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Lunes, 22 Junio 2015 21:04

La presidenta argentina, Cristina Fernández, reglamenta subrepticiamente el aborto libre y gratuito, con la complicidad de los jueces

            ABORTO EN ARGENTINA                                                                                                          

 El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al aprobar una Guía Técnica para la atención integral de los abortos "no punibles", viola la Constitución de la República que reconoce que la vida humana comienza con la concepción.

 

Por Carlos Álvarez Cozzi

 

Por estas horas, las agencias de noticias nos dan cuenta del descaro de la presidenta argentina, al poner en marcha un protocolo de aborto no punible, mediante una Guía Ministerial de Salud Pública, en un país como la República Argentina cuya Constitución reconoce el derecho a la vida desde el momento de la concepción.

 

Para colmo limita inclusive, severamente, el derecho a la objeción de conciencia.

 

(https://www.aciprensa.com/noticias/argentina-legaliza-aborto-prohibe-ecografias-y-viola-libertad-de-conciencia-48520/).

 

 El documento de 72 páginas, que fue publicado en el sitio web del Ministerio de Salud, lleva la firma de Cristina Fernández y está fechado en abril de 2015. El mismo califica al aborto como un “derecho de la mujer”. Es decir, no le basta con hacerlo no punible sino que, fiel a la agenda de género, ahora también reforzada por la OEA,

 

(http://www.forumlibertas.com/frontend/movil/El-Nuevo-Secretario-General-De-La-OEA-Impulsa-La-Agenda-De-Genero-vn33977-vst33)

 

en forma descarada, lo considera como un “derecho”, por tanto, exigible ante el Estado.

 

En efecto, en la guía difundida por el gobierno argentino se lee que “el ejercicio de este derecho (el derecho al aborto) se encuentra enmarcado en los derechos sexuales y reproductivos, como parte de los derechos humanos”.

Adviértase que jamás podría constituir un derecho humano dar muerte en forma intencional a otro ser humano. En este caso, aun más agravado por estar indefenso y todavía practicado con abuso de las relaciones domésticas.

A tal punto llega el disparate, que en el documento del Ministerio de Salud se prohíbe mostrar la ecografía a la mujer que ya haya decidido abortar. Porque es sabido es que un alto porcentaje de las madres que ven a su hijo moviéndose, desisten de su intento.

Además, informan las agencias, la norma citada dispone que “el derecho a la objeción de conciencia queda limitado para evitar la llamada ‘objeción declamada’.

Deberá ser ‘autorizado’ por la institución médica y no afectar a la disponibilidad del servicio.

Es decir, se niega en los hechos el derecho a la “objeción de conciencia”, dado que el mismo debe ser “autorizado” por la autoridad pública, lo cual es inadmisible.

El derecho a la objeción de conciencia es universalmente admitido, y no debe estar reglamentado para limitarlo o dificultarlo.

Recientemente, en Uruguay, la Justicia Administrativa (Tribunal de lo Contencioso Administrativo), en una demanda de nulidad entablada por un grupo de médicos, contra varios artículos del decreto reglamentario de la Ley de Aborto del año 2012, decidió suspender la aplicación en forma preventiva, cautelar, de varios artículos de la reglamentación que buscaban limitar o dificultar el ejercicio del derecho de objeción de conciencia por parte de los médicos que se nieguen, por razones éticas, a dar muerte a un niño por nacer en el vientre materno.

La norma argentina tampoco deja opción a la objeción de los centros de salud católicos.

La Guía obliga, y así lo dice expresamente,  a todos los centros sanitarios de Argentina, públicos y privados, a que se practiquen los abortos, constituyendo también una violación a la libertad de cultos.

Otro grave hecho es el intento de desconocer la patria potestad, porque una menor entre 14 años y 18 años de edad, no necesitará la autorización de sus padres para que se practique un aborto, sin que los padres de la menor puedan oponerse ni ser necesaria siquiera su autorización. Se trata de menores!!!

Van quedando pocos gobiernos que se oponen a la presión de los organismos internacionales para que legalicen el crimen del aborto.

Es de destacar la actitud de los obispos y gobernantes de Paraguay, Perú y Ecuador, entre otros, que expresamente han rechazado dichas presiones de la “cultura del descarte”, o de “colonialismo cultural”, como gusta de llamar el Papa Francisco.

La hora de la resistencia ciudadana legítima, ante una norma injusta y además inconstitucional, ha llegado.

Esperemos que las fuerzas vivas y lúcidas de nuestros pueblos no sean tibias, porque el mal avanza, más por la indiferencia de los buenos, que por la fuerza de quienes cultivan el mal.

 

 

22-06-15