Miércoles, 18 Febrero 2015 13:08

Vendida como esclava en Corea del Norte, fue obligada a abortar sin anestesia

Fue encerrada en una prisión donde no tenía comida ni ropa de abrigo

Decidió ser fuerte para luchar por las personas que murieron sin razón

Actualmente estudia ciencias políticas en Corea del Sur

 

 

17-02-15  Estuvo en una cárcel en la que sobrevivieron 200 personas de los 2.000 presos que había en aquel momento.

REDACCIÓN HO.- Fue vendida como esclava en Corea del Norte en 1998 y posteriormente obligada a abortar sin anestesia en 2002.

Afortunadamente, Ji Hyunah logró escapar a Seúl, Corea del Sur, en 2007. Ahora Ji estudia ciencias políticas en la Universidad Nacional Chonnam (Corea del Sur) y ha compartido su historia en un libro titulado “244 kilómetros en busca de la libertad”,según detalla Life Site News.

La primera vez que Ji Hyunah fue vendida la enviaron como regalo a una anciana a China. “Me dolió haber sido vendida. Me sentí como si me hubiese convertido en un cerdo o en un perro. Pero luego me di cuenta de que era mejor estar en China que en Corea del Norte”.

Sin embargo, antes de conocer a su actual marido fue capturada por agentes de seguridad chinos y enviada de vuelta a Corea del Norte. Allí fue encerrada en una prisión brutal en la que sólo sobrevivieron 200 personas de los 2.000 presos que había en ese momento.

Ji Hyunah ha contado que no tenían comida y que incluso se vieron obligados a alimentarse a base de ranas o saltamontes. Tampoco les daban ropa, así que en invierno se envolvió en bolsas de plástico para combatir el frío.

La segunda vez que Ji cayó en un red de tráfico ilegal de personas, fue entregada a un anciano chino para trabajar en una granja y pagar sus deudas. En 2002 fue repatriada a Corea del Norte, después de que las autoridades chinas la capturasen de nuevo. Fue enviada a un centro de detención donde descubrieron que estaba embarazada de su antiguo “dueño”.

"Llevaron a cabo un aborto forzado, sin anestesia. Empecé a sangrar mucho y por mucho tiempo. Tuve la suerte de que uno de los guardias se apiadó de mí y convenció a su superior para liberarme”, explica la mujer coreana.

Ji llegó a la conclusión de que tenía que ser fuerte: “No teníamos otra opción. Decidí no morir porque tengo una razón para vivir. Demasiadas personas murieron sin razón y quiero luchar por ellos. Quería sobrevivir para cumplir con su deseo de libertad”.

En 2014, un informe de las Naciones Unidas sobre Corea del Norte declaraba al régimen de Kim Jong-un culpable de cometer crímenes contra la humanidad como forzar a mujeres a abortar a sus bebés o matarlos después del nacimiento.

Según el documento estos crímenes fueron: "exterminio, asesinato, esclavitud, tortura, encarcelamiento, violación, abortos forzados y otros actos de violencia sexual, persecución por motivos políticos, religiosos, raciales y de género, traslado forzoso de poblaciones y desaparición forzada de personas".

 

 

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