Imprimir esta página
Sábado, 17 Enero 2015 17:53

El intento de redefinición del matrimonio ataca a la familia

EL INTENTO DE REDEFINICION DEL MATRIMONIO ATACA A LA FAMILIA

 

Por Carlos Álvarez Cozzi (·)

 

Por estas horas las agencias de noticias nos comunican que “Francisco alertó sobre las amenazas que enfrenta la familia en el mundo actual, especialmente el intento de algunos se redefinir la institución del matrimonio. Ante estas realidades, el Pontífice instó a proteger siempre a toda familia.”

En sus palabras en el encuentro con miles de familias en Mall of Asia de Manila, el Papa Francisco dijo que “Si, por un lado, demasiadas personas viven en pobreza extrema, otras, en cambio, están atrapadas por el materialismo y un estilo de vida que destruye la vida familiar y las más elementales exigencias de la moral cristiana.

La familia se ve también amenazada por el creciente intento, por parte de algunos, de redefinir la institución misma del matrimonio, guiados por el relativismo, la cultura de lo efímero, la falta de apertura a la vida”.

El Santo Padre exhortó a estar atentos a “la nueva colonización ideológica. Existen colonizaciones ideológicas que buscan destruir la familia. No nacen del sueño, de la oración, de la misión que Dios nos da. Vienen de afuera, porque eso digo que son colonizaciones. No perdamos la libertad de la misión de la familia".

"Y así como nuestros pueblos en un momento de su historia llegaron a la madurez de decirle no a cualquier colonización política, como familia tenemos que ser muy sagaces, hábiles y fuertes para decir no a cualquier intento de colonización ideológica sobre la familia. Y pedirle a San José, que es amigo del ángel, para que nos diga cuando podemos decir si, y cuando podemos decir no".

Qué gran alegría nos produce leer estos claros conceptos del Santo Padre. Seguramente, los laicistas radicales que aplaudieron su elección ahora no estarán muy contentos que digamos.

Porque estas palabras valientes de Francisco no son  “políticamente correctas” para el mundo, pero son una gran verdad!!!

En nuestro artículo sobre “La familia en riesgo ante la reingeniería social antinatural”, publicado a fines del año pasado en forumlibertas.com decíamos:                             

“En la República Oriental del Uruguay se está produciendo una ofensiva sin precedentes contra el derecho a la vida –primero de los derechos humanos– y contra los derechos de la familia, pilar fundamental de la sociedad.

En los últimos diez años han sido legalizados el aborto voluntario, las uniones concubinarias, el mal llamado “matrimonio homosexual”, las técnicas de reproducción humana artificial (íntimamente ligadas a prácticas abortivas y eugenésicas), algunas formas de eutanasia pasiva (mediante el “testamento vital”), la producción, distribución y comercialización de marihuana, etc.

Además, las nuevas leyes sobre esos asuntos representan sólo la punta del iceberg. Un muy amplio conjunto de decretos, ordenanzas, proyectos e iniciativas apunta en la misma dirección.

Este ataque contra la vida humana, el matrimonio y la familia no es exclusivo de nuestro país, sino que afecta a casi todo el mundo –sobre todo a la civilización occidental– y se viene gestando desde hace mucho tiempo.

En este artículo no analizaré detalladamente las causas de este complejo fenómeno. Baste decir que hoy asistimos a la eclosión de una mentalidad individualista que concibe al hombre como un ser que se realiza satisfaciendo todos sus deseos y viviendo libre de todo compromiso permanente con los demás; libre de toda vinculación que implique sacrificios o renuncias.

Esta mentalidad está bien representada en aquel slogan del “mayo francés” de 1968: “Vivir sin obligaciones y gozar sin trabas”.

Despreciando la sabiduría cristiana, que enseña que la felicidad no está en el egoísmo sino en el don de uno mismo a los demás, el individualista concibe los derechos humanos, no como una realidad intrínseca a la naturaleza humana, sino como el resultado de un contrato o consenso social.

Por medio de ese consenso, necesariamente cambiante, los hombres, para evitar la guerra abierta de todos contra todos, cederían una parte (mayor o menor) de su libertad a cambio de más seguridad.

En esta errónea perspectiva, el matrimonio es un mero contrato, la vida en sociedad no es un bien, sino un mal necesario, y el hombre en sociedad no busca el bien común, sino exclusiva o primordialmente su propio interés.

No es sorprendente que en este contexto esté prosperando una nueva ideología: la ideología de “género”, vinculada al feminismo radical y a una especie de neomarxismo que traslada la dialéctica de la lucha de clases al interior de la familia.

Esta ideología representa una forma muy curiosa de dualismo, pues disocia completamente, en el ser humano, la naturaleza de la cultura, el sexo del “género”, lo corporal de lo espiritual o psicológico. Es utilizada para impulsar un proyecto de reingeniería social radical que viola la “ecología humana”, nuestra propia naturaleza humana.

Es paradójico que los impulsores de ese proyecto sean a menudo personas muy sensibles al respeto de la ecología y la naturaleza.(··) Y ese desafío nos interpela como juristas pero también como padres y abuelos e integrantes de una Familia bajo Dios.

¿Permitiremos pasivamente que los enemigos de la familia sigan atacando a la misma desde dentro de los organismos internacionales?

Enfrentar esto no sólo es de buenos ciudadanos, sino también de buenos padres de familia, institución que debería ser declarada “Patrimonio Común de la Humanidad” por ser el hábitat ecológico natural de los seres humanos.

Así lo ha propuesto la organización “Gobernantes y Parlamentarios por la Vida y la Familia”, en su Declaración de Buenos Aires de febrero de 2011, porque ella es el único lugar donde nacemos, nos hacemos personas, crecemos y en el que no nos consideran un número de documento de identidad sino que somos aceptados desde la “perspectiva del amor”.

Hace pocas semanas que el Cardenal George, de Chicago, acusaba al gobierno norteamericano de proporcionar al islamismo la mejor excusa para que éste desprecie a Occidente: el laicismo como nueva religión del Estado, que lleva a que todo disenso contra el pensamiento único sea perseguido como en el Islam, incluso con la pérdida de la vida.

Y si no, ¿qué representa el crimen del aborto legalizado donde ya han muerto más seres humanos que en todas las guerras mundiales?”.

 

(·) Jurista y dirigente socialcristiano uruguayo

 

Montevideo, 16-01-2015

 

 

 

Valora este artículo
(0 votos)
Inicia sesión para enviar comentarios