Miércoles, 16 Enero 2013 17:25

Singapur tendrá un nuevo ministerio para promover la natalidad

Fuente: dpa  |  2012-09-05

REPORTAJE Por Jan Lund y Christiane Oelrich (dpa)

SINGAPUR, 5 set (dpa) - Los jóvenes de Singapur tienen que ponerse manos a la obra si quieren que haya una nueva generación antes de que ellos envejezcan. Éste, al menos, es el mensaje del padre fundador de la nación, el casi nonagenario Lee Kuan Yew, que lamentaba la descendente tasa de natalidad de esta ciudad-Estado en su reciente discurso por el Día de la Nación.

"Si seguimos así, este lugar fracasará porque no habrá ciudadanos autóctonos suficientes para formar una mayoría", declaró.

En Singapur, la tasa de natalidad se sitúa en 1,2 hijos por mujer, una de las más bajas del mundo. Por eso, a fin de promover su aumento, el gobierno pondrá en marcha en noviembre un Ministerio para el Desarrollo Social y Familiar.

El problema no es nuevo, pero las medidas de gobiernos anteriores -casamenteros, ampliación del permiso de maternidad y aumento de apoyo financiero para embarazadas- han fracasado hasta el momento en conseguir más trabajo para las comadronas.

"Nos enfrentamos a un rápido envejecimiento de la población y, al mismo tiempo, millones de jóvenes no se casan o lo hacen tarde", señala Chan Chun Sing, ministro para Comunidad, Juventud y Deporte y padre de tres hijos. "Debemos tomarnos esto en serio e intentar crear un marco que invite a los jóvenes a formar familias", añadió.

El 40 por ciento de los hombres entre 30 y 34 años son solteros, igual que el 31 por ciento de las mujeres en la misma franja de edad. En el año 2000, las cifras se situaban en un 33 por ciento para ambos sexos.

Aunque la población pasó de 4 millones a comienzos de siglo a casi 5,2 millones en 2011, el aumento se debe principalmente a la inmigración. La mano de obra depende ya del trabajo de los inmigrantes, un asunto políticamente controvertido, y las últimas proyecciones prevén un descenso de la población a partir de 2025.

Pero las ayudas de hasta 10.000 dólares de Singapur (casi 8.000 dólares estadounidenses) para el primer bebé y de hasta 22.000 dólares por un tercer bebé o en adelante no han cambiado la situación.

"No es suficiente", afirma Genevieve Lee, de 37 años, que como la mayoría de singapurenses pide que no se cite su verdadero nombre. Tiene dos hijos, de 5 y 7 años, que pese a su corta edad reciben clases particulares los fines de semana para que puedan asistir a una buena escuela y, después, para que puedan seguir el ritmo de los estudios.

Eso es lo que los profesores esperan, explica esta madre, y cuesta entre 500 y 600 dólares singapurenses por niño al mes. "La presión para tener éxito comienza desde el jardín de infancia", afirma esta experta en relaciones públicas. "En Singapur, formar parte de la media está mal visto. Todo el mundo quiere estar entre los mejores."

Otro de los problemas es que las jóvenes singapurenses no quieren casarse. "He puesto toda mi energía en mi educación y un buen empleo", dice la agente inmobiliaria Mary Chan, de 32 años. "Me gusta comprarme zapatos y bolsos caros y me gusta viajar. No podría permitírmelo si tengo hijos."

Hasta ahora, los potenciales padres permanecen inmunes a los esfuerzos del gobierno. "Si el Ejecutivo quiere que tengamos más bebés, más ciudadanos, debería hacer más por nosotros, y no pedirnos que hagamos más por ellos", dice Noor, de 34 años.

El gobierno están intentado averiguar qué es ese "más" que podría hacer. Pero hasta la fecha, faltan respuestas. Cualquier iniciativa tiene que funcionar para las tres principales culturas singapurenses -china, malaya e india-, que se oponen a tener hijos fuera del matrimonio. Por eso, el Estado promueve las agencias de casamenteros.

A los singapurenses no les importa que las autoridades se entrometan en sus vidas privadas. "Se sienten seguros, confían en nosotros y están dispuestos a dejarse cuidar", sostiene Maggie Lim, que gestiona la agencia de citas patrocinada por el gobierno My Perfect Link (mi conexión perfecta).

Pero los cambios sociales forman un muro ante los anhelos de natalidad del gobierno, pues cada vez menos mujeres jóvenes están dispuestas a dejar de lado sus aspiraciones profesionales y de modo de vida para casarse y tener hijos. Según el profesor de la National University Tan Ern Ser, la percepción del coste de educar a un hijo es un factor cada vez más determinante.

"Antiguamente, el precio no era tan importante, pero hoy lo es cada vez más", señala este experto. "Los padres tienden a poner a sus hijos en el foco. Harán todo por ellos para asegurarse de que tendrán éxito, por lo que necesitarán más energía y recursos para criar a un niño."

En el fondo, afirma, el problema es de motivación personal. "Los singapurenses saben que la tasa de natalidad tiene que crecer, pero es su decisión individual", explica. "Lo que es bueno para el país, no necesariamente tiene que se bueno para el individuo o la familia."

 

Fuente: www.elpais.cr