Martes, 09 Junio 2015 10:45

El noviazgo, un camino para que el amor madure

Dentro de sus catequesis sobre la familia, en la audiencia del 27 de mayo el Papa Francisco reflexionó sobre el noviazgo, como camino de maduración en el amor hasta el matrimonio. Recogemos sus palabras.

 

El noviazgo –como indica la palabra (en italiano se dice ‘fidanzamento’ ndr.)– tiene con ver con la confianza, la confidencia, la fiabilidad. Confianza con la vocación que Dios dona, porque el matrimonio es sobre todo el descubrimiento de una llamada de Dios. Ciertamente es algo hermoso que hoy los jóvenes puedan elegir casarse sobre la base de un amor recíproco.

 

Pero precisamente la libertad de la unión requiere una consciente armonía en la decisión, no solo el simple acuerdo de la atracción o del sentimiento de un momento, de un tiempo breve. Requiere un camino. El noviazgo, en otros términos, es el tiempo en el que los dos están llamados a hacer un buen trabajo sobre el amor, un trabajo partícipe y compartido, que va a lo profundo.

Se van descubriendo el uno al otro: el hombre entiende a la mujer aprendiendo de esta mujer, su novia; y la mujer entiende del hombre aprendiendo de este hombre, su novio. No infravaloremos la importancia de este aprendizaje: es un compromiso hermoso, y el amor mismo lo requiere, porque no es solamente una felicidad despreocupada, una emoción encantada. (…)

Una alianza que no se improvisa

 

La alianza de amor entre el hombre y la mujer, alianza para la vida, no se improvisa, no se hace de un día para otro, no hay matrimonio exprés: es necesario trabajar el amor. Es necesario caminar. La alianza del amor entre el hombre y la mujer se aprende y se afina. Me permito decir, es una alianza artesanal. Hacer de dos vidas una vida sola. Es también casi un milagro. Un milagro de la libertad y del corazón, confiado a la fe.

Tendríamos quizá que comprometernos más en este punto, porque nuestras “coordinadas sentimentales” están un poco confusas. Quien quiere todo y enseguida, después también cede todo –y enseguida– a la primera dificultad, o a la primera ocasión. No hay esperanza para la confianza y la felicidad del don de sí, si prevalece la costumbre de consumar el amor como algo que completa el bienestar psico-físico. ¡El amor no es esto! El noviazgo se centra en la voluntad de cuidar juntos algo que nunca deberá ser comprado o vendido, traicionado o abandonado, por tentadora que pueda resultar la oferta.

 

 

aceprensa.com  28-05-15