Jueves, 13 Octubre 2016 09:57

Argentina: Analizan sancionar a padres cuyos hijos menores estén en los boliches

 

   

Se busca incluir esa iniciativa en el Código de Nocturnidad. También generar boliches para jóvenes hasta 18 años. “Los padres son los principales responsables”, sostienen.

 

 

15-03-2016 Viernes, 22 horas. Sole (16) y Maru (17) van a la casa de Mili. Allí se cambian y comen una pizza. Luego, tequila, “para empezar la previa”. A las dos de la mañana la mamá de Mili las lleva al boliche.

 
“Chau chicas, las busco a las cinco”, dice la mujer y se despide. No sabe cómo, pero su hija y las amigas le han encontrado la vuelta para “zafar” del control en la puerta y lograr entrar al boliche, pese a que está “prohibido para menores de edad”.

Además de violar la norma en este espacio público también ponen en riesgo a sus hijos en sus propias casas: compran y les proveen de bebidas alcohólicas. Y?no cerveza o fernet, sino bebidas blancas como vodka, tequila y otros. “Es mejor que aprendan a tomar en casa y no por ahí”, argumentan algunos mientras preparan un trago a una niña de 14 años. 
 
Sobre estos supuestos se construye día a día una cultura de consumo: “para pasarla bien, hay que tomar”. 
 
La ordenanza “Código de Nocturnidad” (sancionada en 2006) buscó regular la venta y consumo de alcohol en espacios públicos. Asimismo estableció la prohibición de acceso a discotecas a menores de edad, aunque con el tiempo, se fueron construyendo distintas formas de incumplirla, como por ejemplo la presentación de un DNI ajeno o adulterado. 
 
Desde que aparecieron los controles, también comenzaron a proliferar las fiestas privadas sin control.
 
Desde el año pasado, el concejal Julio Vivero impulsó una modificación del Código de Nocturnidad, que apunta a dos objetivos: sancionar a los padres de los menores de edad que concurran a los boliches y por otro lado, generar espacios -discotecas- para menores de 18 años.
 
“Es una norma compleja, hay que ser bastante criterioso”, indicó Vivero en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Esperan poder tratarla a la brevedad y este año lograr que se apruebe, aunque según Vivero dependerá de los tiempos de la Comisión de Legislación del Concejo Deliberante.
 
En cuanto a la sanción a los padres, indicó que “se harán los controles dentro del boliche, pedir documentos y si es menor de edad, tomar los datos del menor, la dirección e identificar a los padres para que vengan a retirarlo. Quedaría por resolver qué monto tendrá la multa y también, y esto será fruto del debate con los empresarios de discotecas, qué se deberá hacer con el joven mientras vienen los padres a buscarlo; también, qué sanción recaerá sobre la discoteca, si se clausura o no”, mencionó Vivero. 
 
También queda mucho por debatir en cuanto a generar espacios, es decir, discotecas, para menores de 18 años. Según Vivero, “hay padres que sabiendo que está prohibido llevan a sus hijos a la puerta del boliche y luego los pasan a buscar, se van tranquilos a sus casas pensando que por estar dentro del boliche están seguros. Pero allí está la chica de 15 años y hay hombres de 40, eso no es lo adecuado”, advirtió. 
 
Indicó que buscan conciliar con los empresarios de la noche para posibilitar que haya días destinados a menores de edad. 
 
Descartó que pueda hacerse una matiné o “boys” de 20 a 24 como se habituaba en los 90, porque “los mismos chicos que vinieron a las reuniones realizadas el año pasado nos dijeron que si el boliche cierra a la medianoche, ellos se van a otro lugar para seguir estando con los amigos, seguir viendo a la chica que le gusta”. 
 
Explicó que “la noche tiene que tener muchas actividades. Se trata de integrar, no de prohibir, ni de meter un toque de queda como en San Javier que no dejan a los chicos estar en las calles a la noche”.  
 
¿Padres presentes?
 
Si esta parte de la norma se presta a debate, ni hablar la relacionada con el consumo de alcohol, que los jóvenes comienzan a probar a los 12 o 13 años. “Como madre, me da mucha tristeza pensar que para poder compartir con sus amigos, los chicos deban emborracharse”, indicó a este Diario, María Elena Magri, madre de Lautaro Magri (17) fallecido en 2011 cuando regresaba a casa a bordo de un auto conducido por un amigo. 
 
Indicó que las modalidades de consumo que conoce a través de su hijo que hoy tiene 15 años, son preocupantes. Porque son los propios padres los que compran las bebidas en el supermercado y luego preparan los tragos para los jóvenes. 
 
En cuanto a las salidas nocturnas indicó que “a mis hijos yo los llevo y los traigo, pero sí, hay mucha comodidad, los padres por lo general no saben ni dónde ni con quién están sus hijos”, advirtió quien es fundadora de Estrellas Amarillas Posadas. Destacó la importancia de generar eventos donde se promueva la “diversión sin alcohol”.
 
El alcohol al volante
 
Ligado al consumo de bebidas alcohólicas está la cuestión de tránsito y la iniciativa de “Alcohol Cero”. Al respecto, Vivero dijo que “debemos lograr ese cambio cultural y todos deben participar, los dueños de las discotecas, las empresas que venden alcohol, los padres y no delegar todo el control al Estado”.  
 
Respecto a los riesgos del tránsito en las noches, Magri dijo que “los controles de alcoholemia deberían hacerse a las cinco de la mañana porque a esa hora la costanera es un desastre. He visto picadas de autos, y después están los que se pasan la lista de los controles de tránsito por Whatsapp, para así poder esquivarlos”, recordó.
 
Al respecto, Vivero indicó que esta forma de evadir los controles “es parte de la hipocresía social”.
 
