la institucionalización del «matrimonio» del mismo sexo descansa en una concepción del matrimonio que hace especial hincapié en la estabilidad, así como en la concepción conyugal?

Si no es así, entonces podemos razonablemente creer que el «matrimonio» homosexual va a acelerar la aceptación cultural de una concepción del matrimonio –el modelo de compañerismo adulto– que ha hecho mucho daño social en los últimos cincuenta años.

Bradley Miller

 

 

infocatolica.com

 
 

21 comentarios

Flipando en colores. Impresentables.
11/01/15 9:59 PM
Comentario de Ricardo de Argentina
Para la Iglesia estas estadísticas sociales no tienen valor. Aún si las experiencias fuesen primorosas y aleccionantes, la condena de Dios a estas aberraciones morales no sufriría la más mínima objeción.
11/01/15 10:02 PM
Podemos hacer viñetas sobre el gaymonio, que ya veréis lo que dura el Dogma de la libertad de expresión.
11/01/15 11:17 PM
Comentario de Miguel, Madrid
Menudo estudio mas serio. ¿De verdad que no estáis de broma?
12/01/15 12:45 AM
Comentario de Agustin Ruso
Muy buen estudio
12/01/15 12:51 AM
Comentario de Ma. Del Carmen García Zepeda
Por lo visto creen los que promueven y defienden el dique matrimonio de homosexuales , que el castigo sobre Sodoma y Gomorra ha de ser un cuento chino. Ignoran la ley natural y por lo tanto la divino positiva. Que cuentas darán en su juicio particular!"
12/01/15 1:21 AM
Todos los puntos de este articulo intentan decir una misma cosa: No al matrimonio homosexual porque es malo...
Entonces, lo que ustedes proponen es que los matrimonios gay se prohíban, que ningún hombre o mujer que sea homosexual puede casarse con quien ama solo porque ama a alguien de su mismo sexo... Si eso no es una gran falta de respeto a las libertades humanas, no se que si lo sea...
Esas personas no afectan a nadie, comparten su amor y por eso deciden casarse, solo buscan ser felices al igual que cualquier pareja hetero, su amor es tan natural como el de cualquier pareja hetero...
Dios predica la tolerancia y el amor a los semejantes sin importar sus condiciones, por que no mejor seguir sus enseñanzas y dejar a estas personas con sus bodas ser felices entonces?
Por otro lado, estos matrimonios ya son una realidad, y les guste o no, se seguirán legalizando en muchos mas lugares, este y mas derechos, como el de formar una familia, las personas gays los irán obteniendo porque se los merecen, no hay nada de malo, ni nada de perjudicial ni de anormal en amar a alguien del mismo sexo...
Espero que algún día despejen su mentes de ideas arcaicas y puedan darse cuenta de que sean heteros, gays o bisexuales, todas son personas, humanos que aman, que sienten, que sufren.... Y que merecen ser tratados con el mismo respeto y los mismos derechos....
12/01/15 3:10 AM
Comentario de LEY de Dios y LEY Natural
Los llamados en Argentina "putimonios" hace unos años me hicieron reflexionar... De verdad que a una pareja que sienta la verdad del amor llamando a su puerta, no dejará en manos de un notario, oficina civil o simplemente "detrás de la puerta" su decisión de vivir en pareja. Está claro que buscará el Sacramento del Matrimonio. No todos los jóvenes son locos, extraviados, y todavía hay familias que ORAN, forman en la Libertad de los hijos de Dios, y eso tiene su fruto a su tiempo.A propósito, oremos por el Sínodo de La Familia. Oremos. y "Nada te turbe..." Dios está con este mundo aunque lo veamos un poco o bastante loco! El tiene el mayor interés en Que venga a nosotros Tu Reino!
12/01/15 3:49 AM
Comentario de José Ronaldo
A ver si entendí bien las cifras; en diez años:
- 43,575 parejas (homosexuales-lesbianas)establecidas (SIN vínculos, derechos ni obligaciones legales). ¿Para qué ponerlos en un estudio sobre "matrimonios"?
- 21,000 "matrimonios"(parejas que SI tienen ya vínculos, derechos y obligaciones legales establecidas).
- Al menos 4,856 niños viviendo con "dos mamás".
- Al menos 1,214 niños viviendo con "dos papás".
- 21,000 matrimonios en diez años da como promedio 2,100 matrimonios al año. 
Es una verdadera pena no contar con cifras de divorcios entre este tipo de "matrimonios". ¿Es que no se han dado o se trata de una actitud deliberada de ocultarlo?
Falta alguna otra medida estadística, para examinar y entender mejor los datos que un incompleto promedio estadístico aporta. Concretamente, en el número de "matrimonios" que se han dado a lo largo de cada uno de los 10 años.
Personalmente, me preocupan los niños. ¿Cómo estará siendo su desarrollo y proceso de adaptación social?
Parecería obvio que ninguno de estos "matrimonios" esté "bendecido" por ninguna Iglesia, y menos, que alguno de estos "matrimonios" esté conformado por gente bautizada en la Iglesia Católica.
12/01/15 4:58 AM
Comentario de Jaime Avendaño
Hasta no hace mucho tiempo la palabra Matrimonio era tan sagrada como decir ahora Eucaristía, pero llegaron los de mente y alma sucia y comenzaron a llevarse entre las patas la palabra matrimonio, utilizándola para etiquetar sus porquerías. Porque eso es la homosexualidad practicada. Ahora bien, qué herencia estamos dejando a nuestros jovenes, por lo visto, cero en valores o al menos superdevaluados. Ya ni verguenza parece que sentimos, esta bien respetar la preferencia sexual de las personas, pero eso no significa que hay que aplaudirles y aprobar todo lo que están haciendo.
No permitamos que nuestros hijos apoyen lo sucio o terminarán embarrados hasta el cuello y todo nuestros hogares sufrirán las consecuencias de la penitencia de los pecados.
12/01/15 6:16 AM
Comentario de Horacio Castro
¿Algunos pretenden que aceptemos como opciones esta perversión 'consumada' por los que se creen dueños del término "amor", o la demencia del islamismo? Tenemos nuestra hermosa doctrina católica para oponerles. Que empiecen por ser consecuentes con sus obligaciones nuestros sacerdotes y religiosos.
12/01/15 10:53 AM
Sam, el matrimonio homosexual no es natural. Dios creó al hombre y a la mujer para que uniendose fuesen una sola carne, procreasen y se acompañasen.
12/01/15 11:02 AM
Todo esto y más que viene se veía venir. 



