Viernes, 01 Marzo 2013 18:26

La masonería infiltrada buscará por todos los medios colocar a su elegido.

Mensaje de Nuestra Señora, María Santísima, a Gustavo Velazquez

“Pronto mis amados, tomen el Santo Rosario en sus diminutas manos y recítenlo con fuerza y confianza, por lo menos para retrasar lo que está escrito en la Sagradas Escrituras, un poco más de tiempo para salvar a vuestros hermanos y hermanas.

Lo que está escrito se cumplirá, no podemos cambiar aquello que Dios ha dictado, pero si retrasar. Oren, oren, oren por el Cónclave, llega la hora de la guerra de mis hijos predilectos entre ellos mismos, será una pelea a muerte, los hijos de la noche, la masonería infiltrada buscarán por todos los medios colocar a su elegido.

Oremos niños míos, Madre e hijos, para detener al asolador, por lo menos un instante.”

Jueves, 28 de febrero de 2013. (03:02)
Argentina

“Hijos míos, mis pequeños. Como vuestra Madre y Reina de todo lo Creado, quiero decirles que por infinita Voluntad de Dios, desde la antigüedad, a los sacerdotes, mis hijos predilectos, almas consagradas al Altísimo, se les dio el Ritual Romano del Exorcismo inspirado a mi hijo León XIII, para que defendieran con valentía a Su rebaño.

El Padre Todopoderoso, por su infinito amor a la máxima creación, el hombre, permito que yo, María, viera lo que sucedería en los tiempos futuros y más cruentos de la humanidad. Al ver tales escenas a mis niños que lloraban desconsoladamente y eran desgarrados por las bestias hambrientas de la noche, imploré entre lágrimas a la Santísima Trinidad por su Misericordia piadosa e perpetua, solicitando un arma que fuera entregada a mis pequeñas ovejas del rebaño fiel del Señor.

¿Podía, como Madre, dejar a mis niños en las garras y dientes afilados de los demonios?. No amados niños, mis pequeñines, solicité a Dios Trino y Verdadero un arma de luz y de amor, moldeada por mí, que fuera capaz de vencer a las tinieblas, herirlas, destruir sus obras, atarlas, esposarlas y conducirlas al infierno. Esa arma, era y es el Santo Rosario.

Presenté al Trono Celestial una cadena de amor, conformada por cada porción de mi Corazón maternal, compasivo hacia mi propio género, mi propio pueblo. Cada porción, unidas todas, ensamblarían Mi Inmaculado Corazón. Al ver lo que sucedería al Final de los Tiempos, el cumplimiento del Libro de las Revelaciones, donde mis ovejas quedarían indefensas antes las fuerzas infernales, debido a que los pastores que debían defender al rebaño, se encontrarían desparramados e indefensos en la hora más cruenta de la Iglesia Católica.

Ya no habría sacerdotes exorcistas para repeler todo ataque de satanás, el mortal enemigo. A medida que pasó el tiempo en la tierra, el enemigo ingresó en la misma Sede de Pedro y con sus artilugios, contaminó la mente de sacerdotes para que cambiaran el Ritual del Exorcismo. El arma, para defender la grey no servía contra el ángel caído y sus huestes, había sido saboteada.

Entonces, cuando llegara la hora del ataque desde el mismo interior de la Iglesia, la oscuridad acometería confiada y segura que nada la podría detener, los sacerdotes huirían despavoridos y el arma con la que contaban, ya no servía para defenderse. Los lobos con dientes afilados, mirarían con odio desmedido a las ovejas, listos para despedazarlas, pero se llevarían una gran sorpresa. Descubrirían que las ovejas no estaban indefensas, sino armadas, poseían una cadena de luz, poderosa y afilada, que en las manos de mis niños, se convertiría en una espada, escudo y cadena que vencería a toda hueste maligna.

Hijos míos, ven la importancia del Santo Rosario. Por lo tanto, les ruego amados niños, que no se detengan en la recitación del Santo Rosario, llévenlo consigo, en todo momento y en todo lugar, durante toda vuestra vida. Con él podrán cambiar el curso de tantos males que pende sobre el mundo, salvar almas, sanar enfermedades y evitar calamidades. Oh, niños de vuestra Mamá Celestial. ¡Si comprendieran lo que les digo!. No lo soltarían jamás, tan inmenso es el poder que las ejércitos infernales huyen y tiemblan cuando lo escuchan recitar en las voces de mis pequeños.

Como les decía, cada cuenta es una porción de mi Corazón y unidas todas las porciones, conforman totalmente el Corazón de vuestra Madre, y por consiguiente, mi Corazón Inmaculado está unido al de mi Hijo Jesús y donde está el Hijo está el Padre, y donde está el Padre y está el Santo Espíritu, la Santísima Trinidad. ¿No se dan cuenta de lo que les digo?. No solo poseen mi Corazón, la humilde Sierva, sino al mismo Dios en sus manos, a la misma Trinidad Santa.

Ante tanto poder, las Tres Potencias Divinas destruyen toda obra maligna y ponen en fuga a sus portadores.
Pero mi Corazón no solo sufre por mis niños del rebaño fiel, sino que también me alegro porque entre las ovejas, no todos los Pastores serán vencidos. Muchos de ellos, también han abrazo el arma de las ovejas fieles, han tomado en sus manos el Santo Rosario, algunos se convirtieron y otros se convertirán prontamente, en un solo redil, Pastor y ovejas, unidos por la cadenas indestructible.

Pronto mis amados, tomen el Santo Rosario en sus diminutas manos y recítenlo con fuerza y confianza, por lo
menos para retrasar lo que está escrito en la Sagradas Escrituras, un poco más de tiempo para salvar a vuestros hermanos y hermanas. Lo que está escrito se cumplirá, no podemos cambiar aquello que Dios ha dictado, pero si retrasar.

Oren, oren, oren por el Cónclave, llega la hora de la guerra de mis hijos predilectos entre ellos mismos, será una pelea a muerte, los hijos de la noche, la masonería infiltrada buscará por todos los medios colocar a su elegido. Oremos niños míos, Madre e hijos, para detener al asolador, por lo menos un instante.

Oren, por mi hijo Benedicto, porque si el papa impostor es elegido, su dolor será intenso junto con su fieles. Oremos unidos, pueblo de Dios junto a los Sagrados Corazones para la salvación eterna. Gracias por recibirme en sus corazones una vez más, vuestra Madre, la Siempre y Virgen María.”

“Si algunos de mis niños, poseen en su manos el Ritual Romano, que lo hagan conocer a la brevedad, para que conozcan y sepan de que hablo”. (María Santísima, misma fecha a las 04:oo).