Conductor designado ¿sí o no?
 
Sobre las propuestas de conductor designado, Magri resaltó “que habría que promoverla, que cada uno asuma la responsabilidad de manejar sin ponerse ni poner en riesgo a las personas que van en su auto”.
 
Al respecto, Vivero indicó que “es una propuesta que hay que discutirla” y dijo que “en su momento se implementó -los conductores designados tenían bebidas sin alcohol gratis en el boliche- pero los dueños de los locales bailables cuestionaron por qué ellos tenían que correr con los costos de esta iniciativa”. Nuevamente señaló que “entender que no hay que tomar si se maneja es parte de un cambio cultural”.
 
Instancia que podrá servir de prueba piloto será el evento San Patricio Artesanal, una feria de cervezas artesanales de Misiones en la bajada del puerto de Posadas. Es solo para mayores de 18 años y se implementará la figura del conductor designado.
 
Según anunciaron desde la municipalidad, se entregarán pulseras a quienes cumplan este rol. Habrá bebidas sin alcohol y sorteos de importantes premios para destacar esta responsabilidad. En un stand “educativo” se informará sobre el consumo responsable y habrá alcoholímetros disponibles. 
 
La mejor fiesta, en la escuela
 
En el Bolp 9 ubicado en calle Santa Fe casi costanera de Posadas son los propios estudiantes los que organizan fiestas varias veces al año. “Ahora están organizando el bautismo de los chicos de primer año”, indicó Irma Carballo, directora de la institución.
 
“Ellos presentan la nota pidiendo autorización y se ponen a organizar todo, el decorado, la música. Se hace desde las ocho hasta la medianoche y ni bien llegan ellos se ponen a bailar, eso significa que no tiene que ser la madrugada ni estar tomando para divertirse”, dijo. 
 
Lógicamente en estas fiestas solo se ofrece gaseosa. Pero el consumo de alcohol no escapa a las inquietudes de los docentes. “Para prevenir esto es importante el acompañamiento de los padres. Hay que trabajar desde la autoestima de los chicos porque tienen la autoestima muy baja. Entonces hay que escucharlos, hacerlos reflexionar”.
 
El Bolp 9 es un bastión en cuanto a formación artística en nivel medio, ya que son muy pocas las instituciones que tienen esta orientación. Algo inexplicable siendo que el arte puede ser el medio de expresión y de escape que reemplacen estas lagunas de alcohol en que muchos jóvenes buscan sumergirse.  
 
“El arte es necesario, pero es difícil hacer entender a los funcionarios que hay escuelas que son de inversión, no de gastos. Promover escuelas artísticas es una política educativa”, indicó quien también es docente en el profesorado de la Escuela de Música, cuyas carreras fueron recientemente cuestionadas desde el Consejo General de Educación.
 
Proyecto participativo
 
En cuanto al proceso de construcción de esta ordenanza, Alexis Rasftópolo, licenciado en Comunicación Social indicó a este Diario que “se deben propiciar espacios participativos donde los jóvenes puedan tener voz, intercambiar ideas y pensar propuestas junto con los funcionarios”.
 
“Hablamos de ‘las juventudes’, no de la juventud porque los jóvenes tienen diversas experiencias de vida, que dependen de condiciones materiales, acceso a la educación, género, entre otras. Entonces lo único en común es la edad”, dijo. Atento a esta cuestión y para evitar caer en estereotipos o en políticas públicas que no funcionen, indicó que se debería hacer un diagnóstico con todos los actores y generar espacios de participación barrial, en que los jóvenes puedan referirse a partir de sus propias voces.
 
La gran trampa 
 
Desde la Fundación Padres, que en diversas ocasiones visitaron la ciudad de Posadas, promueven una reflexión muy valiosa sobre el consumo de alcohol y de la moda del “reviente”, es decir, divertirse a costa de cualquier cosa, aún cuando esto signifique poner en riesgo la propia vida. 
 
En una conferencia desarrollada en el Auditórium Montoya, el presidente de esta fundación, Adrián Dall’Asta señaló ante cientos de jóvenes que “en busca de esa diversión y la necesidad de ‘pasarla bien’ porque la moda lo impone, muchos recurren al alcohol, para no tener que pensar, para buscar llenar el vacío que tienen adentro del corazón”.
 
“Nosotros nacimos y vivimos para ser felices, pero entonces ¿qué pasó? La posmodernidad nos cambió un poco el discurso: la sociedad actual nos dice que “no importa tanto ser feliz, tener un proyecto de vida, sino que importa disfrutar el momento, intentar ser divertido y estar a la moda, y no pensar”, agregó 
 
Y continuó: “esto quiere decir que como no me importa mañana y lo único que me importa es vivir hoy, no le doy sentido al futuro, y ustedes queridos jóvenes, son el futuro. Y la peor trampa del mundo adulto es haberles quitado el futuro, haciendo que lo único que importe y por lo único que valga la pena vivir sea por el presente, por el cual muchas veces son capaces de arriesgar la vida exponiéndose a situaciones, como por ejemplo tomar grandes cantidades de alcohol, subir al auto de alguien que está borracho, tener relaciones sexuales sin protección”.
 
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN Dall’Asta opinó: “creo que todos los padres, los biológicos, los del corazón, los docentes y todos los demás que ejercen funciones paternales como el Estado, medios de comunicación, viven la misma crisis posmoderna) y no se hacen buenas preguntas, entonces, los chicos no tienen donde encontrar estos espacios. Por eso cuesta mucho la reflexión. Hemos perdido valores muy profundos, y creo que quizá la salida sea empezar nosotros mismos a hacernos preguntas”, aseguró.

 

 

 

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