Y aquí dónde y cómo, el que antaño fuera por defender la familia y el suelo patrio jurando Bandera; Cómo esta vez en leyes de Mundo llega el someterse y prestar juramento público a esta sus propias leyes; y aquí la obligación de cumplirlas y respetarlas públicamente. 

Y contra esto lo que para el creyente de un Dios supremo y sus ley le llega: El ser o no ser del mundo, por el mundo y para el mundo; Y contra Dios; O,.. morir.... 

como fuere donde se recuerda a aquellos que en sus días sufrieron semejante tribulación social.(Ap.7,12-14)

Y mientras esto llega y se consolida: En su mundano aletargo la Iglesia de Jesús sin atreverse a declarar, que hay que reavivar nuestra fe en Dios y sus Santos Mandamientos, pues vivimos tiempos de fin de tiempo, que es el fin de este Mundo.
12/01/15 11:12 AM
Es delicado. E impresentable que se amordaze a los cleros. Alli la legislacion canadiense simplemente fallo. 

En cuanto al matrimonio es un sacramento dado por Dios. Es virtualmente imposible que se lo de algo no planeado . ( si, adan y eva eran hombre y mujer ) . De modo que no hay vuelta que darle .

En cuanto al matrimonio civil, mas valdria llamarlo acuerdo de vida en pareja. El matrimonio civil simplemente fue un espejismo, derivado del religioso que inventaron los que querian un estado separado de la iglesia y en ocasiones eran anticlericales. Por supuesto, no es malo tener un contrato legal , si uno se casa por la iglesia. Refuerza. Pero al reves no funciona. Un sucedaneo no puede reemplazar lo verdadero que viene de Dios
12/01/15 11:43 AM
Comentario de Pablo E.
No fue en vano escuchar una conferencia del foro de católicos
alemanes dentro en estas ideologías contra la vida en que trataban los problemas de transplantes de órganos . Ayer se confirmó esta preocupación, informado en las noticias diarias (lo que es decir mucho), de una operación que tuvo que ser interrumpida porque el paciente al que le quitaban sus órganos estaba vivo!!
12/01/15 12:06 PM
Comentario de Miguel Antonio Barriola
Hay que ver qué se entiende por "amor". Porque uno es el de "Eros" el diocecillo griego, que, vendados los ojos, arroja sus dardos sin ton ni son, o sea, prescindiendo de la inteligencia en esa suerte de afecto.
Pero..., si el amor ha de ser "humano", nunca podrá prescindir de la "razón", que se funda no sólo en impulsos primerizos, en aprecio de la pura belleza física, que se enamora de una "Miss Universo" o de un "Charles Atlas", pero..., dejando de lado carácter, costumbres, convicciones, que hacen muchísimo a la persona total y, por ende, a una convivencia, que no sea puramente de intercmbio sexual. 
Un proverbio alemán, muy sagaz, dice: "Creo en el amor a primera vista; pero tengo por aconsejable, dar un segundo vistazo".
El amor a lo "Juan Tenorio"...( "e in Ispania son già mille e tre": en España, el "héroe Tenorio", tiene ya mil y tres amantes) no puede llamarse amor. Es el puro instinto desenfrenado. O como se dice del "Cherubino" del "Figaro" del mismo Mozart: "Non più andrai farfallone amoroso, notte e giorno d'intorno girando, delle belle turbando il riposo, narcisetto adoncino d'amor" (= No irás más mariposón amoroso, dando vueltas de día y de noche, perturbando el reposo de las hermosas, pequeño Narciso y Adonis de amor).
Un impulso inestable, que va de flor en flor, que "usa" a las personas para el propio placer, no puede aspirar a llamarse "amor".
Ahora bien, muchos estudiosos han demostrado que los amoríos homosexuales son por demás inestables.
12/01/15 12:32 PM
Comentario de Beatriz Mercedes Alonso (Córdoba - Argentina)
Se ha perdido todo temor de Dios. Pretendemos vivir como si Dios no existiera. 

PERO DIOS EXISTE. ÉL NOS CREÓ A NOSOTROS, NO NOSOTROS A ÉL. 

Nos creó por amor y quiere que seamos felices. Él, en su infinita sabiduría, es el que verdaderamente sabe lo que nos conviene para alcanzar la auténtica felicidad. Por eso se reservó el derecho de decidir lo que estaba bien y lo que estaba mal. 

Pero ahí estamos nosotros, con nuestra DESOBEDIENCIA, fruto de nuestra SOBERBIA. Y en lugar de obedecer a Dios que quiere nuestro bien, seguimos escuchando a la serpiente: «De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.» (Gén 3,4s).

Por una vez en la vida, usemos la inteligencia QUE DIOS NOS DIO, para pensar seriamente en esto: más tarde o más temprano tendremos que dar cuenta de nuestras acciones ante la Justicia divina. De Dios nadie se burla.
12/01/15 1:34 PM
Comentario de Juan Mariner
¿En Charli Hebdo se hizo alguna viñeta sobre la aprobación legislativa francesa del "matrimonio" homosexual o similiar, o creyeron que no merecía sátira alguna porque era algo "intocable" y "bueno"? ¿Se rieron de los que se oponían al gaymonio?
12/01/15 2:00 PM
Comentario de SIMON- D.U.E. (JUBILADO)
Este es un tema muy difícil de resorber cuando los que están detrás de ellos son los lóbis Gay y Lesbianas, y sobre todo cuando son los Estados los que legislan en favor de todas estas tendencias, incluso creo que es una labor de ingeniería, para menospreciar la familia tal y como la ha creado Dios Nuestro Señor. No estoy de acuerdo con estas posturas. ni como cristiano, ni como persona.
12/01/15 2:27 PM
Comentario de Armando Cienfuegos
Oye Sam: 
No todo "amor desordenado" por llamarle amor lo hace correcto, llevando tu logica Juan ama a su perro, ... luego que se "casen". Y lo de respetar la libertad de cada uno, pues tiene sus limites, para muestra los hechos sangrientos de Paris, entonces para ti los yihadistas que cometieron tal crimen por aquello de su libertad, sus actos merecen respeto en atencion a su libertad, si alguien decide suicidarse, en atencion a su libertad tambien y asi podemos seguir. ¿Tan dificil se te hace comprender que no se condena a la persona sino el amor desordenado? ... Hablas de libertad y te molesta que expresen opiniones que difieren de la tuya, menuda libertad es esa.
12/01/15 6:52 PM
Seguramente no publicarán mi comentario porque no interesa, aún así lo voy a intentar:
Matrimonio es la unión a efectos legales de dos personas que se aman
¡Amor! ¡Qué terror! ¡Qué espanto! ¡Qué pecado!
Afortunadamente cada vez menos católicos caen el la hipocresía de decir que Dios es amor pero a la vez descalificar, despreciar y hacer la vida imposible a dos personas que se quieren por ser éstas del mismo sexo.
Afortunadamente vivo en España, una gran nación, libre, plural, diversa, aconfesional, que cuida de nuestros deberes y derechos, que nos ofrece la posibilidad de realizarnos como personas y que a mi, me dio la oportunidad de unirme en legal matrimonio con mi marido hace ya dos años.
Matrimonio del que disfruto día a día de forma plena y feliz junto con mis amigos y familia.
Porque gracias a la sensatez de la mayoría de sus ciudadanos en España prevalecen las leyes, la libertad y la igualdad por encima de las confesiones religiosas y el adoctrinamiento le pese a quien le pese.
Por eso puede que alguno se sienta ofendido con mi mensaje, pero si se fijan verán que no he utilizado ni un insulto. Así pues, si te has sentido ofendido, querido amigo, haztelo mirar, pues yo solo doy testimonio del amor que tengo en mi vida.
12/01/15 7:11 PM